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Provinciales
El Destape 16/06/2026 14:40 2 min de lectura

Parece un castillo de Escocia, pero queda en Buenos Aires: el lugar que esconde historias de fantasmas y asesinatos

Castillo de Egaña en Rauch: la mansión abandonada de 77 habitaciones, mármol de Carrara y grifería de oro. Leyendas de fantasmas, un asesinato.

Parece un castillo de Escocia, pero queda en Buenos Aires: el lugar que esconde historias de fantasmas y asesinatos
Foto: El Destape

Era el 20 de mayo de 1930. Casi medio centenar de invitados del patriciado porteño y bonaerense esperaban, en el salón principal del flamante Castillo de Egaña, la llegada de su propietario y diseñador Eugenio Díaz Vélez. Frente a ellos, mesas servidas con los mejores manjares, grifería de oro, mármol de Carrara y una mole de 77 habitaciones, 14 baños y 2 cocinas. Pero el dueño nunca llegó.

Esa noche, Eugenio murió en su mansión de Barracas o en un accidente de camino al castillo, según las distintas versiones. Los invitados, en estado de shock, abandonaron el lugar sin tocar la comida. El castillo quedó cerrado y no volvió a abrirse hasta 1960, cuando un intruso ingresó y se encontró con las mesas aún servidas. La leyenda dice que entonces apareció el fantasma de Eugenio, vestido de frac y ensangrentado, preguntando por su hija y los invitados. El hombre murió de un paro cardíaco días después.

Un monumento a la opulencia argentina

El castillo fue construido entre 1918 y 1930 por Eugenio Díaz Vélez, nieto de Eustoquio Díaz Vélez, héroe de la Independencia y mano derecha de Manuel Belgrano. Heredero de una fortuna de 40.000 hectáreas en la Estancia El Carmen, Eugenio (arquitecto) decidió levantar una mansión fastuosa en su parte de la herencia, a la que bautizó Estancia San Francisco.

El estilo del castillo es ecléctico: el arquitecto viajaba a Europa, compraba materiales y tomaba prestadas ideas, y a su regreso ordenaba demoler y reconstruir partes enteras. El resultado fue una de las construcciones más grandes y lujosas del país. El inventario oficial habla de 77 habitaciones, 14 baños, 2 cocinas, galerías, patios, taller de carpintería, terraza, mirador y balcones, adornados con pinturas incalculables, grifería de oro, mármol de Carrara y muebles europeos.

Abandono, orfanato y un asesinato

Tras la muerte de Eugenio, su única hija, María Eugenia, heredó la propiedad pero se desentendió del castillo. En 1960, durante una reforma agraria del gobernador Oscar Alende, la estancia fue expropiada.

A partir de 1969, el castillo se convirtió en un reformatorio y orfanato, hasta que a mediados de los 70 un ex interno ingresó y asesinó de varios balazos a Eduardo Burg, el encargado. El sitio se cerró con siete candados.

La lucha de los vecinos por salvarlo

Desde 2010, un grupo de vecinos de Rauch se volcó a la difícil tarea de mantener el castillo y evitar su debacle total. Organizan visitas guiadas los fines de semana para recaudar fondos y mantener viva la historia del lugar. El apoyo oficial es imprescindible; de lo contrario, esta joya arquitectónica podría correr la misma suerte que tantos edificios patrimoniales argentinos.

El Castillo de Egaña, con sus paredes cargadas de historia, leyendas y tragedias, sigue en pie, esperando que alguien lo rescate del olvido.

El Destape Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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