Vance rechazó liberar fondos a Irán sin verificación nuclear - Informe Digital
Washington condicionó cualquier alivio a que Teherán elimine uranio enriquecido y acepte inspecciones internacionales.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, descartó este lunes liberar fondos iraníes congelados como parte del acuerdo que puso fin a la guerra y endureció las condiciones de Washington para la etapa de implementación. En entrevistas con ABC y CNBC, también reclamó que el estrecho de Ormuz siga abierto sin peajes, en medio de una negociación que todavía deja varios puntos sensibles sin cerrar.
Vance confirmó que el memorando fue firmado de manera digital el domingo y aclaró que no hubo transferencia de activos. No se ha liberado ningún fondo, y eso no va a cambiar, dijo a ABC. Según planteó, cualquier alivio de sanciones dependerá de pasos verificables por parte de Teherán: eliminar sus reservas de uranio altamente enriquecido y aceptar un esquema de inspecciones que permita constatar que no avanza hacia un arma nuclear.
Si vemos que los iraníes toman medidas para eliminar sus reservas de material enriquecido, entonces sí, se aplicará el alivio de las sanciones, afirmó. Y agregó: Si no hacen lo correcto, si no permiten el régimen de verificación, nunca van a tener el dinero para reconstruir su programa nuclear, para empezar.
Sobre Ormuz, el vicepresidente fue igual de tajante: la expectativa de Washington es que el estrecho permanezca abierto a largo plazo y sin imposición de tasas. Emmanuel Macron ya advirtió que hará todo lo posible para evitar restricciones al tránsito, mientras que Francia, Alemania, Reino Unido e Italia celebraron el acuerdo pero exigieron una navegación sin restricciones.
La disputa de fondo sigue siendo el programa nuclear. Washington exige la destrucción de las reservas iraníes de uranio enriquecido y el desmantelamiento del programa, mientras que Teherán insiste en preservar su derecho al enriquecimiento. El canciller iraní, Abás Araqchi, sostuvo que la única manera de ocuparse del uranio enriquecido en su país es diluirlo dentro de Irán, una postura muy lejos de las condiciones fijadas por la Casa Blanca.
Según The New York Times, Donald Trump negocia una moratoria de 20 años del programa de enriquecimiento iraní, aunque los detalles finales quedarán para las conversaciones técnicas posteriores a la firma. En paralelo, medios estatales de Teherán señalaron que Irán no cedería la gestión del estrecho de Ormuz y que cualquier entendimiento exigiría la liberación inmediata de 24.000 millones de dólares en fondos congelados.
La Casa Blanca sostiene lo contrario: que Irán deberá destruir sus reservas de uranio altamente enriquecido, comprometerse a no desarrollar armas nucleares y dejar de financiar a grupos terroristas como Hezbollah antes de recibir cualquier alivio económico. Esa distancia entre ambas versiones del mismo texto expone la fragilidad del entendimiento y anticipa una negociación todavía abierta.
Vance indicó que Irán estará representado en la ceremonia del viernes por el ministro de Exteriores y el presidente de la Cámara de Representantes, aunque no precisó quién asistirá en nombre de Washington. El vicecanciller iraní, Alí Gharaibabadi, prometió publicar el texto del memorando en los próximos días.
El pacto anunciado es preliminar: tras la firma prevista en Suiza, ambas partes abrirán un período de 60 días para negociar un acuerdo permanente que cierre formalmente el conflicto y resuelva los puntos pendientes. El tratamiento del uranio enriquecido, la infraestructura nuclear y los mecanismos de verificación quedarán para esa mesa diplomática.