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Provinciales
TN 15/06/2026 14:12 3 min de lectura

El tango, un aliado clave contra el diagnóstico de Parkinson: Trabajamos con los sí puedo del cuerpo

El baile se convirtió en una herramienta terapéutica. TN participó de una clase para saber cómo puede ayudar la música a tratar problemas de equilibrio, rigidez y coordinación.

El tango, un aliado clave contra el diagnóstico de Parkinson: Trabajamos con los sí puedo del cuerpo
Foto: TN

Para los pacientes, el diagnóstico de la enfermedad de Parkinson suele ser abrumador, lleno de dudas e incertidumbres. Frente a ese impacto inicial, los especialistas explican que la clave, además del tratamiento médico, está en encontrar espacios que corran el foco de la enfermedad y lo pongan en las posibilidades del cuerpo.

Ahí es donde el tango entra en juego como un verdadero refugio: Se te vienen todos los fantasmas juntos, confiesa Carmen, a quien le detectaron la enfermedad de Parkinson en 2019, apenas unos meses antes del inicio de la pandemia. El miedo y la incertidumbre paralizan, pero el cuerpo, a veces, encuentra su propia forma de resistencia, para muchos, ese lugar lo tiene el ritmo del dos por cuatro.

El tango, más que una danza, se está consolidando como una herramienta terapéutica fundamental. En la Ciudad de Buenos Aires, desde hace más de 15 años, el equipo de neurología del Hospital Ramos Mejía trabaja con esta terapia complementaria. En el salón de tango El beso las profesoras y los alumnos recibieron a TN para mostrar el poder de la danza: Trabajamos sobre los sí puedo del cuerpo. Buscamos siempre el potencial, explica Verónica Alegre, profesora de uno de estos talleres enfocado específicamente en personas con Parkinson.

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La esencia del tango es caminar, y es justamente ahí donde empieza la magia: en la recuperación de la conciencia corporal y la coordinación.

La ciencia detrás del compás

No se trata solo de una actividad recreativa; hay una lógica médica profunda. La neuróloga Tomoko Arakaki señala que los pasos del tango emulan los movimientos de la vida diaria. Al bailarse de a dos, obliga al paciente a coordinar, a seguir un ritmo y a adaptarse al otro.

El tango es un gran organizador, destaca Laura Segade, también profesora de estas disciplinas. La organización rítmica de su música otorga previsibilidad.

Mucho más que medicina: un lugar de pertenencia

Ángela, otra de las alumnas del taller, comparte su experiencia con una sonrisa que lo dice todo: Yo salgo con más batería, con ganas de hacer, con ganas de vivir. Me río, jorobo con mi docente y con mis compañeros. Para ella, el apoyo de su esposo, quien decidió acompañarla y tomar las clases a la par sin que nadie se lo pidiera, es un pilar fundamental. Sentirte aceptada y acompañada por la persona que elegiste es clave.

El cambio de actitud es rotundo. Quienes entran a la clase con la carga del diagnóstico, salen renovados. Dejan de ser pacientes para ser bailarines. En cada abrazo, encuentran el sostén afectivo necesario para dar el siguiente paso, demostrando que, a veces, la mejor medicina se baila.

Producción: Silvina Rossi

Realización: Leandro Heredia

TN Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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