Esta es la cueva de sal más grande del mundo: tiene estalactitas saladas e historias que aparecen en la Biblia
Posee laberintos y túneles de hasta 10 kilómetros de extensión y es una de las formaciones geológicas más singulares de Medio Oriente.
La región más austral de Israel, cerca de las aguas del mar Muerto, esconde una caverna que sorprende incluso a los especialistas. Se trata de Malham, considerada la cueva de sal más grande del mundo, una formación natural única que se extiende por más de 10 kilómetros bajo el monte Sodoma.
Sus galerías, pasadizos y cámaras fueron moldeados durante miles de años por la acción del agua. A diferencia de las cuevas tradicionales, tiene un paisaje muy diferente. Sus paredes brillan con cristales de sal, mientras que en su interior aparecen estalactitas saladas, túneles y cavidades que cambian debido a la erosión.
Además de su importancia científica, Malham se ubica en una región cargada de historia y simbolismo. El monte Sodoma y sus alrededores están asociados a antiguos relatos mencionados en la Biblia, lo que añade un atractivo cultural y religioso a un sitio que ya resulta fascinante por sus características naturales.
La impresionante caverna Malham, la milenaria cueva de sal más grande del mundo
La caverna Malham se encuentra en pleno desierto de Judea, justo sobre el monte Sodoma, una elevación en el sudoeste del mar Muerto. Este monte está compuesto en gran parte por enormes capas de sal que se formaron hace millones de años cuando antiguos cuerpos de agua se evaporaron y dejaron depósitos minerales de mucho espesor. Esas condiciones geológicas excepcionales generaron una de las cuevas más sorprendentes del planeta.
Con una extensión superior a los 10 kilómetros, Malham ostenta el récord de la cueva de sal más larga del mundo. Su interior está formado por corredores estrechos, cámaras de diferentes tamaños y formaciones minerales que reflejan la luz de manera llamativa. Entre sus principales atractivos aparecen las estalactitas de sal, creadas por el lento goteo de agua que disuelve y vuelve a depositar minerales durante largos períodos.
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A diferencia de otras cuevas que tardan millones de años en desarrollarse, las cuevas de sal pueden modificarse con relativa rapidez. Las escasas lluvias del desierto penetran en las grietas del monte y generan cambios constantes en la estructura interna. Por esa razón, Malham evoluciona constantemente y siempre ofrece nuevos hallazgos a los investigadores.
La zona también tiene una fuerte conexión con las tradiciones bíblicas. El monte en el que está la caverna suele relacionarse con la antigua ciudad de Sodoma, mencionada en el libro del Génesis del Antiguo Testamento. Aunque la identificación exacta del sitio aún hoy es motivo de debate entre especialistas, la cercanía con estos relatos convirtió al lugar en un punto de interés. Se cree que cerca de allí está el lugar en el que la esposa de Lot se convirtió en una columna de sal, según la tradición bíblica.
El acceso a la caverna está regulado y generalmente requiere recorridos organizados con guías debido a las condiciones del terreno y a la complejidad de algunos sectores. La manera más habitual de llegar es desde las ciudades israelíes ubicadas cerca del mar Muerto, mediante rutas que atraviesan el desierto de Judea.
Cuáles son las mejores cuevas para conocer en Argentina
El territorio argentino tiene numerosas cuevas y cavernas que atraen a personas interesadas en la naturaleza, la aventura y la geología. Entre las más destacadas se encuentra el sistema cavernario Cuchillo Curá, en Neuquén, considerado uno de los complejos subterráneos más importantes de Sudamérica. Sus galerías se extienden a lo largo de varios kilómetros y albergan formaciones geológicas, restos paleontológicos y una biodiversidad adaptada a la vida bajo tierra.
Otra alternativa muy visitada es la Cueva de las Manos, en Santa Cruz. Aunque su principal atractivo son las pinturas rupestres realizadas hace miles de años por antiguos habitantes de la Patagonia, el sitio también permite apreciar impresionantes formaciones naturales y paisajes de gran valor arqueológico.
También sobresalen las Cuevas de Ongamira, en Córdoba, ubicadas en un entorno serrano de gran atractivo turístico. Estas formaciones naturales se combinan con senderos, vistas panorámicas y relatos históricos vinculados a los pueblos originarios de la región.