El enigma de Omar Benvenuto: un rompecabezas de poder, pistas falsas y un silencio que reinaría en Gualeguay
Como si se lo hubiera tragado la tierra. Esa frase, repetida hasta el hartazgo en las crónicas policiales argentinas, cobraría una fuerza literal y escalofriante en el sur de Entre Ríos. Aquel viernes 27 de octubre de 2017 por la tarde, Omar Héctor H
Como si se lo hubiera tragado la tierra. Esa frase, repetida hasta el hartazgo en las crónicas policiales argentinas, cobraría una fuerza literal y escalofriante en el sur de Entre Ríos. Aquel viernes 27 de octubre de 2017 por la tarde, Omar Héctor Horacio Benvenuto, un próspero empresario de 66 años, se habría subido a su camioneta Toyota Hilux blanca en pleno centro de Gualeguay. Habría ido rumbo al norte por la Ruta Nacional 12 para encontrarse con su hijo en la localidad de Gobernador Mansilla, a unos 71 kilómetros. Sin embargo, nunca habría llegado a destino.
Hoy, a casi una década de su última señal de vida, la investigación dormiría en los cajones de la Justicia Federal. Con una declaración de “presunción de fallecimiento” dictada por la justicia civil y una recompensa millonaria del Ministerio de Seguridad que nadie parecería poder (o querer) cobrar, el caso Benvenuto se consolidaría como uno de los misterios más opacos y escandalosos de la historia criminal entrerriana.
Las que habrían sido sus últimas horas.
Omar Benvenuto no habría sido un vecino más. Habría sido el dueño de Inprocil, una metalúrgica con más de cien empleados radicada en Buenos Aires y pionera en la fabricación de cilindros para GNC. Sin embargo, su vida social y sus presuntos millonarios emprendimientos agropecuarios lo habrían traído constantemente a Gualeguay, donde habría utilizado la casa de su madre como base operativa.
Aquel viernes de octubre, la reconstrucción de sus pasos habría marcado una agenda que mezclaría los negocios con la política local:
Tarde del viernes: Benvenuto habría mantenido una reunión clave en la casa del exsenador radical Hugo Lesca, un encuentro del que también habría participado el concejal de Cambiemos, Efraín Martínez Epele. El motivo aparente habría sido la compra-venta de unas tierras.
A las 20:00 aprox: Las cámaras de seguridad de Gualeguay habrían captado su camioneta Hilux enfilando hacia el norte por la Ruta 12. Habría vestido pantalón claro, camisa clara y un saco azul.
El hallazgo del domingo: Tras dos días de desesperación y llamadas que habrían dado directamente al contestador, su hijo Gonzalo y su yerno habrían denunciado la desaparición. Horas después, la policía habría encontrado la camioneta sobre la banquina de la Ruta 12, entre Gualeguay y General Galarza.
El vehículo habría estado cerrado, estacionado normalmente y sin signos de violencia. Adentro se habrían encontrado las llaves puestas y su teléfono celular. Metros más adelante, las pericias viales habrían detectado marcas de neumáticos que sugerirían un giro en “U” sobre el asfalto. Benvenuto se habría bajado, habría caminado unos pasos hacia la banquina y su rastro se habría esfumado por completo.
El presunto escándalo político y las supuestas “pruebas plantadas”.
En los primeros días, la Unidad Fiscal de Gualeguay habría impulsado rastrillajes masivos. Decenas de policías a pie, a caballo, con drones y perros entrenados habrían peinado la zona sin encontrar un solo botón.
Pronto, la causa habría dado un vuelco drástico que transformaría un caso de paradero en un auténtico polvorín político. Basándose en presuntos cruces telefónicos y datos supuestamente aportados por la propia policía local, los fiscales habrían ordenado allanar las viviendas de dos pesos pesados de la política de Gualeguay: el exsenador radical Hugo Lesca y el exintendente peronista Luis Erro.
La hipótesis fiscal habría sido incendiaria: se sospecharía que se habría orquestado un plan para emboscar y secuestrar al empresario tras aquella reunión vespertina.
“Nos persiguieron y nos armaron una causa con información armada por la policía”, habrían denunciado tiempo después Erro y Lesca en una tensa conferencia de prensa.
La sospecha de los dirigentes políticos resultaría ser cierta. Semanas más tarde, la propia Justicia habría tenido que admitir que las pistas que motivaron los allanamientos habrían sido falsas, lo que habría desatado un escándalo institucional mayúsculo que terminaría con la renuncia del fiscal de la causa, Agustín Gianini, y habría dejado una estela de desconfianza irreversible sobre las fuerzas de seguridad locales.
La pista colombiana y el salto a la Justicia Federal.
Apenas unos días después de la desaparición, el 1 de noviembre de 2017, la familia Benvenuto habría denunciado haber recibido una llamada telefónica extorsiva desde una línea de Buenos Aires. Una voz con marcado “acento colombiano” les habría exigido una fuerte suma de dinero a cambio de la liberación del empresario.
Aunque para muchos investigadores esta llamada habría sido una pantalla perfecta o una avivada de oportunistas, formalmente habría servido para cambiar la carátula de la causa a secuestro extorsivo. Esto habría provocado el traspaso inmediato del expediente al Juzgado Federal de Paraná, a cargo del juez Leandro Ríos.
Lejos de acelerar las cosas, el fuero federal habría significado el enfriamiento definitivo de la pesquisa. Desde entonces, el hermetismo habría sido total. Los llamados extorsivos habrían cesado, no se habrían registrado movimientos en las cuentas bancarias del empresario, y la hipótesis del secuestro se habría ido deshilachando por falta de pruebas y de interlocutores.
Un supuesto pacto de silencio familiar y social.
Si algo llamaría la atención a los periodistas que cubrieron el caso desde el primer día, sería la conducta de su entorno. A diferencia de otros casos de desapariciones de gran repercusión pública en la provincia (como el de la joven Fernanda Aguirre o la familia Gill), los familiares directos de Benvenuto habrían optado por un bajísimo perfil. Nunca habrían llamado a marchas, apenas habrían hecho apariciones mediáticas y habrían delegado todo movimiento en sus abogados de confianza.
En las calles de Gualeguay, el “caso Benvenuto” habría pasado a ser un tema tabú. Entre los vecinos se barajarían decenas de teorías: desde un presunto ajuste de cuentas ligado al narcotráfico o al dinero negro, hasta una supuesta “fuga voluntaria” planificada al milímetro para escapar de deudas o problemas personales una teoría que chocaría de frente con el hecho de haber dejado su celular y sus vehículos intactos.
El Ministerio de Seguridad de la Nación habría elevado con el paso del tiempo la recompensa a 3 millones de pesos para quien aporte un dato certero sobre su paradero. El anuncio seguiría vigente, pero el teléfono no sonaría.
El final formal de un misterio abierto.
La justicia civil de Gualeguaychú habría resuelto finalmente avanzar sobre los bienes y la situación legal de la firma, declarando formalmente la ausencia con presunción de fallecimiento de Omar Benvenuto. Para las instituciones, “Don Omar” ya no estaría. Para la justicia penal, sin embargo, el expediente seguiría abierto bajo un limbo espeso.
¿Quién se habría subido a esa camioneta en la Ruta 12? ¿A quién habría conocido tanto Benvenuto como para bajarse voluntariamente a un costado de la ruta en la oscuridad de la noche entrerriana? A años de su desaparición, el silencio en Gualeguay se sentiría tan pesado como la niebla que suele cubrir la Ruta 12 en las noches de invierno. La impunidad, por ahora, parecería ganar la partida.
Redacción: Nova Comunicaciones.