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Clarin 15/06/2026 08:38 7 min de lectura

Hijos adultos que no se van de casa: qué obligaciones tienen y qué pueden exigir los padres

Qué es la "responsabilidad parental" y hasta que edad alcanza.Qué dice la ley.

Hijos adultos que no se van de casa: qué obligaciones tienen y qué pueden exigir los padres
Foto: Clarin

La escena se repite en miles de hogares argentinos: hijos que alcanzaron la mayoría de edad, terminaron o no sus estudios, tienen o buscan trabajo, pero continúan viviendo en la casa familiar. El fenómeno creció en los últimos años impulsado por el aumento de los alquileres, las dificultades para acceder a una vivienda propia y la inestabilidad económica.

Ante esta realidad, muchas familias se hacen las mismas preguntas: ¿los padres están obligados a seguir manteniendo a un hijo adulto?, ¿pueden exigirle que colabore con los gastos del hogar?, ¿qué ocurre si no estudia ni trabaja?, ¿tienen derecho a pedirle que se vaya de la casa?

Aunque cada situación familiar tiene sus particularidades, la legislación argentina establece una serie de derechos y obligaciones tanto para los progenitores como para los hijos. Conocerlos puede ayudar a evitar conflictos y a encontrar acuerdos más equilibrados dentro del hogar.

¿Qué es la responsabilidad parental y hasta cuándo alcanza?

La responsabilidad parental es el conjunto de derechos y obligaciones que tienen los padres respecto de sus hijos menores de edad. Esta figura reemplazó a la antigua patria potestad y tiene como finalidad proteger a niños, niñas y adolescentes, garantizando su desarrollo integral.

Según el Código Civil y Comercial de la Nación, los progenitores tienen el deber de cuidar, alimentar, educar y acompañar a sus hijos mientras sean menores de edad. También deben respetar su derecho a ser escuchados y favorecer sus vínculos familiares y afectivos.

Sin embargo, la responsabilidad parental finaliza cuando los hijos alcanzan los 18 años. A partir de ese momento dejan de estar sujetos a la autoridad de los padres y adquieren plena capacidad para tomar decisiones sobre su vida.

¿Los padres deben mantener económicamente a un hijo mayor de edad?

La respuesta depende de cada caso. Aunque la responsabilidad parental termina a los 18 años, la obligación alimentaria puede extenderse. La ley establece que los padres deben seguir prestando alimentos hasta los 21 años, aun cuando el hijo ya sea mayor de edad.

Esto significa que pueden estar obligados a cubrir gastos básicos como:

- Alimentación

- Vivienda

- Salud

- Educación

- Vestimenta

- Transporte

Además, si el hijo estudia o se capacita profesionalmente y no puede mantenerse por sus propios medios, la asistencia económica puede extenderse hasta los 25 años.

En estos casos, el joven debe demostrar que la formación que realiza le impide generar ingresos suficientes para sostenerse de manera independiente.

"Ahora bien, una cosa es acompañar una transición hacia la autonomía y otra muy distinta es sostener indefinidamente situaciones de comodidad o dependencia. Muchas veces el problema no es económico, sino emocional: padres que no pueden soltar e hijos que no terminan de asumir responsabilidades adultas", explicó el abogado especializado en Planificación Patrimonial y Sucesoria Leonardo J. Glikin a Clarín.

¿Qué obligaciones tienen los hijos adultos que viven con sus padres?

Aunque muchas veces el foco se pone en las obligaciones de los padres, la ley también contempla deberes para los hijos. Según la información oficial del Estado argentino establece que los hijos deben:

- Respetar las decisiones de sus progenitores cuando no afecten sus derechos.

- Colaborar con ellos de acuerdo con su edad y grado de desarrollo.

- Ayudarlos cuando sea necesario.

Si bien estas obligaciones están pensadas principalmente para menores de edad, el principio de cooperación familiar sigue siendo relevante cuando un hijo adulto continúa viviendo en el hogar.

En la práctica, especialistas en derecho de familia señalan que resulta razonable que quien trabaja y reside en la vivienda familiar participe de alguna manera en el sostenimiento del hogar, ya sea mediante aportes económicos o colaborando con tareas domésticas.

"La convivencia entre adultos no debería reproducir el vínculo padre-niño, sino transformarse en una relación entre personas con derechos y responsabilidades recíprocas", detalló Glikin.

¿Pueden los padres exigir que el hijo contribuya a los gastos de la casa?

"Sí, especialmente si el hijo ya trabaja o tiene ingresos propios. No solo es razonable: muchas veces es saludable. Los padres pueden acordar que participe en los gastos cotidianos del hogar. Esto puede incluir:

- Gastos de servicios: luz, gas, agua, internet, expensas.

- Gastos de consumo diario: alimentos, productos de limpieza, transporte familiar.

- Colaboración doméstica: limpieza, cocina, compras, cuidado de otros integrantes de la familia.

Los especialistas recomiendan establecer reglas claras y consensuadas para evitar conflictos y promover una convivencia más equilibrada.

"Lo importante no es el monto, sino el mensaje: vivir juntos no implica permanecer en una lógica infantil donde unos sostienen y otros reciben sin contraprestación", sostuvo el abogado. En tanto, destacó como un "error frecuente" que los padres, por culpa o temor al conflicto, terminan subsidiando situaciones que en realidad dificultan el crecimiento del hijo.

¿Los padres pueden pedirle a un hijo adulto que se vaya de la casa?

Desde el punto de vista legal, un hijo mayor de edad no tiene un derecho automático e ilimitado a permanecer en la vivienda de sus padres para siempre.

Si el inmueble pertenece a los padres y el hijo ya alcanzó la mayoría de edad, especialmente cuando cuenta con medios para sostenerse por sí mismo, los propietarios pueden solicitarle que abandone la vivienda.

No obstante, cuando existen situaciones de vulnerabilidad económica, discapacidad, enfermedad o dependencia especial, cada caso puede requerir una evaluación particular.

Por eso, los abogados especializados en derecho de familia suelen recomendar agotar primero las instancias de diálogo y mediación antes de iniciar cualquier acción judicial.

En este sentido, el abogado Glikin aconsejó que no sea una decisión intempestiva ni expulsiva, sino parte de un proceso acordado: fijar plazos, objetivos y condiciones para favorecer una salida ordenada.

Para él, la pregunta de fondo no es ¿puedo echarlo?, sino ¿qué ayuda realmente a este hijo a crecer?.

Los límites que también tienen los padres

La ley es clara respecto de un aspecto central, los progenitores no tienen derecho a ejercer violencia sobre sus hijos. El Código Civil y Comercial prohíbe expresamente: el castigo corporal, los malos tratos, las agresiones tanto físicas como psicológicas.

Esta prohibición rige durante toda la etapa de crianza y constituye uno de los principios fundamentales de protección de niños, niñas y adolescentes.

¿Qué pasa cuando los hijos ayudan económicamente a sus padres?

La normativa también contempla la obligación moral y jurídica de asistencia familiar.

La información oficial indica que los hijos deben ayudar a sus progenitores cuando sea necesario. Esto cobra especial relevancia en situaciones en las que los padres atraviesan dificultades económicas, problemas de salud o una situación de dependencia.

En algunos casos extremos, incluso pueden existir reclamos judiciales vinculados a alimentos entre familiares, aunque se trata de situaciones específicas que requieren intervención de la Justicia.

Una convivencia que exige acuerdos claros

La prolongación de la convivencia entre padres e hijos adultos es una realidad cada vez más frecuente en Argentina. Aunque la ley mantiene ciertas obligaciones económicas para los progenitores en determinadas circunstancias, también reconoce deberes de cooperación y ayuda por parte de los hijos.

Para evitar conflictos, el especialista destaca que la mejor herramienta sigue siendo la misma: establecer acuerdos claros sobre gastos, responsabilidades y proyectos de autonomía, de modo que la convivencia resulte beneficiosa para todos los integrantes de la familia.

"En definitiva, vivir juntos puede ser una etapa saludable o una trampa para todos. La diferencia suele estar en si la convivencia ayuda a crecer o se transforma en un refugio permanente frente a las exigencias de la vida adulta", concluyó.

LN

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