Expulsiones y purga de dirigentes «díscolos»
La conducción partidaria (referenciada en figuras como Guillermo Michel, Rosario Romero y Adán Bahl) decidió avanzar de forma drástica contra los sectores internos que jugaron por fuera del partido en los comicios legislativos de 2025:
- La expulsión de Daniel Rossi y Guillermo Reggiardo: Se fundamentó en su «militancia activa» a favor de listas opositoras (usando el sello del Partido Socialista) y en la presentación de denuncias penales contra candidatos oficiales del PJ en plena campaña. Esta medida generó un escándalo en el recinto: Rossi y su sector denunciaron que se votó de manera ilegal, sin el quórum necesario (debido al retiro de varios congresales en señal de protesta) y violando su derecho a la defensa al no permitírseles hablar.
- Suspensiones masivas: Dirigentes de peso como Carolina Gaillard, Paola Rubattino, Gustavo Guzmán y Héctor Maya, entre otros, fueron suspendidos y quedaron inhabilitados para ser candidatos por el PJ por dos turnos electorales. Aunque se dejó una ventana abierta para revisar la medida en 2027, el impacto político de la fragmentación ya es un hecho.
2. Bloqueo legislativo bajo amenaza de expulsión directa
En un intento por unificar una postura frente al gobierno provincial de Rogelio Frigerio, el Congreso emitió un mandato imperativo para todos sus legisladores: votar en contra de la Reforma Previsional que se debate en el Senado. Para garantizar que nadie rompa la línea, se facultó al Tribunal de Disciplina a aplicar la «expulsión directa» e inmediata a cualquier legislador del PJ que vote a favor o decida abstenerse.
3. Resistencia a los cambios en las reglas electorales
Frente al escenario adverso y atomizado, el PJ ratificó orgánicamente su rechazo unánime a cualquier intento del oficialismo provincial de eliminar las PASO (Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias). El partido argumenta que la supresión de las primarias es una maniobra puramente especulativa del gobierno de Frigerio para perjudicar al peronismo, que históricamente ha necesitado de esta herramienta para canalizar y ordenar sus internas.
La paradoja de la disciplina: Mientras la conducción del PJ busca recuperar el control y mostrar fortaleza institucional mediante el castigo y la verticalidad, los sectores sancionados acusan a las autoridades de montar una «persecución política» para silenciar las denuncias de corrupción interna y tapar la crisis de liderazgo tras las últimas derrotas electorales. Lejos de pacificar el partido, el Congreso del 13 de junio de 2026 profundizó la fragmentación de cara al armado para 2027.