Qué es de la vida de Gonzalo Ocaña, el ex Cuestión de Peso que bajó más de 70 kilos y hoy concientiza sobre la obesidad
El exparticipante ingresó al reality en 2010 con más de 154 kilos. Hoy trabaja en una facultad, genera contenido en redes sociales y ayuda a cientos de personas a través de las redes sociales.
Gonzalo Ocaña fue uno de los participantes más recordados de Cuestión de Peso. Ingresó al programa en 2010 con más de 154 kilos y una pasión por el reggaetón que lo convirtió rápidamente en un personaje querido por el público. Dieciséis años después, sigue siendo un ejemplo de perseverancia: logró mantener su descenso de peso y hoy dedica gran parte de su tiempo a ayudar a otras personas que atraviesan la misma enfermedad.
Siempre digo que empecé a vivir cuando entré al programa, recordó Gonzalo en diálogo con TN Show. Su historia en Cuestión de Peso comenzó gracias al impulso de su mamá, que lo convenció de anotarse cuando lo vio atravesar uno de los momentos más difíciles de su vida.
Me dijo: Tenés que anotarte, es tu momento. Quería que me pusiera un traje para la foto, pero yo mandé una imagen tal cual era. En ese momento cantaba reggaetón, usaba gorras con cadenas y terminé siendo el reggaetonero del programa, recordó entre risas.
Cuando ingresó al ciclo pesaba 154,3 kilos. Durante su paso por el programa bajó cerca de 50 kilos y luego completó el tratamiento con una cirugía bariátrica. En total perdió 70 kilos.
Mi peso de alta era de 105 kilos. Hoy estoy en 109. Es decir que desde 2010 hasta ahora solo aumenté cuatro kilos, destacó con orgullo.
Esa constancia hizo que fuera convocado una y otra vez por el programa. Además de participar en 2010, regresó en 2012, 2015, 2019, 2024 y 2026 para contar su experiencia. Me llaman siempre porque soy uno de los pocos participantes que logró mantenerse durante tantos años, explicó.
Su nueva vida lejos de la televisión
Actualmente Gonzalo trabaja como administrativo en una facultad, pero también encontró una nueva misión: generar conciencia sobre la obesidad y acompañar a quienes luchan contra el sobrepeso.
A través de Instagram y TikTok reúne a miles de personas interesadas en aprender sobre alimentación, actividad física y mantenimiento del peso.
Recibo mensajes todos los días de gente que me pregunta cómo hago para bajar de peso o mantenerme. Lo que siempre les digo es que pidan ayuda y no se dejen estar, contó.
Según explicó, el verdadero desafío no es adelgazar sino sostener los resultados a largo plazo: Bajar de peso es lo más fácil. El tema es mantenerlo. Yo hace 16 años que mantengo mi peso y entiendo perfectamente lo que siente una persona con obesidad, porque lo viví.
Actualmente entrena tres veces por semana, continúa sus controles médicos en la clínica de Alberto Cormillot y realiza terapia psicológica. Tengo una espalda enorme que me ayuda a mantenerme. Esto no se logra solo, remarcó.
La tragedia que marcó a Gonzalo para siempre
Más allá de sus logros, Gonzalo atravesó uno de los momentos más dolorosos de su vida con la muerte de su expareja.
La joven había decidido someterse a una cirugía para retirar el exceso de piel producto del descenso de peso. Días después de la intervención sufrió una descompensación que terminó de la peor manera.
Fuimos a caminar porque tenía que moverse para evitar que se acumulara líquido en las piernas. Hicimos medio paso y se desvaneció, recordó.
Tras ser trasladada a un centro médico, sufrió varios paros cardíacos. A las dos horas me llamaron y me dijeron que fuera porque estaba entrando en paro. Le dieron tres paros cardíacos y falleció, relató.
Para Gonzalo, aquel episodio significó un antes y un después: Fue una de las imágenes más feas que me tocó vivir. Desde ese momento siento que no soy el mismo. Mi vida cambió 180 grados.
Incluso asegura que todavía le cuesta reconstruir algunos aspectos de su vida personal. Hasta el día de hoy me cuesta encontrar pareja. Siento que perdí la magia, reconoció.
Un mensaje contra la gordofobia
Además de hablar sobre obesidad, Gonzalo suele utilizar sus redes para cuestionar los comentarios sobre los cuerpos ajenos. El tema lo moviliza especialmente por la experiencia que vivió junto a su expareja y por todo lo que observa a diario en internet.
Hay que dejar de opinar de los cuerpos. Mi expareja se operó para verse más linda porque recibió comentarios horribles. La gente no sabe el daño que puede causar, reflexionó.
Por eso, cada vez que puede, utiliza su historia para motivar a otros. Si una persona bajó dos, cinco o 10 kilos, hay que acompañarla para que siga. Lo importante es no abandonar el tratamiento. La obesidad es una enfermedad y hay que tratarla como tal, concluyó.