Mentes chaqueñas a la vanguardia científica: Mauricio Tcach y la alquimia del algodón
El investigador del INTA Sáenz Peña es una de las cabezas al frente del desarrollo de semillas que aumenten la productividad y calidad del cultivo. Diario Ch
Históricamente, el algodón ha sido motor económico y símbolo de la provincia del Chaco. En sus mejores épocas se llegaron a sembrar más de 700.000 hectáreas. Sin embargo, aquel auge quedó lejos en el tiempo y el sector se reconvirtió: tras décadas de crisis, plagas, inundaciones, sequías y la competencia con la soja, el sector se encuentra hoy en una etapa de recuperación.
En este proceso hay un factor clave: la ciencia y tecnología. Con más de 100 años de tradición e investigación del algodón, el INTA Sáenz Peña y sus investigadores se encuentran a la vanguardia científica del desarrollo de varietales.
En diálogo con DiarioChaco , Mauricio Tcach, ingeniero e investigador del INTA y una de las mentes al frente de las investigaciones, brindó detalles de dos de los proyectos que prometen impulsar nuevamente el "oro blanco": Arandú y FELPA . Además, dialogamos con Norberto Zibritovsky, quien también coordinó este último desarollo desde el sector privado.
ARANDÚ: RESISTENCIA ÚNICA EN EL MUNDO
El primer gran hito de esta nueva era es la variedad Arandú INTA BGRR IMIcott. Presentada recientemente en Avia Terai, Chaco, no es solo una semilla más; es la primera en Argentina y el mundo con resistencia a herbicidas del grupo de las imidazolinonas, útiles para todo tipo de malezas.
Tcach, quien lleva dos décadas de trabajo y experiencia en el cultivo, explica que el nombre no es casual: "Arandú significa "sabiduría" en guaraní y busca reflejar que esta variedad integra la sabiduría de los productores, ya que fue seleccionada tomando en cuenta los atributos que ellos mismos nos sugirieron".
Para el productor, el control de las malezas es uno de los mayores desafíos: las mismas compiten con el algodón por agua y nutrientes, y si no se controlan, la cosecha se pierde. La tecnología de Arandú permite aplicar químicos que matan las malezas pero dejan intacta la planta de algodón.
Esto se traduce en beneficios tangibles:
- Más rinde: se estima un aumento del 12% en la productividad respecto a las variedades actuales.
- Menos costos: permite un ahorro de hasta el 30% en el gasto de herbicidas.
- Mejor calidad: La fibra obtenida es un 7% superior en calidad.
"Es una innovación hecha en Chaco para la Argentina, que incluso ya estamos probando en España", destaca Tcach, subrayando que esta campaña saldrán a la venta las primeras bolsas de semillas a través de la empresa Gensus.
ALQUIMIA Y RENACIMIENTO
Para comprender cómo se gestan estos avances en la Estación Experimental del INTA Sáenz Peña, es necesario mirar más allá del laboratorio. Tcach explica que el proceso no es aleatorio, sino que responde a una lógica de resolución de problemas territoriales.
"Para crear la semilla partimos de un problema, como puede ser una plaga como el picudo o la necesidad de mayor calidad. Usamos nuestro banco de semillas y cruzamos distintas variedades entre ellas, obteniendo generaciones para elegir la más apta o la que presenta mejores resultados", detalla el investigador. Este programa de mejoramiento genético es el que permitió, por ejemplo, desarrollar la resistencia a herbicidas en la variedad Arandú, atacando directamente el problema de las malezas que hoy asfixia los costos del productor.
Esta evolución tecnológica es, además, la llave para que el algodón vuelva a ser competitivo frente a cultivos como la soja, que muchas veces es elegida por su mayor sencillez de manejo en zonas de alto riesgo hídrico y sin riego.
Según Tcach, la apuesta por la biotecnología es lo que permitirá cambiar la balanza: "A medida que le demos más tecnología al cultivo, nos vamos actualizando. A veces se eligen otros cultivos porque son más sencillos de hacer en zonas de alto riesgo y sin riego como la nuestra. Con estas tecnologías, vamos a ganar un protagonismo significativo, volviendo a ser una potencia exportadora y fortaleciendo el mercado interno".
Esta visión no es solo una promesa técnica; es una realidad que ya se está validando en ensayos internacionales como los que se realizan actualmente en España y en la articulación directa con empresas que ya visten a los argentinos con fibra de calidad premium nacida en suelo chaqueño.
FELPA: ALTA GAMA TEXTIL
Mientras Arandú soluciona problemas en el campo, el proyecto FELPA (Fibra Extra Larga Pampa Argentina) apunta directamente a la góndola de los locales de ropa de lujo. Históricamente, la Argentina ha tenido que importar tejidos y prendas de fibra extra larga desde Perú o Egipto porque el algodón convencional nacional produce una fibra de unos 28 milímetros, insuficiente para hilados de alta finura. FELPA rompe ese techo para la industria nacional, alcanzando los 35 milímetros.
Britovsky, coordinador del proyecto y técnico industrial con 50 años de trayectoria en empresas como Alpargatas y Legacy, relata que esta idea nació de un desafío privado. El dueño de la marca Pato Pampa, Juan Jobertolino, instó al INTA a desarrollar una fibra que evitara la dependencia de las importaciones.
"Allí seleccionamos una fibra de mejor calidad que sirve para hacer prendas más finas. Todavía no escalamos a una fase tan comercial como con Arandú, pero ya se obtuvo la variedad, se produjo en San Juan y se entregó a una hilandería. Se comprobó que permite fabricar remeras de muy alta calidad", explicó Tcach.
"Es la primera vez que veo que un proyecto coordina exitosamente de punta a punta: desde la semilla hasta la prenda final", afirma Zibritovsky. El proceso, que llevó 7 años de investigación, involucró al INTA, productores del norte argentino y empresas textiles como Ritex y Tecotex.
Para probar la viabilidad, la empresa Ritex detuvo una línea de producción entera solo para procesar dos fardos de prueba (300 kg). El resultado fue un tejido jersey con brillo, suavidad y mano superiores. Al año siguiente, la producción escaló a 10 toneladas, permitiendo fabricar camisas, remeras y hasta suéteres de calidad premium.
Zibritovsky destaca que, aunque esta fibra sea más costosa de producir que la tradicional, permite al país competir en el segmento más alto del mercado: "Va a ser un motivo de reemplazo progresivo de los tejidos importados por tejidos nacionales de calidad superior".
INTEGRACIÓN PÚBLICO-PRIVADA
Tanto Arandú como FELPA son el fruto de una integración público-privada que Mauricio Tcach define como "El Nuevo Camino del Algodón". "Tratamos de integrarnos con la persona que usa el producto. No estamos comunicando una promesa, sino una realidad", reflexiona Tcach.
Por su parte, Zibritovsky valora la sinergia lograda: "Los científicos del INTA aprenden lo que requiere el sector comercial y nosotros aprendemos de la gestión de la semilla. El negocio termina siendo para todos: mejores precios para el productor y mejores productos para el consumidor".
Con la semilla FELPA ya aprobada por el INASE y la Arandú llegando a los campos esta campaña, el "oro blanco" argentino inicia un nuevo capítulo donde la ciencia y la industria hilvanan juntas un futuro de mayor competitividad y orgullo chaqueño.