O no entendemos el trabajo del Poder Ejecutivo, o no lo queremos entender
La diputada provincial del FreJuPa, Liliana Robledo, se refirió a las declaraciones de su par de bancada Noelia Sosa y a la respuesta que todo el gabinete del gobernador Ziiotto le dio. Liliana Rob
La diputada provincial del FreJuPa, Liliana Robledo, se refirió a las declaraciones de su par de bancada Noelia Sosa y a la respuesta que todo el gabinete del gobernador Ziiotto le dio.
Liliana Robledo reflexionó:
En las últimas horas he leído una serie de cuestionamientos que parecen desconocer el funcionamiento básico de la administración pública. Y entonces surge una pregunta inevitable ¿no entendemos el trabajo del Poder Ejecutivo o simplemente no lo queremos entender?
Porque precisamente la función de los organismos de control es observar, requerir información, formular objeciones, solicitar aclaraciones y verificar el cumplimiento de la normativa vigente antes de adoptar una decisión definitiva. Eso no constituye una irregularidad. Por el contrario, demuestra que los mecanismos institucionales están funcionando y que las áreas competentes están ejerciendo las responsabilidades que la ley les asigna.
La protección del ambiente exige seriedad, rigurosidad técnica y respeto por los procedimientos administrativos. Para eso existen las evaluaciones, los informes, las observaciones e incluso la incorporación de las audiencias públicas. Su finalidad no es validar automáticamente una decisión, sino garantizar que cada aspecto sea analizado, controlado y verificado antes de su aprobación.
Resulta llamativo que aquello que debería interpretarse como una muestra del correcto funcionamiento de los organismos técnicos sea presentado como una señal de incumplimiento o de falta de control. La tarea de las áreas competentes consiste precisamente en identificar observaciones, requerir información complementaria y exigir el cumplimiento de cada requisito legal y ambiental. Y eso es exactamente lo que viene ocurriendo.
Las diferencias políticas son legítimas. El debate también. Lo que resulta más difícil de comprender es por qué determinadas discusiones terminan trasladándose permanentemente al funcionamiento de las instituciones y a procesos que todavía se encuentran en análisis técnico y administrativo.
Es evidente que dentro de cualquier espacio político pueden existir distintas miradas, matices o posicionamientos. Eso forma parte de la vida democrática. Pero cuando esas diferencias dejan de expresarse como aportes constructivos y pasan a convertirse en conflictos permanentes, la discusión deja de contribuir a la búsqueda de soluciones y comienza a generar incertidumbre, desgaste institucional y preocupación en la sociedad.
La política tiene la obligación de debatir, controlar y proponer. Pero también tiene la responsabilidad de dimensionar las consecuencias de sus acciones y de sus declaraciones.
Asimismo, me preocupa la reiterada apelación a la judicialización como respuesta anticipada frente a procedimientos administrativos que aún no han concluido. La Justicia cumple un rol esencial en nuestro sistema institucional y nadie discute la importancia de sus funciones. Sin embargo, tampoco puede convertirse en una herramienta de presión política ni en un mecanismo destinado a reemplazar instancias administrativas que todavía se encuentran en trámite.
La sociedad espera de sus dirigentes responsabilidad, prudencia y capacidad para construir soluciones. Los desafíos estratégicos de la provincia requieren más trabajo, más diálogo y más compromiso colectivo. Menos especulación, menos conflictos permanentes y más responsabilidad institucional.
Porque cuando están en juego el ambiente, el desarrollo productivo, el trabajo y el futuro de La Pampa, la prioridad debería ser siempre la misma, encontrar soluciones para los pampeanos y las pampeanas, y no alimentar disputas que poco aportan al interés común.