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Provinciales
Informe Digital 13/06/2026 03:43 4 min de lectura

Cerró el tambo y hoy lidera una planta que hace 10.000 kilos diarios - Informe Digital

Javier Semino pasó del campo a una fábrica quebrada y la convirtió en Milagros del Sol, con 30.000 litros de leche por día.

Cerró el tambo y hoy lidera una planta que hace 10.000 kilos diarios - Informe Digital
Foto: Informe Digital

El reloj marca las 3 AM en Mercedes, provincia de Buenos Aires, y para Javier Semino y su hija Milagros la jornada arranca mucho antes del amanecer. A las 5 deben abrir la planta de Exaltación de la Cruz, donde trabajan hasta la tarde. La historia importa porque resume un giro poco común en el agro: después de cerrar el tambo, Semino encontró en la industria láctea una salida para seguir produciendo y agregar valor.

Semino se crió en un pequeño paraje rural del partido de Mercedes y su vida estuvo marcada por la tradición familiar. Su padre fue contratista rural y él terminó la secundaria por insistencia de su madre, aunque siempre sintió que su lugar estaba entre fardos, rollos de pasto, el haras y las Holando-Argentino.

En un campo alquilado levantó junto a su familia un tambo sobre la ruta 5. Después de más de 20 años ordeñando vacas y lidiando con el clima y las decisiones políticas, buscó una forma de escapar, al menos en parte, de la inestabilidad que suele golpear a la producción agropecuaria.

El dueño no alquiló más el campo para el tambo y decidimos cerrar. En el tambo nunca vendíamos leche, hacíamos masa para mozzarella, sardo y queso llanero, relató. Llegaron a tener unas 200 vacas en ordeñe y también criaban terneros overos para venderlos luego en Córdoba.

La sequía de 2018 le dejó una lección que todavía repite: cuando el campo se seca, no hay margen para improvisar. Cuando no hay, no hay ni para comprar porque no tiene nadie, dijo. Esa experiencia reforzó su idea de que la producción a cielo abierto depende de variables imposibles de controlar.

Cuando el tambo desapareció, un conocido que le compraba leche le avisó que una cooperativa láctea atravesaba problemas y necesitaba ayuda. Semino se acercó, empezó a trabajar con el grupo y encontró una planta con desorden administrativo y dificultades productivas. La fábrica había pertenecido a La Salamandra, una marca reconocida del sector, pero había quebrado.

Con pocos recursos y apoyado en los ahorros acumulados durante los años de tambo, decidió apostar por la industria. Prácticamente desde cero, resumió. La cooperativa fue desapareciendo y los trabajadores terminaron incorporados al nuevo emprendimiento familiar.

Tuvimos que poner las cosas en regla porque no tenían los permisos. Lo hicimos y empezamos a trabajar. Ellos ya hacían dulce de leche. Yo nunca había hecho dulce de leche y empezamos a hacer, contó. Desde entonces, la planta sumó sabores y formatos hasta construir una línea de 15 variedades, entre ellas café, pistacho, frutos rojos, naranja, coco, banana, limón, marroc y menta, además de versiones para alfajorerías y heladerías.

La marca propia nació en una mesa familiar. Como no pudo usar el nombre histórico de la fábrica, un sobrino propuso unir los nombres de sus hijas, Milagros y Sol. Así surgió Milagros del Sol. Con el tiempo, una de las hijas que estaba en Nueva Zelanda volvió al país para sumarse al proyecto después de los primeros reconocimientos.

Los premios llegaron rápido. En 2024 obtuvieron el primer puesto en la Fiesta Provincial de la Mozzarella, en San Vicente, con una pieza que alcanzó 98,7 puntos sobre 100. Después sumaron distinciones en Tandil, Suipacha y Cañuelas por sus bocconcini, mozzarella, gouda especiado y otros quesos artesanales. También recibieron reconocimientos por sus dulces de leche en competencias del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense.

La empresa encontró además un nicho en expansión: el queso llanero, clave para los tequeños venezolanos. Semino ya lo elaboraba desde la época del tambo y profundizó esa especialización a medida que creció la demanda en la Argentina. Hoy es uno de los principales proveedores de esa variedad en el país.

Hoy Milagros del Sol procesa alrededor de 30.000 litros de leche por día. Produce más de 3.000 kilos de queso llanero diarios, además de mozzarella, bocconcini, gouda, tybo, sardo, provoleta y otros quesos artesanales. También elabora más de 10.000 kilos diarios de dulce de leche y distribuye sus productos en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires, la ciudad de Buenos Aires y destinos turísticos como Caminito y las Cataratas del Iguazú.

Semino sigue mirando su historia desde la lógica del productor agropecuario. Por eso sostiene que la industria le dio una estabilidad que nunca tuvo en el campo. Cuando uno tiene la leche la procesa. La producción está igual. Contra el clima no se puede hacer nada, resumió. Detrás de esa marca familiar quedó una transformación que empezó con el cierre de un tambo y terminó en una planta que hoy produce a escala.

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