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Informe Digital 12/06/2026 19:34 4 min de lectura

Martínez pidió en la OIT un contrato social frente a la IA - Informe Digital

El dirigente de la CGT advirtió que la tecnología puede ampliar derechos o concentrar poder y reclamó más protección laboral.

Martínez pidió en la OIT un contrato social frente a la IA - Informe Digital
Foto: Informe Digital

En la clausura de la 114ª Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Ginebra, el dirigente de la CGT Gerardo Martínez pidió a gobiernos, empleadores y sindicatos avanzar hacia un nuevo contrato social centrado en la persona y la justicia social. Como vicepresidente del encuentro por el sector trabajador, planteó además que la OIT debe recuperar centralidad como garante multilateral de los derechos laborales en un escenario atravesado por crisis económicas, sociales, tecnológicas y geopolíticas.

Martínez enmarcó el debate en la policrisis del hoy y ahora y defendió el diálogo tripartito como la herramienta clave para sostener la paz social. Sostuvo que el pluralismo, el respeto entre capital y trabajo y el diálogo social son la base más realista para contener las tensiones globales.

También destacó el reconocimiento de Palestina como Estado observador no miembro de la OIT, aprobado por una amplia mayoría, y lo interpretó como una señal del multilateralismo y la vocación inclusiva del organismo.

Otro de los puntos que subrayó fue la agenda de género. Valoró el nuevo programa para atender de manera urgente las condiciones de vida y de trabajo de las mujeres en todos los ámbitos y celebró que, por primera vez, la perspectiva de género haya quedado consagrada como principio transversal. Según dijo, frenar la desigualdad exige mejorar los sistemas de cuidados, impulsar políticas de desarrollo de competencias y reforzar el diálogo social y el tripartismo.

El líder de la UOCRA también reivindicó el centenario de la Comisión de Aplicación de Normas de la OIT como una columna vertebral del sistema internacional para controlar el cumplimiento de los compromisos asumidos por los Estados. Remarcó que esos mecanismos no son meros procedimientos, sino herramientas para que los acuerdos se traduzcan en políticas concretas para los trabajadores.

En otro tramo, valoró la aprobación en la OIT de un nuevo convenio sobre derechos para trabajadores de plataformas digitales, al que consideró fundamental en los países donde todavía no se reconocen derechos laborales en ese sector. No puede haber trabajadores sin derechos, y los trabajadores de la economía de plataformas no son la excepción, afirmó.

Al referirse al impacto de la transformación tecnológica, señaló que tanto la memoria del director general de la OIT, Gilbert Houngbo, como la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV coinciden en la necesidad de custodiar a la persona frente al avance de la máquina y preservar los valores humanos ante la exclusión y la concentración de poder.

La inteligencia artificial no es neutral. Puede orientarse hacia la ampliación de derechos y oportunidades o hacia la concentración de riqueza, el poder y el conocimiento en pocos actores, advirtió. También remarcó que el rumbo no está definido por los algoritmos, sino por las instituciones, la normativa y el diálogo social.

Modelos económicos, desigualdad y justicia social

Martínez alertó además sobre la distancia entre crecimiento económico y distribución del ingreso. Dijo que las últimas décadas muestran que la productividad puede crecer mientras se estancan los salarios y cae la participación del trabajo en la riqueza. Sin regulación, advirtió, las ganancias quedan en manos de quienes controlan el capital, los datos y las plataformas.

Recordó que ninguna revolución tecnológica por sí sola construyó sociedades más justas y enumeró como conquistas políticas la jornada laboral, la seguridad social y la negociación colectiva. Frente a la profundización de la desigualdad y la exclusión social, propuso una agenda basada en un nuevo contrato social con trabajo decente y digno, distribución equitativa de la riqueza, protección social universal, acceso democrático al conocimiento, formación continua, igualdad de oportunidades, soberanía tecnológica y diálogo social.

El respeto a la persona es la idea central que aparece tanto en la Encíclica como en la memoria del director general, sostuvo, y agregó que sin ese mandato moral se consolidan sociedades donde el trabajo pierde valor y la opulencia marca el rumbo social.

En el cierre, insistió en que es urgente achicar las brechas que dividen a las sociedades, mejorar los ingresos de las mayorías y garantizar pisos de protección social universal. Para el sindicalista, fortalecer el multilateralismo sigue siendo la llave para resolver las controversias geopolíticas a través del diálogo.

El crecimiento económico y el bienestar humano no pueden correr por carriles separados, reclamó ante los delegados, y pidió que la OIT asuma un papel determinante en la construcción de una transición justa. Su mensaje final fue que sólo con una OIT fortalecida, instituciones sólidas y voluntad política se podrá evitar que el futuro quede reservado para pocos.

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