Hay cambios en la "casa de la tejedora" de calle Urquiza: qué está pasando
En los últimos días realizaron trabajos en el histórico inmueble de Capital que dio origen a una de las leyendas urbanas más conocidas de San Juan. Aunque por ahora no hay proyectos confirmados, hubo un pedido para reforzar el cierre perimetral.
La aparición de obreros trabajando en la conocida "casa de la tejedora", ubicada sobre calle Urquiza casi Laspiur -Capital-, despertó curiosidad entre vecinos y transeúntes que pasan habitualmente por la zona. El movimiento generó especulaciones sobre posibles cambios en el emblemático inmueble abandonado, famoso por estar vinculado a una de las leyendas urbanas más populares de San Juan.
Durante los últimos días, los trabajadores retiraron antiguos palos y sectores de alambrado que impedían el ingreso al predio. Sin embargo, en varios puntos esos cerramientos ya estaban deteriorados o directamente ausentes, lo que permitía el acceso a la vivienda desde hacía tiempo.
Según pudo saber este medio a través de fuentes calificadas, las tareas responden a un pedido realizado desde el municipio a los propietarios del terreno. El objetivo es reforzar el cierre de las inmediaciones para evitar ingresos al lugar y mejorar las condiciones de seguridad del predio.
Por esa razón, colocaron nuevos postes y avanzaban con la instalación de alambrado a lo largo de todo el frente de la propiedad. Hasta el momento, no existen anuncios oficiales sobre remodelaciones, ventas ni proyectos inmobiliarios vinculados a la vivienda.
La leyenda que convirtió a la casa en un ícono
Más allá de su estado actual, la propiedad ocupa un lugar especial dentro del imaginario sanjuanino. Desde hace décadas es conocida como la "casa de la tejedora", una historia que combina misterio, relatos vecinales y fenómenos difíciles de explicar.
La versión más difundida sostiene que en la década de 1940 una mujer que trabajaba en una especie de escuelita ubicada en el fondo del terreno murió en circunstancias extrañas. Con el paso de los años, comenzó a circular entre los habitantes del barrio el relato de una anciana sin brazos que aparece sentada en la puerta tejiendo.
Vecinos y antiguos residentes aseguran que la figura forma parte de las historias transmitidas de generación en generación, convirtiéndose en uno de los personajes más conocidos del folclore urbano sanjuanino.
La vivienda también alimentó su fama por las inscripciones y símbolos que aparecieron en distintas paredes, además de una vieja escalera de madera que conduce a la planta superior. Todos esos elementos fueron incorporándose a los relatos que rodean al inmueble y que, aún hoy, continúan despertando curiosidad.