Asesinaron a un policía federal e hirieron a su compañero - EntreMedios
El violento episodio ocurrió el jueves por la noche en Rosario. La víctima, de 30 años, recibió un disparo en el tórax mientras realizaba tareas de inteligencia.
La investigación por el asesinato del oficial Rodolfo Manfredi en el sector oeste de Rosario sumó revelaciones clave sobre las condiciones en las que se produjo el ataque. El violento episodio, registrado en un pasillo de la zona de Gutenberg y Gálvez, derivó en una cumbre de urgencia de las máximas autoridades de seguridad de la Nación y de la cúpula de la Policía Federal Argentina (PFA) en la provincia de Santa Fe.
El enfrentamiento armado se desencadenó entre las 22:30 y las 23:00 de este jueves. Un dato crucial que incorporó la fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos, María Laura Riccardo, es que los dos agentes federales se encontraban de civil, sin sus uniformes y sin los chalecos balísticos identificatorios, debido a que estaban ejecutando tareas encubiertas de vigilancia e inteligencia avanzada para el Plan Bandera.
El origen del tiroteo, un herido de bala y el primer auto secuestrado
La reconstrucción inicial de los hechos indica que los efectivos se adentraron en un pasillo interno del asentamiento con el objetivo de identificar a un grupo de sospechosos. En ese instante, al verse sorprendidos, los delincuentes iniciaron un feroz intercambio de disparos que terminó con Manfredi herido de muerte en el tórax y su compañero baleado en el abdomen.
El tiroteo también dejó un saldo civil en las inmediaciones. Un hombre de 41 años, identificado por la justicia como Luis Miguel M., recibió un impacto de bala en el tórax y debió ser trasladado de urgencia en un coche particular hacia el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA). Quien manejaba ese vehículo era su hermano, Juan Carlos M., persona que quedó detenida de manera preventiva por orden judicial ni bien arribó al centro asistencial. En ese mismo procedimiento, las fuerzas de seguridad incautaron un Volkswagen Voyage de color negro para realizarle peritajes de balística y rastro dactilar.
Casa revuelta, una balanza y el misterio del arma robada
Los peritos del gabinete criminalístico concentraron sus labores a unos 30 metros del ingreso al pasillo, lugar exacto donde cayó el cuerpo del oficial Manfredi. Durante las requisas perimetrales urgentes, los investigadores detectaron una vivienda con la puerta violentada y el interior completamente revuelto, donde se halló una balanza de precisión, elemento clásico utilizado para el fraccionamiento de estupefacientes que robustece la hipótesis de un búnker de drogas en la escena.
Otra de las prioridades de la Fiscalía se centra en confirmar un dato alarmante: la presunta sustracción del arma reglamentaria del policía asesinado. Los investigadores sospechan que los atacantes le robaron la pistola antes de darse a la fuga por los techos de la villa. Debido al clima hostil, la Policía de Santa Fe tuvo que montar un fuerte perímetro de custodia con escudos y armamento largo para que los peritos pudieran levantar las pruebas sin agresiones externas.
Despliegue ministerial y cumbre de urgencia en la ciudad
La gravedad institucional del atentado provocó el inmediato viaje a Rosario del jefe de la Policía Federal Argentina, Alejandro Robles, junto con una comitiva central del Ministerio de Seguridad de la Nación encabezada por el secretario Martín Ferlauto. Las autoridades nacionales mantuvieron reuniones reservadas con los funcionarios locales y los mandos santafesinos para coordinar nuevas saturaciones de tropas en los barrios periféricos y acelerar la identificación de la banda que perpetró la emboscada.