Con la canasta nueva la inflación de mayo habría sido 2,3% - Informe Digital
Consultoras estimaron que el IPC postergado por el Gobierno habría marcado más suba y un acumulado anual más alto.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó ayer que la inflación de mayo fue del 2,1 por ciento. Pero con la canasta actualizada del Índice de Precios al Consumidor (IPC), cuya aplicación el Gobierno volvió a postergar, el dato habría quedado más alto y el arrastre del año también.
Según Equilibra, si el IPC se midiera con la Encuesta de Gastos de los Hogares 2017/18, mayo habría cerrado en 2,3% y el acumulado de los primeros cinco meses treparía al 15,6%, frente al 14,7% oficial. LCG llegó a la misma conclusión para el mes pasado y calculó un avance cercano al 16% en lo que va del año.
La canasta que el Indec no llegó a estrenar
La actualización iba a reemplazar la canasta basada en consumos de 2004 por otra construida con la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018. No implicaba empezar de cero, sino reflejar mejor en qué gastan hoy los hogares argentinos.
El cambio alteraba el peso de varios rubros. Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles pasaba del 9,4% al 14,5% de la canasta; Transporte subía del 11% al 14,3%; y Comunicaciones crecía del 2,8% al 5,1%. En sentido inverso, Alimentos y bebidas bajaba del 26,9% al 22,7%.
Por qué los servicios empujan más el índice
La diferencia aparece porque los rubros que ganaban peso en la nueva canasta fueron justamente los que más aumentaron en mayo. El informe del Indec mostró subas de 2,4% en precios regulados, con combustibles, electricidad y agua entre los principales impulsores, y de 3,4% en Comunicación. El IPC Núcleo, que excluye estacionales y regulados, avanzó 1,9%.
Con más peso de servicios, el índice actualizado capta con mayor intensidad esas subas. En un mes dominado por alimentos, el efecto podría ser el contrario.
El acumulado, la diferencia más relevante
La brecha más importante está en el acumulado. Mientras el Indec marca 14,7% entre enero y mayo, las estimaciones con la canasta nueva lo llevan a entre 15,6% y 16%, una diferencia de hasta 1,3 puntos.
Ese desfasaje se explica porque la canasta actualizada habría pesado más en los meses en que los servicios registraron mayores aumentos, en plena corrección tarifaria impulsada por la administración de Javier Milei. Y no es un dato menor: el IPC oficial también sirve de referencia para el ritmo de ajuste de las bandas cambiarias, por lo que una medición más alta habría movido otras variables de la política económica.