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Clarin 12/06/2026 06:03 9 min de lectura

Djalminha, el indomable crack brasileño que habla sin filtro: elogios a Scaloni, una confesión sobre Messi y el recuerdo de Maradona

El ex mediocampista recordó su relación con el DT de la Selección en Deportivo La Coruña.También explicó por qué ve a Francia como el principal candidato del Mundial 2026.Pero advirtió: Argentina puede volver a ser campeona del mundo.

Djalminha, el indomable crack brasileño que habla sin filtro: elogios a Scaloni, una confesión sobre Messi y el recuerdo de Maradona
Foto: Clarin

"Nunca entendí la rivalidad Argentina-Brasil. Yo he jugado en varios equipos y mis mejores compañeros siempre fueron los argentinos. Y no hablo solo de Lionel Scaloni y del Turu Flores, con quienes compartí muchas cosas en Deportivo de La Coruña. Te digo más: el que me empujó a retirarme fue Horacio Coco Ameli en América de México". El que habla es Djalma Feitosa Dias, mundialmente conocido como Djalminha, ese talento libre e imposible de imitar que brilló en la década de 1990 y los primeros años del 2000. Scaloni es una persona espectacular y mi recuerdo de él es que siempre estaba enfocado, sin perder el eje, le cuenta el brasileño a Clarín.

Djalminha tenía -y tiene- una zurda envidiable. Sus piruetas (la famosa lambretta a Real Madrid, por ejemplo), locuras, asistencias y goles fueron virales cuando las redes sociales todavía no existían. Lo que se dice un adelantado a su tiempo. Y en La Coruña, además de hacerse amigo de Scaloni, hizo cosas extraordinarias con la pelota y por eso se hizo ídolo de varios amantes del fútbol. Muchas de las cosas que hice en Barcelona las saqué de Djalminha, a quien imitaba. Cuando tiré el pase de espaldas, la gente me preguntaba qué era eso y yo les decía que había visto a Djalminha hacerlo en 1996 en un Palmeiras-Gremio; esperé más de 10 años para poder hacerlo yo, supo contar Ronaldinho. Eso que contó Dinho fue una linda caricia, ¿no?, lanza Djalminha.

El mejor momento de Djalminha como futbolista fue en 1996 en Palmeiras; allí fue elegido mejor jugador del Brasileirao. Pero su fama mundial la obtuvo en España, cuando comandó al Superdepor que consiguió la liga en la temporada 1999/2000 con José Flores y Lionel Scaloni como compinches. El Turu tenía unos regates infernales. Y Leo fue nuestro jugador número 12 y por eso la afición lo tomó como símbolo. Fuera de la cancha compartimos mucho: veníamos a jugar fútbol-tenis a mi casa. También salíamos con sus hermanos. Fue una época muy bonita, señala.

¿Imaginabas que Scaloni se iba a convertir en entrenador?

-Tal vez no en ese tiempo, porque no era la persona tranquila que se observa ahora en el banco. Pero tenía cosas que lo destacaban. Leo es una persona fenomenal, muy de hacer grupo, de juntar a la gente. Nunca estaba desenfocado; era competitivo adentro de la cancha y muy divertido afuera. Llegó al club siendo muy joven y se metía, hablaba, buscaba la unión. Esas son cuestiones de líder. Y lo que hizo con Argentina es una maravilla: llevó tranquilidad y le dio libertad a Messi, le armó un equipo a su alrededor.

-¿Pensás que Argentina puede repetir campeonato en el Mundial?

-Por supuesto que puede repetir. Messi está más grande, pero el grupo es más fuerte. Scaloni juntó a muchos jugadores de calidad con un equipo armado, encajado. Brasil, por ejemplo, no tiene el equipo afianzado. En Argentina no solo podés recitar los titulares de memoria, sino también los suplentes.

-¿Argentina es el gran candidato?

-Para mí, el que mejor llega es Francia. Un pasito atrás pongo a Argentina y a España. Pero en el fútbol actual cualquiera le puede ganar a cualquiera, así que no descartaría a nadie.

-¿Brasil con Ancelotti puede dar la sorpresa?

-Ancelotti está haciendo bien las cosas para este momento. Y acertó en convocar a Neymar, que empezó a jugar muchos minutos en Santos. Carlo trajo tranquilidad para los jugadores y eso no es poco porque la presión es muy grande: hace mucho que no ganan. Ahora, lo que veo es que el equipo aún no está armado. Esperamos que lo encuentre en la Copa.

-Jugaste varios partidos en la Selección y fuiste campeón en la Copa América 1997, pero no jugaste ningún Mundial. ¿Te quedó esa espina?

-Sí, es lo único que le faltó a mi carrera. En 1998, Zagallo no me llevó porque no estaba en un buen nivel en La Coruña. A la Copa América fui yo y al Mundial, Rivaldo. No es fácil entrar en una lista de Brasil porque hay demasiados buenos jugadores. Ahí estaban Romário y Ronaldo. Siempre digo que jugar con Ronaldo fue lo peor que me pasó porque hacía inútil mi presencia: bajaba, me sacaba la pelota de los pies y hacía el gol después de gambetear a todos. No necesitaba quien lo asistiera. Entonces, los entrenadores optaban por sacar a los creativos para poner volantes defensivos. Total, Ronaldo hacía todo solo. Lo de 2002 siempre se dijo que fue por mi pelea con Javier Irureta en La Coruña (NdelR: le aplicó un cabezazo en un entrenamiento), pero creo que Felipão Scolari nunca estuvo convencido de llevarme.

El Djalminha periodista

Djalminha se convirtió en periodista tras el retiro de la profesión. Luego de trabajar 17 años en ESPN Brasil, en 2024 se sumó a la plataforma CazéTV, que transmitirá todo el Mundial. Y Djalma viajó a Kansas City para seguir de cerca a la Argentina. Tal vez me eligieron por mi español y por mi relación con Scaloni, suelta.

El brasileño es un romántico y un nostálgico del fútbol: piensa que antes se jugaba mucho mejor que ahora. El nivel técnico de los futbolistas es mucho menor en la actualidad. El juego se volvió más táctico y no sé por qué los entrenadores cobraron tanta importancia. Los jugadores de la actualidad solo cumplen órdenes y eso le quita un poco la esencia al deporte. No existen las libertades, ni de acción ni de posicionamiento. Nadie se puede mover de su sitio asignado. Y los buenos ya no juegan por el centro: los corren a las bandas, argumenta.

Y sigue: El propio Lamine Yamal, que es de los mejores del mundo, debería tener más libertades. Tendría que jugar por donde le parezca. Para mí el fútbol nace en el centro del campo y los futbolistas no pueden demostrar todo lo que saben porque están limitados en el espacio.

-¿Qué pensás de la exposición de los jugadores?

-Tampoco me gusta. Los futbolistas son celebridades en esta época. Nosotros antes pensábamos solo en jugar a la pelota: ahora se ocupan también de mostrar su vida. Llegar a Primera es más sencillo por el bajo nivel, pero es más complejo ser profesional por todas las tentaciones y distracciones.

-¿A Messi lo incluís en esa lógica?

-Messi va a ser el mejor del mundo hasta que se retire. Leo va caminando la cancha porque va haciendo todo el mapeo de la escena y se da cuenta antes de lo que va a pasar. Piensa 100 veces más adelante que el resto. Podría jugar hasta que se canse.

-Hace poco tuviste un encuentro viral con él...

-Sí, en un partido de Inter Miami. Ronaldo hizo el contacto. Pensé que le tenía que hacer una crítica cuando lo viera y le dije que no podía ir siempre para adelante. A Leo nunca lo ves tirar un sombrero o un caño para atrás, como hacemos todos. Él siempre es para el frente. Es impresionante.

-También siempre hablaste muy bien de Maradona.

-Otro grande a quien pude conocer en el Showbol. A Diego siempre lo admiré porque lo miraba de niño. Tenía una personalidad única. Podría estar hablando dos días de sus genialidades. Acá en Brasil pasaban sus partidos en Napoli. Del Mundial 1986 todos recuerdan el partido contra Inglaterra, pero contra Bélgica la rompió toda. Y ni hablar de las patadas que le pegaban.

-Messi, Maradona o Pelé, ¿quién es el mejor de la historia?

-Pelé no se puede comparar con nadie. Es el número uno: lo ganó todo. Ya con los logros no se puede discutir. Mi padre, que fue futbolista profesional y que jugó con él en Santos, no solía hablar bien de muchos jugadores; de Pelé hablaba como si fuese un dios. Pelé tenía un dicho que era maravilloso. Decía: Los argentinos todavía no decidieron quién es el mejor de ellos. Dijeron Di Stéfano, después Maradona y por último Messi. Primero que elijan a su mejor y después que vengan a competir conmigo. Brillante.

Su relación con los argentinos: del consejo de Ameli a la tirantez con Ruggeri en México

Djalminha se retiró relativamente joven: tenía 34 años cuando colgó los botines. Dejó de divertirme jugar y me fui. Estaba en América de México con Oscar Ruggeri como entrenador. Era bravo, aunque no digo que sea mala persona. Pero yo estaba mal. Me quejaba de los entrenamientos físicos, de los tácticos, de las pelotas paradas. Fue ahí cuando Coco Ameli me hizo entender que era el momento de parar. "No puede ser que todo te moleste", me dijo. Me fui a mi casa y me quedé todo el día pensando. Tenía razón. Encima, el fin de semana jugué y me lesioné en el primer tiempo. Me cambié en el entretiempo y me retiré. Fuimos a almorzar con mi familia y ahí les conté que no jugaba más, asegura el brasileño.

-¿Qué jugadores argentinos te impactaron de tu época?

-Un montón. Los que jugaron conmigo en La Coruña eran todos buenos: Leo, el Turu, Aldo Duscher y Gabriel Schürrer. Después siempre me gustaron Juan Sebastián Verón y Pablito Aimar. El Burrito Ortega era parecido a mí en cuanto a personalidad, más allá de que él era más de gambetear.

-¿Boca o River?

-Si tengo que elegir uno, digo Boca. Cuando tenía 19 años fuimos con Flamengo a jugar por la Copa Libertadores (NdelR: acompañó a la delegación, pero quedó afuera de los citados) y nunca vi una atmósfera igual. He jugado en muchos estadios y en distintos países y jamás encontré algo igual.

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