John Healey renunció y advirtió que las decisiones de Starmer harán al Reino Unido menos seguro
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La renuncia del secretario de Defensa británico, John Healey, desató una crisis política para el primer ministro Sir Keir Starmer, en medio de fuertes tensiones por la falta de fondos para modernizar las fuerzas armadas del Reino Unido. El exfuncionario advirtió en su carta que las decisiones del gobierno sobre el gasto militar harán que el Reino Unido sea menos seguro y pondrán en riesgo la vida del personal, al cuestionar el nivel de inversión aprobado.
Healey dejó su cargo por profundas diferencias con el premier sobre las inversiones en defensa, en un contexto en el que mandos militares británicos vienen alertando que sus fuerzas no están preparadas para enfrentar una guerra.
Esta es una carta que nunca pensé que escribiría, y lo hago ahora con gran pesar y reticencia, escribió Healey al anunciar su renuncia en redes sociales, en un texto de dos páginas que sacudió a Westminster. Fue uno de los funcionarios laboristas más leales a Starmer.
El balance de gestión que dejó en su carta
En su misiva, el dirigente laborista comenzó con un repaso de los logros alcanzados desde la llegada del partido al poder. Estoy orgulloso de lo que hemos logrado en menos de dos años como gobierno laborista, sostuvo.
En ese marco, destacó: Hemos asumido el liderazgo internacional en favor de Ucrania con la Coalición de los Dispuestos y el Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania, al reivindicar el rol británico en el apoyo a Kiev.
También subrayó: Hemos consolidado a Gran Bretaña como una voz líder para Europa en la OTAN. Hemos aumentado la inversión en defensa al 2,5 % del PIB tres años antes de lo previsto, al remarcar el esfuerzo presupuestario ya realizado.
Luego enumeró: Hemos puesto en marcha las reformas de defensa más profundas en 50 años. Se firmaron los mayores acuerdos de exportación de defensa del Reino Unido en décadas, como parte de la agenda de modernización.
Además, recordó: Se publicó una Revisión Estratégica de Defensa sin precedentes. Se otorgó a nuestras fuerzas armadas el mayor aumento salarial en casi 20 años. Se elevó la moral militar. Se rehabilitaron más de 1.200 de las peores viviendas para familias de militares, en referencia a mejoras salariales y de infraestructura.
Y agregó: Se restablecieron las relaciones con los aliados europeos y se firmaron importantes acuerdos de defensa con Alemania, Noruega y Francia, destacó el secretario de Defensa renunciante, muy apreciado dentro de su ministerio.
El núcleo del conflicto: el Plan de Inversión en Defensa
Tras ese repaso, Healey explicó el motivo central de su dimisión. Su renuncia se debe a la resistencia del primer ministro y del Tesoro a destinar más dinero para fortalecer la debilitada defensa británica, en un momento que describió como de crecientes amenazas.
La salida del gabinete se produce cuando el Plan de Inversión en Defensa (DIP) aún no se ha materializado plenamente. Los 13.000 millones de dólares adicionales previstos para ese programa no alcanzan, según Healey, para compensar las debilidades militares del Reino Unido.
En su carta de dimisión, escribió: Esta era para la defensa requiere una mayor inversión a través del Plan de Inversión en Defensa (DIP), al reclamar un refuerzo sustancial del presupuesto.
El excelente y extenso trabajo intergubernamental que se completó en enero, supervisado por usted, por mí y por el ministro de Hacienda, confirmó la magnitud del desafío y las crecientes exigencias en materia de defensa, señaló, aludiendo a Starmer y al Tesoro.
Y lanzó: Desde entonces, usted no ha podido, y el Tesoro no ha estado dispuesto, a destinar los recursos que la nación necesita para defenderse en este momento de crecientes amenazas, añadió el ya exsecretario, que el pasado fin de semana viajó a los países bálticos, el frente europeo frente a Rusia.
Críticas al acuerdo financiero y alerta por la seguridad nacional
Healey fue especialmente duro con el esquema presupuestario finalmente aprobado. Sin embargo, su acuerdo financiero DIP, que recibí íntegramente el lunes por la tarde de esta semana, se queda muy corto respecto a lo que se requiere para la defensa y el país en este momento tan peligroso, denunció.
Luego detalló: El apoyo adicional se concentra en los dos primeros años, cuando la presión de las operaciones y la necesidad imperiosa de acelerar la preparación para el combate se dan en ese momento, y solo alcanza el 2,68 % del PIB en 2030, cuando llegaremos al 2,6 % el próximo año con la inversión que ya estamos realizando, al cuestionar tanto el monto como el cronograma.
En ese sentido, recordó al primer ministro: Usted sabe lo que necesita la defensa. Lo expuso con contundencia en su discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero, al remarcar la contradicción entre el diagnóstico público y las decisiones presupuestarias.
Y advirtió: Sin un Plan de Inversión en Defensa (DIP) que responda a las circunstancias, me veo obligado a tomar decisiones que reducirían la preparación de nuestras fuerzas y aumentarían el riesgo para el personal en operaciones, además de poner en peligro la seguridad del país, al describir las consecuencias operativas de la falta de recursos.
Tras explicarle que no podría aceptar un acuerdo DIP que no proporcione a nuestras fuerzas los recursos necesarios, no me queda otra opción que presentar mi dimisión como secretario de Defensa, sentenció en la carta.
Impacto político y presión sobre Keir Starmer
La salida de Healey se produce con un gobierno presionado por múltiples frentes: las tensiones con Donald Trump, las disputas internas en el Partido Laborista, la guerra en Ucrania, la actividad de la flota rusa y la amenaza de un conflicto mayor. En ese marco, su renuncia es calificada en Londres como un hecho extraordinario e inusual que podría derivar en una nueva crisis de gobierno o incluso en la dimisión del propio primer ministro.
Respaldado por los jefes militares, Healey venía batallando para que las fuerzas armadas británicas se rearmen frente a las serias amenazas que enfrenta el país: la posibilidad de un conflicto europeo, un eventual abandono de la OTAN por parte de Donald Trump y el deterioro de la relación especial con Estados Unidos.
El exministro conoce de primera mano las evaluaciones de inteligencia y las deficiencias de capacidad de las fuerzas armadas, que arrastran serios déficits presupuestarios. De allí su advertencia de que el actual nivel de gasto no es compatible con el escenario estratégico.
En su carta, además de las críticas, incluyó un reconocimiento al liderazgo de Starmer: Usted ha liderado todo esto como primer ministro, ganándose un amplio respeto tanto en el Reino Unido como en el extranjero. Al igual que yo, sé que está excepcionalmente orgulloso de nuestras Fuerzas Armadas y de todos los que trabajan en la Defensa del Reino Unido, escribió.
Sin embargo, el texto deja claro el malestar del exfuncionario. Healey está extremadamente irritado con la decisión de Starmer y del Tesoro de negar los fondos adicionales y con lo que considera una desautorización frente a las fuerzas armadas en un contexto de desinversión, lo que terminó por sellar su salida del gabinete.