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La Nacion 11/06/2026 12:36 4 min de lectura

El gobierno británico denunció violencia racista en las protestas antiinmigrantes en Belfast tras un apuñalamiento

Las autoridades denunciaron ataques contra comunidades migrantes; la familia de la víctima pidió calma y advirtió contra el uso del caso para alimentar el odio

El gobierno británico denunció violencia racista en las protestas antiinmigrantes en Belfast tras un apuñalamiento
Foto: La Nacion

El gobierno británico denunció violencia racista en las protestas antiinmigrantes en Belfast tras un apuñalamiento

Las autoridades denunciaron ataques contra comunidades migrantes; la familia de la víctima pidió calma y advirtió contra el uso del caso para alimentar el odio

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LONDRES. El gobierno británico condenó con firmeza y calificó como violencia racista los disturbios registrados en Irlanda del Norte durante las protestas por un ataque con arma blanca ocurrido en Belfast y atribuido a un solicitante de asilo sudanés.

Las autoridades denunciaron un clima de miedo en comunidades afectadas por los disturbios, que se extendieron durante al menos dos noches consecutivas y dejaron un saldo de varios heridos, entre ellos al menos 12 policías, además de decenas de detenidos.

Los enfrentamientos se concentraron principalmente en en barrios del norte de Belfast, donde grupos de manifestantes encapuchados arrojaron ladrillos, botellas y cócteles molotov contra las fuerzas de seguridad, que respondieron con cañones de agua y despliegues antidisturbios.

El ministro británico responsable de Irlanda del Norte, Hilary Benn, calificó los hechos como violencia racista y denunció que familias fueron intimidadas y expulsadas de sus hogares por matones enmascarados debido al color de su piel.

En algunos sectores, viviendas y vehículos fueron incendiados, mientras que los servicios de emergencia debieron evacuar a residentes atrapados en casas atascadas.

'Are these racist riots rather than protests?' - @SophyRidgeSky

Ridge & Frost (@RidgeandFrost) June 11, 2026

'If you are targeting people based on the colour of their skin, how else can you describe them?' - @hilarybennmp

He says some people have been stopped in cars to be asked what their nationality is. pic.twitter.com/z0KwJmIqyP

La ola de violencia se desató tras la difusión en redes sociales de un video que muestra un brutal apuñalamiento ocurrido días atrás en una calle de Belfast. La víctima, identificada como Stephen Ogilvie, sufrió heridas graves, incluida la pérdida de un ojo, aunque permanece hospitalizado en condición estable.

El presunto agresor, Hadi Alodid, un ciudadano sudanés de 30 años, fue imputado por intento de asesinato y permanece en prisión preventiva.

Pese a la conmoción generada por el ataque, la familia de Ogilvie hizo un llamado explícito a la calma y rechazó que el hecho sea utilizado para alimentar el odio contra inmigrantes.

Queremos dejar absolutamente claro que los disturbios nocturnos no son bienvenidos, y que la protesta pacífica es el único camino a seguir, señalaron en un comunicado. Además, destacaron que los migrantes hacen una contribución muy valiosa al país y advirtieron que no desean que la tragedia divida a la sociedad o avive la hostilidad.

El primer ministro británico, Keir Starmer, también se pronunció en términos contundentes. Si bien calificó el ataque como repugnante y señaló que plantea serias preguntas, subrayó que expulsar a la gente de sus hogares no es la forma correcta de responder.

En esa línea, sostuvo que las escenas registradas en Belfast fueron impactantes y completamente inaceptables, y advirtió que no se tolerará la violencia dirigida contra personas por su origen.

There is no justification for the acts of violence and arson that we saw in Belfast last night. It is completely unacceptable.

Keir Starmer (@Keir_Starmer) June 10, 2026

I urge for calm. We must let the police get on with their work. pic.twitter.com/8WGx8LWdoy

Las protestas, que en algunos casos apuntaron contra viviendas supuestamente ocupadas por inmigrantes o contra instalaciones que anteriormente alojaron solicitantes de asilo, se produjeron en un contexto de creciente tensión social y fueron amplificadas en redes sociales por figuras y activistas contrarios a la inmigración. Las autoridades locales denunciaron que actores externos aprovecharon el episodio para exacerbar los temores y promover la movilización.

La policía de Irlanda del Norte descartó que el ataque tenga motivaciones terroristas, aunque mantiene abierta la investigación sobre las circunstancias del hecho. A su vez, reforzó el despliegue de seguridad ante el riesgo de nuevos disturbios, mientras operadores de transporte público redujeron sus servicios por precaución.

Dirigentes políticos de distintas corrientes en Irlanda del Norte coincidieron en repudiar la violencia. Desde el gobierno de poder compartido, calificaron los ataques como actos de vandalismo y cobardía, y señalaron que responsabilizar a comunidades enteras por el accionar de un individuo es totalmente incorrecto.

Los incidentes reavivaron además el debate sobre la política migratoria y la gestión de la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, un tema particularmente sensible por su vínculo con el proceso de paz que puso fin a décadas de conflicto en la región.

Agencias AP, AFP y Reuters

La Nacion Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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