El árbitro deportado por Estados Unidos, volvió a Somalia y fue recibido como un héroe
Omar Abdulkadir Artan fue recibido como un héroe en Mogadiscio tras ser deportado por el Gobierno de Donald Trump. El juez, considerado el mejor árbitro afric
La historia de Omar Abdulkadir Artan se convirtió en uno de los episodios más resonantes de la previa del Mundial 2026. El árbitro somalí, que estaba a punto de transformarse en el primer representante de su país en dirigir un partido de una Copa del Mundo, regresó a Somalia tras ser deportado por Estados Unidos y fue recibido con homenajes en el Aeropuerto Internacional Aden Adde de Mogadiscio.
Artan había sido designado por la FIFA dentro del grupo de 52 árbitros seleccionados para el torneo que comenzó este 11 de junio y se extenderá hasta el 19 de julio en Estados Unidos, México y Canadá. Su presencia tenía un fuerte valor simbólico, ya que Somalia nunca había tenido un árbitro en una Copa del Mundo absoluta.
El colegiado africano, de 33 años, recibió la insignia FIFA en 2018 y construyó una trayectoria internacional que incluyó participaciones en eliminatorias mundialistas, la Copa Africana de Naciones y la Liga de Campeones de la Confederación Africana de Fútbol (CAF). En esta última competencia dirigió nueve partidos, mientras que en clasificatorias mundialistas acumuló seis encuentros.
Su carrera alcanzó uno de sus mayores reconocimientos en 2025, cuando fue distinguido como el mejor árbitro masculino de África por la CAF. Ese antecedente fortaleció su candidatura para integrar el plantel arbitral del Mundial y lo convirtió en una de las figuras más destacadas del arbitraje africano.
Sin embargo, el sueño mundialista quedó truncado el 6 de junio, cuando aterrizó en Miami procedente de Estambul. Las autoridades migratorias estadounidenses le impidieron ingresar al país y lo sometieron a un proceso de revisión que derivó en su exclusión definitiva del torneo.
Según relató el propio árbitro, permaneció alrededor de 11 horas siendo interrogado antes de ser trasladado a una celda de detención y posteriormente embarcado nuevamente hacia Turquía. Artan aseguró que contaba con la visa correspondiente, la documentación exigida por la FIFA y todos los requisitos necesarios para participar del certamen.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos informó que el árbitro fue considerado "inadmisible" tras un proceso adicional de verificación de antecedentes, aunque no brindó detalles específicos sobre las razones de la decisión. La FIFA, por su parte, aclaró que no interviene en los procedimientos migratorios de los países anfitriones y confirmó que el juez no podría entrenar ni dirigir durante el Mundial.
Cuando regresó a Mogadiscio, decenas de aficionados, periodistas, dirigentes y funcionarios acudieron al aeropuerto para expresarle su respaldo. Vestido con un conjunto negro de la FIFA, Artan recibió flores, saludos y una gran bandera nacional que terminó llevando sobre los hombros como una capa.
Durante el recibimiento, el árbitro aseguró que no siente resentimiento por la decisión de las autoridades estadounidenses y prometió volver a intentarlo en el futuro. "Continuaré trabajando duro y no me desanimaré. Les prometo que en el próximo Mundial llegaré mucho más lejos y haré historia", afirmó. Luego fue recibido por el primer ministro somalí, Hamza Abdi Barre, mientras ministros de Defensa y Deportes destacaron que su trayectoria logró posicionar el nombre de Somalia en la escena deportiva internacional.