Enigma médico: ACV, Parkinson o envejecimiento, ¿qué tiene este paciente?
A partir de una serie de síntomas, ¿podría indicar con qué enfermedad son compatibles?
¿Quién no jugó alguna vez a desenmascarar una enfermedad en un familiar o allegado? La semiología clínica que, a través del análisis signos y síntomas permite a los profesionales de la salud identificar patologías, tiene algo de detectivesco y eso nos resulta atractivo, porque detrás de lo detectivesco habita lo lúdico, dice el médico especialista en neurología Ignacio Flores.
Flores, de la Unidad de Memoria de la Fundación Favaloro, diseñó una serie de enigmas médicos basados en casos clínicos reales, con el objetivo de invitar a los lectores a despertar su "olfato investigador" para identificar patologías frecuentes a través de sus síntomas típicos.
Cada entrega se complementará con datos históricos curiosos, las claves de la enfermedad y, finalmente, un consejo de experto con valor preventivo.
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¿El objetivo? Concientizar sin tecnicismos, utilizando el entretenimiento como vehículo para desmitificar enfermedades y fomentar hábitos saludables.
Hoy, la primera entrega: ¿ACV, Parkinson o signos de envejecimiento?
El señor R, un experimentado relojero de 62 años, comenzó a notar que su mano derecha, antes firme, presentaba un leve temblor cada vez que la apoyaba en el mostrador para descansar. Al momento de ensamblar los engranajes, sintió que sus movimientos se volvían lentos y rígidos, como si le faltase aceite a sus articulaciones. Su caligrafía, en las notas de los encargos, se volvió tan chica que apenas resultaba legible. Su mujer, además de notar que su cara había perdido la expresividad habitual, le pedía permanentemente que se enderezase al caminar. Fue ella quien le hizo notar que últimamente caminaba más encorvado.
¿Qué diagnóstico cree que puede tener el señor R?
Los síntomas del señor R sugieren la presencia de Enfermedad de Parkinson. Su cuadro es clásico: el temblor de reposo aparece cuando la mano está quieta sobre el mostrador; la dificultad con los engranajes es la bradicinesia (lentitud de movimiento); la letra pequeña se llama micrografía y refleja la pérdida de control motor fino; la falta de expresión facial o hipomimia ocurre por rigidez muscular, y su postura encorvada indica una alteración postural típica de esta condición.
Un poco de historia
Fue descrita formalmente en 1817 por el médico británico James Parkinson, quien la llamó "parálisis agitante". Recién en la década de 1960 se descubrió que los síntomas ocurrían por falta de dopamina, lo que permitió desarrollar la levodopa, el tratamiento que revolucionó el manejo de los síntomas hasta el día de hoy. La dopamina coordina y suaviza los movimientos del cuerpo. Al disminuir su nivel, el cerebro pierde el control fino sobre los músculos, provocando el temblor y la rigidez característicos. Figuras como el actor Michael J. Fox, el boxeador Muhammad Ali y el Papa Juan Pablo II visibilizaron la enfermedad ante el mundo, al mostrar públicamente su rigidez y temblores. Se sospecha con que Adolf Hitler también la padecía, hay filmaciones que revelan un marcado temblor en su mano izquierda; para ocultarlo, solía esconder la mano tras su espalda, sujetarla con la derecha o aferrarse con fuerza a objetos durante sus apariciones públicas.
Consejo de experto
El tratamiento se basa principalmente en fármacos que reponen o imitan el efecto de la dopamina para recuperar la fluidez del movimiento. Aunque no existe una forma definitiva de prevenirla, se ha observado que el ejercicio aeróbico regular y una dieta saludable (como la mediterránea) protegen las neuronas que se afectan en esta enfermedad, mientras que evitar la exposición a pesticidas y toxinas ambientales reduce significativamente el riesgo", explicó Ignacio Flores, neurólogo de la Unidad de Memoria de la Fundación Favaloro.
Enfermedad de Parkinson
La enfermedad de Parkinson es una condición que afecta al sistema nervioso de forma progresiva. Los síntomas ocurren principalmente por la pérdida progresiva de un grupo específico de neuronas ubicadas en una región profunda del cerebro llamada sustancia negra.
Estas neuronas son las encargadas de producir dopamina, un neurotransmisor esencial que actúa como un mensajero químico para enviar las señales que coordinan y suavizan los movimientos del cuerpo.
Cuando los niveles de dopamina caen por la pérdida de estas células, los mensajes que controlan los músculos no se transmiten correctamente, lo que da origen a la clínica característica de la enfermedad.
No solo problemas de movimiento
Aunque suele asociarse principalmente con problemas de movimiento, también involucra otros sistemas del cuerpo y se presenta de diferentes maneras.
Las manifestaciones pueden dividirse en dos grupos: las que afectan el movimiento y las que no.
Dentro de los síntomas motores son característicos la lentitud o bradicinesia (los movimientos habituales se vuelven más lentos. Se nota en una menor expresión en la cara, pasos más cortos o dificultad para realizar tareas manuales) el temblor en reposo (es el síntoma más reconocible y suele empezar en una sola mano cuando esta se encuentra relajada), la rigidez (los músculos se sienten tensos y ofrecen resistencia al mover los brazos o las piernas) y los problemas al caminar (postura encorvada, pasos arrastrados e inestabilidad).
Los síntomas no motores, en cambio, pueden aparecer años antes que se desarrollen los problemas del movimiento.
Las señales tempranas (sin otra causa que los ocasione) que pueden anticiparse a la enfermedad son la pérdida del olfato, estreñimiento constante, trastornos en el sueño (actuar los sueños o moverse o hablar al dormir) y la depresión. Es importante destacar que estos síntomas aislados no necesariamente son parte anticipatoria de esta enfermedad.
Parkinson: cómo se diagnostica
El diagnóstico es clínico. Esto significa que el médico neurólogo lo determina a través de la consulta y un examen físico riguroso. Los estudios complementarios se utilizan para descartar otros problemas o buscar elementos que aumenten la sospecha diagnostica.
Parkinson: cómo se trata
El tratamiento actual busca controlar los síntomas, mantener la autonomía de la persona y mejorar su calidad de vida.
El fármaco más efectivo es la levodopa, que busca reponer la dopamina que el cerebro necesita. Existen otras opciones que el médico elige según la edad y las necesidades de cada paciente.
La actividad física es fundamental para estimular el equilibrio y la fuerza muscular. El abordaje de la enfermedad es multidisciplinario e incluye el apoyo de kinesiología, terapia ocupacional, psicología y nutrición.
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