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Informe Digital 09/06/2026 14:07 6 min de lectura

Granja Tres Arroyos pide US$8 millones para reabrir La China - Informe Digital

Sin acuerdo en Paraná, la planta de Concepción del Uruguay sigue cerrada y crece la duda sobre su viabilidad.

Granja Tres Arroyos pide US$8 millones para reabrir La China - Informe Digital
Foto: Informe Digital

La crisis de Granja Tres Arroyos volvió a quedar expuesta tras las reuniones en Paraná con sindicatos y el gobierno de Entre Ríos para intentar destrabar el conflicto que llevó al cierre de la planta La China, en Concepción del Uruguay. No hubo avances concretos y la reapertura sigue atada a una ecuación financiera y productiva cada vez más frágil.

La audiencia de ayer por la tarde terminó sin acuerdo y las partes pasaron a un cuarto intermedio, mientras crece la incertidumbre entre trabajadores, productores integrados y proveedores. Hoy el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) se reúne de urgencia en Buenos Aires para buscar un nuevo acercamiento en defensa de salarios y preservación de puestos de trabajo.

En paralelo, la compañía avanza en una compleja reestructuración de pasivos por alrededor de US$350 millones, junto con la consultora Valo Columbus. Según acreedores consultados, la propuesta incluye quitas de hasta el 75% y plazos de pago de hasta siete años. Ayer LA NACION contó ese proceso.

Mientras la empresa busca una salida financiera, el frente laboral sigue abierto. Los dirigentes sindicales que participaron de las reuniones volvieron de Paraná con preocupación: solo se acordó asistencia alimentaria para los trabajadores, subsidios personales de $25.000 semanales y acceso a tarifa social de energía eléctrica para los empleados afectados por la situación de la planta.

En un audio enviado a los trabajadores, Julio Chamorro, secretario general de STIA de Concepción del Uruguay, cuestionó la propuesta de la compañía: Lamentablemente no tenemos las mejores noticias. Granja Tres Arroyos se presentó con algo que para nosotros parece inviable.

Según relató a LA NACION, la empresa planteó la necesidad de conseguir US$8 millones para volver a poner en marcha parte de la operación. Necesitan US$8 millones y 60 días para empezar a faenar 80.000 pollos, afirmó. Para el dirigente sindical, el esquema deja demasiadas incógnitas abiertas porque depende de que aparezca ese financiamiento.

Chamorro agregó que, aun si consiguieran esos fondos, la propuesta prevé una reactivación parcial y una reincorporación gradual del personal. Para poder completar la faena de 160.000 a 170.000 pollos van a necesitar en algún momento otros US$8 millones, señaló.

La propia empresa estimó que recién hacia comienzos de 2027 podría recuperar niveles normales de actividad. Dijeron que en enero o febrero del año que viene estarían volviendo a la normalidad, dijo el dirigente.

También cuestionó que en la reunión no se presentara una propuesta concreta para cancelar las deudas salariales pendientes. A pedido de las autoridades provinciales, propusieron darnos una especie de ticket canasta, un vale por $25.000 por semana para comprar mercadería en el almacén de la planta, expresó. Y cerró con dureza: Eso fue todo el ofrecimiento de GTA.

La red productiva también se desarmó

Las dudas sobre la viabilidad de una reapertura no vienen solo del sindicalismo. Entre los productores integrados que durante años abastecieron a la compañía también crece el escepticismo.

Ricardo Unrein, de la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (Capip), sostuvo que la situación actual hace muy difícil reconstruir la estructura productiva que sostenía la operación de La China. Ya se fueron casi todos los productores integrados, no le queda casi nadie, afirmó a LA NACION.

Según explicó, aun si la empresa reuniera los fondos necesarios, enfrentaría otro obstáculo: recuperar la capacidad de crianza. Si no hay confianza en el integrado, no van a tener granjas tampoco, advirtió.

De acuerdo con sus cálculos, para sostener una faena diaria de 80.000 pollos harían falta cerca de cuatro millones de aves en crianza y una red de alrededor de 70 granjas activas. Es imposible hacerlo si no tienen granjas porque 80.000 pollos diarios a 20 días representa 1,6 millones de pollos en un mes y ya tiene que venir otros 1,6 millones detrás criándose, resumió.

Para el dirigente de Capip, esa es la otra punta del ovillo: Hoy, esos cuatro millones de pollos a 15.000 pollos por galpón son 300 galpones que dividido entre tres y cuatro galpones que tiene cada productor, necesitan 70 granjas al menos y no tienen ni cerca esa cantidad. Es imposible de levantar esa planta.

Unrein también cuestionó la propuesta presentada a los acreedores. La otra propuesta que le hicieron a los proveedores con una quita del 75% del capital de la deuda es decirles directamente que no les van a pagar a nadie, afirmó.

En esa línea, apuntó contra el rol que tuvieron las medidas gremiales durante los últimos meses de funcionamiento de la planta. Sostuvo que los conflictos laborales terminaron afectando la operatoria diaria y agravaron una situación que ya era delicada desde el punto de vista financiero.

Relató que las medidas de fuerza provocaban demoras en la faena y generaban pérdidas dentro de la cadena productiva. En vez de faenar los 180.000 pollos que estaban pactados, faenaban 150.000 y los otros 30.000 no avisaban que ya estaban cargados los camiones, quedaban parados para el otro día y se moría la mitad de los pollos adentro del camión, dijo.

Consideró que los gremios deberían hacer una autocrítica por lo ocurrido. Hace rato que el presidente de la empresa les venía diciendo que finalizaran con estas medidas porque iba a terminar mal. No lo quisieron creer y les cerró el frigorífico, expresó.

Para Unrein, la posibilidad de reactivar La China es hoy extremadamente compleja. No hay vuelta atrás. La China es un semejante monstruo imposible de dar marcha atrás y reiniciar la cadena. Es más complicado todavía porque ya no tienen productores que quieran volver a criarles, se fueron todos. Les aconsejamos que dieran por perdida la deuda que tenían, que no la iban a cobrar más pero que no la incrementaran.

Mientras tanto, los pocos productores integrados que aún continúan vinculados a la compañía atraviesan semanas de extrema incertidumbre. Uno de ellos, que pidió reserva de identidad, relató las dificultades que enfrentó recientemente para mantener la producción: Estuve seis días sin alimento en la granja hace tres semanas atrás, contó. Detalló que las consecuencias fueron severas. Yo había bajado 32.000 pollos y quedarán ahora unos 25.000 porque muchos se murieron de hambre.

También describió la incertidumbre financiera que enfrentan quienes todavía continúan trabajando con la empresa. Los cheques vienen todos de vuelta, las cuentas en los bancos están embargadas, indicó. Según explicó, muchos productores permanecen dentro del sistema porque aún esperan cobrar crianzas ya entregadas. La poca gente que quedó está con esa disyuntiva de qué hacer, expresó.

Mientras continúan las negociaciones con sindicatos y acreedores, la situación de La China sigue sin una salida definida. La empresa busca fondos para volver a operar, los trabajadores reclaman certezas y los productores advierten que la red de integración que durante años abasteció al frigorífico está seriamente deteriorada.

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