A 70 años de los fusilamientos de Rojas y Videla, los mártires entrerrianos del levantamiento de Valle - 9 Digital - Mi 9
A 70 años de los fusilamientos de Rojas y Videla, los mártires entrerrianos del levantamiento de Valle -
Martín Gerlo
Se cumplen 70 años del levantamiento cívico militar encabezado por los generales Juan José Valle y Raúl Tanco, donde cientos de militantes de todo el país comprometieron sus vidas por el retorno de la democracia. Dos militares democráticos, oriundos de Entre Ríos, fueron fusilados tras el fallido alzamiento ocurrido la noche del 9 de junio de 1956, en el cual buscaban desalojar a la dictadura que había llegado al poder un año antes, llamar a elecciones y posibilitar el regreso de una mayoría proscripta. En su gesta, sin embargo, se encontraron con el brazo de hierro del régimen dictatorial encabezado por Pedro Eugenio Aramburu e Isaac Rojas, quienes no escatimaron recursos para sofocar la rebelión.
En la Entre Ríos gobernada por el general Manuel Calderón no hubo fusilamientos, pero sí innumerables detenciones que agravaron la ya difícil situación que vivían por entonces los militantes, dirigentes y militares peronistas, en muchos casos presos de manera preventiva desde hacía varios meses.
El gobierno diezmó el movimiento que, en Entre Ríos, estaba encabezado en su ala civil por el historiador José María Rosa, en tanto que al mando de los comandos castrenses se encontraban el coronel Alberto Nasta y el teniente coronel Ángel Salvetti, quienes por aquellos días habrían contado con la cercana colaboración del propio Tanco. Los pormenores de esta historia fueron reconstruidos en nuestro libro Los conjurados. El peronismo entrerriano y el levantamiento de Valle (2022), donde se realiza una evaluación más detallada y justa sobre los entrerrianos que participaron del histórico movimiento.
La noche en que se desató el levantamiento no había transcurrido siquiera un año de la proscripción del peronismo, vedado entonces de toda participación política. El sueño de los revolucionarios que actuaron esa noche, y el de los miles que los apoyaron sin encarar acciones concretas, era dar vuelta esa página y posibilitar el llamado a elecciones sin condicionamientos, como lo destaca la proclama que se hizo pública esa jornada.
Más allá del rol de los entrerrianos que actuaron en la provincia, pagando su compromiso con la cárcel, la persecución y el exilio, vale la pena recuperar las historias de los dos militares oriundos de Entre Ríos que ofrendaron sus vidas en Buenos Aires.
Los dos mártires entrerrianos
Luciano Isaía Rojas y Néstor Marcelo Videla, oriundos de Gualeguaychú y Concepción del Uruguay, respectivamente, iniciaron sus carreras castrenses unidos no sólo por la tierra que los vio crecer, sino también por un profundo sentimiento nacional y un amor a la música, que marcó sus divergentes trayectorias profesionales. Posiblemente no se conocían. Durante mucho tiempo sus historias quedaron sepultadas o diluidas en el recuerdo general de la fallida revolución que desató la represión y los fusilamientos, hasta que algunos investigadores, periodistas y sus propias familias decidieron rescatar del olvido la gesta de los dos militares.
La mencionada investigación sobre los hechos ocurridos durante la revolución del 9 de junio de 1956 desde la perspectiva entrerriana nos abrió las puertas a las historias de estos dos mártires. El sargento músico Luciano Isaía nació y creció en el departamento Gualeguaychú, hasta que ingresó al Ejército y le tocó cumplir funciones en distintos regimientos del país, particularmente en Buenos Aires. La noche del alzamiento lo encontró en la Zona Norte del Gran Buenos Aires, donde vivía con su familia. Su hijo Eduardo, fallecido en 2023, y su nieta Mariel, quien reside en Baradero, mantuvieron vivo su recuerdo y compartieron oportunamente su historia familiar con el autor de esta nota.
Néstor Marcelo Videla, por su parte, nació en Curuzú Cuatiá, provincia de Corrientes, pero desde muy chico vivió junto a su familia en Entre Ríos, primero en Villaguay y luego en Concepción del Uruguay. Antes de iniciar su carrera militar formó junto a sus hermanos una banda de música, pasión que no abandonaría en el ámbito castrense. Al igual que Rojas, Videla fue fusilado tras el fallido alzamiento.
La dignidad de Rojas
Rojas ese entonces ya tenía dos hijos: Luciano, de dos años, y Eduardo, el menor, de tan sólo dos meses. Por el testimonio de su esposa, María Teresa Leiva, se sabe que Luciano Isaía pasó esa madrugada en su casa, ubicada en el barrio bonaerense de Florida, Vicente López, cerca del domicilio donde fueron detenidos los militantes que luego fueron fusilados en el basural de José León Suárez.
Al enterarse que algunos de sus compañeros habían sido detenidos y corrían el riesgo de ser fusilados, el sargento músico de treinta y tres años se presentó espontáneamente en el Regimiento N° 2 de Palermo horas después del levantamiento. No lo hizo por ingenuidad, como se dijo algunas veces, sino por compromiso con la causa y con sus camaradas detenidos.
Todos los detenidos de los regimientos N° 1 y 2 de Palermo fueron trasladados a la Penitenciaría Nacional, ubicada en el viejo edificio porteño de calle Las Heras, donde también poco después pasaría sus últimas horas el general Valle. Entre ellos estaba Rojas, que se había sumado más tarde. Fue fusilado el 11 de junio, horas después del alzamiento.
Néstor Videla
La noche del alzamiento encontró a Videla en Campo de Mayo, comprometido con el operativo que estaba a cargo de los coroneles Eduardo Alcibíades Cortines, Ricardo Salomón Ibazeta y Rubén Berazay.
Durante las tristes y convulsionadas horas que sucedieron al fallido alzamiento, en Concepción del Uruguay, la familia Videla se enteró por medio de un telegrama que Néstor estaba entre los militares detenidos por participar de la insurrección. En un valioso artículo periodístico, el historiador uruguayense Gustavo Sirota, a partir de testimonios familiares, reconstruyó las penosas horas que debieron vivir los Videla y cómo transitaron los difíciles años de la Revolución Libertadora.
Poco después, el coronel Eduardo Alcibíades Cortines, el capitán Néstor Dardo Cano, el coronel Ricardo Salomón Ibazeta, el capitán Eloy Luis Caro, el teniente primero Jorge Leopoldo Noriega y el teniente primero Néstor Marcelo Videla fueron fusilados en Campo de Mayo por sus camaradas, luego de participar en la fallida insurrección. Otros militares y civiles, al mismo tiempo, eran asesinados o se aprestaban a correr la misma suerte que ellos, en algunos casos sin siquiera haber participado del movimiento revolucionario.
Néstor apenas alcanzó a despedirse de su hija y de su mujer, que estaba embarazada. No hubo juicio, ley ni clemencia para este entrerriano que pasó a engrosar la lista de fusilados por el gobierno de facto.