La mitad de los perros y gatos tiene sobrepeso: por qué las dietas no alcanzan para resolverlo
Dos investigadoras de Australia analizaron millones de casos clínicos y encontraron que el vínculo entre el animal y su tutor es tan determinante como la comida a la hora de tratar la obesidad. Cuáles son sus recomendaciones
La mitad de los perros y gatos del mundo tiene sobrepeso u obesidad. Ese dato, respaldado por registros veterinarios en Europa, América y Asia, se repite en cada consulta del planeta.
El problema va más allá de los kilos de más. La obesidad acorta la vida de perros y gatos, genera dolor articular, diabetes y enfermedades cardíacas.
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Según una nueva investigación, que fue publicada en la revista especializada Animals, los planes para bajar de peso casi siempre fracasan porque se enfocan solo en la comida y olvidan el comportamiento animal y el vínculo con sus tutores.
La investigación fue llevada a cabo por Rimini Quinn y Anne Quain, de la Escuela de Ciencias Veterinarias de Sídney, Universidad de Sídney, Australia.
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El tutor que no ve lo que el veterinario sí detecta
El sobrepeso y la obesidad están entre los diagnósticos más frecuentes en la atención veterinaria, con una prevalencia de entre el 6,6 % y el 11,6 % de los casos clínicos. Los tutores rara vez llevan a sus animales al veterinario por ese motivo: son los propios veterinarios quienes deben detectarlo durante la consulta.
Los tratamientos estándar, basados en reducir calorías y aumentar el ejercicio, tienen tasas de abandono altísimas. Uno de los estudios analizados reportó que el 56,5 % de los perros en tratamiento subió de peso durante el propio programa para adelgazar.
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El peso que no se ve en el plato
Ahora, las investigadoras Quinn y Quain revisaron los trabajos de veterinaria recientes a través del Modelo de los Cinco Dominios del bienestar animal, una herramienta que evalúa nutrición, entorno físico, salud, interacciones conductuales y estado mental. Las búsquedas se realizaron en Web of Science, PubMed y Google Scholar en abril y diciembre de 2025.
El diagnóstico más usado en la práctica es la puntuación de condición corporal (BCS), una escala del 1 al 9 donde el 5 representa el peso ideal. Un animal con puntuación 8 ya se considera obeso porque supera en un 30 % su peso ideal.
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La revisión identificó que un estudio retrospectivo en Estados Unidos con casi 4,9 millones de perros y 1,3 millones de gatos confirmó que el exceso de peso afecta al 50 % de los perros adultos y al 45 % de los gatos adultos.
La revisión también señaló que los animales con alta motivación por la comida, razas como el labrador retriever y tutores con estilos de vida sedentarios tienen mayor riesgo. Los perros de tutores con sobrepeso tienen más del triple de probabilidades de ser obesos.
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Entre los hallazgos de la revisión, Quinn y Quain encontraron que los animales aprenden a pedir comida con insistencia porque esa conducta fue recompensada en algún momento.
Cuando el tutor deja de darles golosinas, el animal intensifica su comportamiento un fenómeno conocido como estallido de extinción y muchos tutores terminan cediendo.
La revisión también recogió un estudio sueco en el que el 75 % de los participantes subestimó la condición corporal de perros en fotografías, y el 35 % subestimó la de su propio animal. Ese fenómeno, al que llamaron ceguera de peso, es uno de los obstáculos más difíciles de revertir en la consulta veterinaria.
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Qué debería cambiar
Tras analizar los resultados, las investigadoras propusieron un enfoque que va más allá de la dieta: pesar al animal en cada consulta, hacer un registro alimentario completo incluyendo premios y sobras y usar comederos interactivos o juegos de búsqueda de alimento para que el animal exprese conductas naturales sin consumir calorías extra.
Para evitar que el animal no pida cuando las personas almuerzan o cenan, las investigadoras recomendaron anticiparse. Se debería dar al perro un juguete o hueso para masticar antes de sentarse a comer. De esta manera, hará una actividad incompatible con acercarse a la mesa.
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Quinn y Quain señalaron que la mayoría de los estudios disponibles proviene de países occidentales de altos ingresos, lo que puede no reflejar la diversidad de contextos reales en los que viven perros y gatos.
Las investigadoras reconocieron que se necesitan más estudios controlados para determinar qué estrategias de pérdida de peso funcionan en la práctica cotidiana.
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