Alerta ambiental: dos centrales de carbón en Brasil afectan la calidad del aire en Buenos Aires, Rosario y Santa Fe
Un estudio internacional reveló que las emisiones de material particulado viajan más de 1.000 kilómetros y dañan la salud en Argentina. El impacto ya habría provocado cientos de muertes y millonarias pérdidas económicas en la región. A pesar de encon
Un estudio internacional reveló que las emisiones de material particulado viajan más de 1.000 kilómetros y dañan la salud en Argentina. El impacto ya habría provocado cientos de muertes y millonarias pérdidas económicas en la región.
A pesar de encontrarse a unos 1.000 kilómetros de distancia, la actividad de dos centrales termoeléctricas alimentadas a carbón en el sudeste de Brasil está impactando directamente en la salud de los habitantes de Buenos Aires, Rosario y Santa Fe. Así lo demostró una investigación internacional que sitúa a estas capitales argentinas, junto a buena parte del territorio uruguayo, como las zonas más perjudicadas por la contaminación transfronteriza.
El foco del problema se localiza en el municipio de Candiota, en el estado de Río Grande del Sur. Allí operan las plantas Candiota III y Pampa Sul, abastecidas por dos gigantescas minas de carbón (una de ellas, la tercera más grande de Brasil, con una producción anual de hasta 3 millones de toneladas).
El costo humano y económico de la contaminación.
El informe, elaborado por el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA) y la organización ambientalista brasileña Arayara, arroja cifras alarmantes sobre el impacto acumulado en los últimos ocho años y las proyecciones si la actividad continúa:
Impacto Evaluado Registro Últimos 8 Años Proyección a 2040
Fallecimientos prematuros 430 muertes en la región Se podría duplicar
Costos en salud pública 5.100 millones de reales 11.700 millones de reales
¿Por qué Buenos Aires es la más afectada?
Aunque la concentración de contaminantes disminuye con la distancia, el impacto global sobre la salud es mayor en Buenos Aires debido a su altísima densidad de población. Más personas expuestas se traducen en una mayor carga hospitalaria.
El enemigo invisible: ¿Qué es el PM2,5?
El principal responsable del daño sanitario es el material particulado 2,5 (PM2,5). Se trata de partículas sólidas y líquidas suspendidas en el aire que miden menos de 2,5 micrones (la milésima parte de un milímetro).
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), este contaminante es especialmente peligroso porque:
Atraviesa fácilmente la barrera pulmonar.
Ingresa directamente al torrente sanguíneo.
Está vinculado a partos prematuros, bajo peso al nacer, asma infantil, enfermedades cardíacas y Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).
Los investigadores Vera Tattari, Kaiyu Chen y Jamie Kelly explicaron a este medio que el viento es el encargado de trasladar el problema. “Estas partículas finas pueden permanecer en la atmósfera entre una y dos semanas. Debido a los patrones de viento predominantes, Argentina se perfila como el país más afectado por estas emisiones“, señalaron.
La necesidad de medir para actuar.
La contaminación por carbón no solo viaja por el aire, sino que también puede depositarse en los recursos hídricos y en la producción de alimentos de las zonas aledañas.
Sandra Cortés, especialista y presidenta del Comité Científico de Cambio Climático de Chile, advirtió sobre la importancia de contar con herramientas de monitoreo locales: “La OMS pide reducir las exposiciones al máximo. Para eso, es clave tener un sistema de medición de calidad del aire que no solo registre datos, sino que sirva para activar alertas, limitar actividades o restringir el tránsito en días críticos”.
El informe se publica en un contexto global de transición energética, donde el último Global Electricity Review 2026 de la consultora Ember reveló que, por primera vez en la historia, la generación eléctrica mundial a través de fuentes renovables superó a la producida por carbón. Sin embargo, los residuos del combustible más sucio del planeta siguen cruzando fronteras.