El peronismo de Concordia calienta motores para 2027: mística de cenizas, billetera y herramientas oxidadas - Cadena Entrerriana 96.5MHz LRS 798
El PJ local apura las reuniones en restós y oficinas tras las derrotas. Entre el "toma y daca" tradicional, el fantasma judicial de Bordet y la sombra de Urribarri, la militancia debate si renovarse o repetir las fotocopias del pasado. El nombre de P
El PJ local apura las reuniones en restós y oficinas tras las derrotas. Entre el «toma y daca» tradicional, el fantasma judicial de Bordet y la sombra de Urribarri, la militancia debate si renovarse o repetir las fotocopias del pasado. El nombre de Pablo Bovino empieza a sonar.
La tribu del Partido Justicialista de Concordia empezó a moverse. Tras el trago amargo de los últimos procesos electorales, donde no se alcanzaron los objetivos, el peronismo local sabe que el que pega primero, pega dos veces. En la superficie o bajo las sombras, el humo de la cocina interior ya empezó a sentirse en reuniones cada vez más asiduas que alternan entre oficinas discretas, restaurantes, quinchos o los livings de los «popes» locales.
El operativo «tenemos que volver a ser gobierno» está en marcha. Ganas sobran y, según el termómetro de los pasillos, billetera también. Para el vecino de a pie, asfixiado por la coyuntura, la rosca política no es un tema que le quite el sueño, pero en el micromundo del PJ la carrera de relevos ya comenzó. Volvieron los locros benéficos, las tortas fritas, guisos, entre otros «regalos», los cursos inventados y el histórico «toma y daca» asistencialista que el peronismo maneja como nadie. Sin embargo, en esta oportunidad, la receta tradicional genera cortocircuitos internos.
La grieta del PJ local: ¿Autocrítica o lavada de manos?
En las mesas de discusión el espectro es amplio pero previsible: exfuncionarios locales y provinciales, jueces, sindicalistas y los infaltables «empresarios busca» u oportunistas de turno. Allí se debate el rumbo hacia 2027 con dos posturas bien marcadas. Por un lado, están los que pretenden analizar con seriedad los errores que se cometieron durante los sucesivos gobiernos peronistas. Por el otro, los pragmáticos del «ya está, no se puede avanzar mirando para atrás».
Con notable audacia, estos últimos ensayan una coartada conveniente: «No fue culpa nuestra». Argumentan que los errores del pasado reciente pertenecen a quienes se apoderaron del partido a nivel provincial y que el peronismo de Concordia hoy está pagando platos rotos ajenos.
Los hilos judiciales de Bordet y un Urribarri «más allá del bien y del mal»
La interna local no se puede leer sin mirar el tablero provincial. Dicen en los pasillos de la Muni que el exgobernador y actual diputado nacional, Gustavo Bordet, sigue con extrema atención los movimientos en los Tribunales locales. Las sospechas apuntan a que uno de los armadores de estas mesas opera en las sombras para garantizar que ciertos expedientes no se muevan demasiado. La teoría no suena descabellada: en esas mismas reuniones se sienta un íntimo amigo y exfuncionario de Bordet.
Por otra parte, la geografía política local regala postales casi surrealistas. Sergio Daniel Urribarri, condenado por delitos de corrupción, aguarda novedades judiciales caminando las calles como un simple mortal. Al exgobernador se lo suele ver comprando leña en un conocido proveedor cercano a su residencia, un lugar que vicios de la política también es frecuentado por dirigentes de todos los pelajes.
Sin sesgo de nada y con cero vergüenza, el «compañero Sergio» parece sentirse más allá del bien y del mal. Aunque hoy no se sienta formalmente en las mesas de la reconstrucción territorial, en el peronismo local se preguntan si Concordia será la excepción a la regla de que Roma no paga traidores. Las ganas de Urribarri de volver a tallar están intactas.
¿El candidato nace viejo? El factor Pablo Bovino
A la fecha, el misterio sobre quién encabeza la propuesta sigue guardado bajo siete llaves. No obstante, en las últimas semanas empezó a ganar centralidad y valoración el nombre del concejal Pablo Bovino. Si bien su postulación responde por ahora a una ambición gestada desde su propio espacio y no a un consenso cerrado de «las mesas», su figura asoma en un escenario plagado de conjeturas.
El verdadero desafío del peronismo local será definir si la próxima contienda interna se dirimirá por condiciones éticas, proyectos concretos y adaptados a la compleja realidad actual, o si se apelará a la vieja receta del desgaste.
Hoy, buena parte de la dirigencia pretende construir su plataforma basándose exclusivamente en la crítica a la gestión actual (nacional, provincial y municipal), añorando «lo que ellos hacían y ahora no se hace».
Construir ciudadanía o vaciar las urnas
La sociedad ya vivió ese modelo y hoy demanda candidatos que reflejen valores fundamentales: respeto, humildad y austeridad. Si la única propuesta del PJ para recuperar Concordia sigue siendo el dedo, el aparato y las herramientas oxidadas del pasado, la candidatura nacerá vieja.
El peronismo local apela a su histórica «mística de Ave Fénix» para rearmarse y sumarlo todo, pero la fotocopia está gastada. El peronismo nació para hacer historia, no para repetir libretos viejos. «La lealtad es con el futuro del pueblo, no con los métodos que ya los trajeron hasta la derrota».
Fuente: Cadena Entrerriana