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Informe Digital 08/06/2026 19:49 5 min de lectura

La ciclogénesis dejó agua clave para el trigo y complica la cosecha - Informe Digital

Las lluvias superaron los 80 mm en zonas productivas y mejoraron la siembra fina, aunque frenan soja y maíz en Buenos Aires.

La ciclogénesis dejó agua clave para el trigo y complica la cosecha - Informe Digital
Foto: Informe Digital

Las lluvias del fin de semana dejaron un saldo doble en el campo: aportaron humedad clave para el trigo y, al mismo tiempo, complicaron la cosecha de soja y maíz en sectores de Buenos Aires. El fenómeno llegó con acumulados inusuales para esta época del año y, según la información difundida por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en algunas localidades superó los 80 milímetros. Para los especialistas, el impacto es netamente favorable para la campaña fina, sobre todo en el centro y el norte de la región agrícola, donde la siembra necesitaba ese empujón.

Los acumulados fueron muy desparejos. Hubo zonas con apenas entre uno y cinco milímetros, pero otras recibieron mucho más: Pozo del Molle encabezó los registros con 82 milímetros, seguido por Colonia Almada con 44, Laboulaye con 41, Baradero con 40, Chacabuco con 36, Noetinger y Rosario con 30 y Bengolea con 29. Estamos sorprendidos porque fue mucha más agua de la que se estaba esperando, dijo Cristian Russo, jefe de Estimaciones Agrícolas de la BCR.

El origen estuvo en una nueva ciclogénesis, un sistema de baja presión instalado sobre la zona del Río de la Plata que, combinado con el ingreso de aire cálido y húmedo desde el este, terminó generando lluvias de magnitud. Estamos viendo registros de más de 80 milímetros en Córdoba, algo muy extraño para junio. Junio tiene una media de no mucho más de 25 milímetros, señaló Russo.

La llegada de estas precipitaciones encontró a la campaña fina en un momento sensible. La semana pasada, la Bolsa rosarina había informado que la siembra de trigo en la zona núcleo avanzaba sobre el 45% de la superficie prevista, un ritmo nueve puntos por encima del promedio de los últimos cinco años para esta fecha. Pero también advertía que la continuidad de las labores dependía de nuevas lluvias en sectores donde la humedad superficial empezaba a quedar corta.

Hay zonas que con estas lluvias, este milimetraje extra, en el sur de Córdoba va a incentivar un poquito a sembrar tal vez un poco más, afirmó Russo. El especialista incluso dijo que ya empezaron a consultar si este escenario podría traducirse en una ampliación del área implantada. Da una sensación de que este va a ser un año muy bueno para las gramíneas, sostuvo.

El cambio de escenario también pesa por el lado económico. Semanas atrás, la propia Bolsa de Comercio de Rosario había recortado en 500.000 hectáreas su proyección nacional de siembra de trigo para la campaña 2026/27, hasta 6,6 millones de hectáreas, frente a las 7,1 millones del ciclo anterior. El principal motivo era el fuerte aumento del costo de la urea y los márgenes ajustados del cultivo.

Russo interpretó que las lluvias pueden ser una señal favorable para los próximos meses. Nos da una señal de que va a ser un año que puede ser muy interesante para el trigo, sostuvo. Y agregó: Desde la Bolsa pensamos que este año puede ser mejor todavía que el año que pasó. No superexcelente como el del año pasado, pero sí un año muy bueno en valores normales.

Desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires también marcaron el efecto positivo de la oferta hídrica sobre el avance de la campaña.

Según explicó Cecilia Conde, especialista de la entidad, la buena oferta hídrica inicial en las regiones del centro y el norte del país favoreció una emergencia adecuada de los lotes tempranos y permitió que la siembra alcanzara un avance récord del 32,4% del área proyectada al 3 de junio. Pero el agua no impacta igual en todas las zonas: mientras ayuda a implantar trigo, en algunos sectores complica la finalización de la cosecha gruesa.

Conde advirtió que las precipitaciones recientes provocaron saturación hídrica en áreas del sudeste bonaerense, la Cuenca del Salado y el centro de Buenos Aires. Allí, los excesos de humedad dificultan el ingreso de las máquinas y ralentizan la recolección de soja y maíz.

De cara a las próximas semanas, los especialistas creen que el escenario seguirá siendo favorable para la siembra. Germán Heinzenknecht, climatólogo de la consultora Applied Climatology, destacó que las precipitaciones dejaron un balance positivo en gran parte de la región agrícola y anticipó días más estables, con más sol y una baja gradual de la humedad ambiental.

También previó que hacia el próximo fin de semana podría volver cierta inestabilidad, aunque sin lluvias significativas. La zona núcleo quedó un poquito más corta, pero bien para seguir sembrando la fina. Hubo salteos, que quiere decir lluvias de 10 milímetros, no de 30. De todas maneras, estamos al inicio del trimestre de invierno, con lo cual con poquito se arregla, indicó. Y cerró: Esta semana vamos a tener bastante más sol. Vamos a empezar lentamente a salir de ese ambiente tan húmedo.

Para el próximo fin de semana se espera algo de inestabilidad y un descenso gradual de las temperaturas, aunque sin eventos de importancia. No se ven lluvias grandes y empieza a entrar un poco más de frío. No es grave todavía el frío que se viene, no es tan importante, explicó.

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