Romina Montes de Oca: El trabajo es la base de la sociedad
La viceintendenta de Santa Rosa y presidenta del Concejo Deliberante, Romina Montes de Oca, reflexionó sobre el rol estratégico del trabajo, señalando que el mismo trasciende las variables de salar
La viceintendenta de Santa Rosa y presidenta del Concejo Deliberante, Romina Montes de Oca, reflexionó sobre el rol estratégico del trabajo, señalando que el mismo trasciende las variables de salarios o estadísticas económicas, al consolidarse como «el principal organizador de la vida moderna que permite proyectar, planificar, crecer y construir un futuro».
Según su análisis, el ámbito laboral estructura la dinámica de las personas y de las familias, ordenando horarios, responsabilidades, vínculos y expectativas, lo que facilita el acceso a la vivienda, la educación de los hijos y el ahorro, brindando algo que toda sociedad necesita para prosperar: «certidumbre».
En ese sentido, advirtió que las crisis laborales superan el plano netamente económico, debido a que «cuando falta trabajo o cuando el empleo se vuelve precario e inestable, lo que se deteriora es la capacidad de las personas para imaginar lo que viene», provocando que una sociedad sin horizonte pierda la confianza en sí misma. Montes de Oca sostuvo que las naciones con crecimiento sostenido comprendieron que el desarrollo no se edifica únicamente desde variables financieras, sino mediante la generación de empleo, producción, inversión y oportunidades, fortaleciendo el entramado que conecta a trabajadores, empresas, comerciantes, profesionales y emprendedores.
Asimismo, la presidenta del cuerpo deliberativo recordó la vigencia de la síntesis de Juan Domingo Perón, quien definía que «gobernar es crear trabajo», interpretándola no como una consigna política, sino como «una definición sobre cuál debe ser la prioridad central de cualquier proyecto de país». Afirmó que el ámbito laboral se mantiene como la columna vertebral de la organización social, siendo el espacio donde los ciudadanos encuentran reconocimiento, desarrollan capacidades, construyen vínculos y alcanzan niveles crecientes de realización personal.
Finalmente, concluyó que, si bien la estabilidad macroeconómica, las cuentas públicas, la inversión y la eficiencia del Estado son herramientas importantes, «ninguna de esas herramientas constituye un fin en sí mismo», ya que el verdadero objetivo debe ser mejorar la vida de las personas mediante el trabajo de calidad, la producción y la recompensa al esfuerzo. Frente a escenarios de incertidumbre, convocó a revisar las prioridades de las decisiones públicas para orientar el modelo de sociedad hacia «el foco donde siempre debió estar», señalando al empleo y la creación de oportunidades como «la base de la dignidad individual, de la estabilidad familiar y del desarrollo colectivo».