Murió Nay, el gato de María Luz Herrera clave en la investigación para dar con su paradero
El felino acompañó a la joven jujeña hasta sus últimos días en Sáenz Peña y tuvo un papel clave en los primeros momentos de la investigación.
La muerte de Nay, el gato que pertenecía a María Luz Herrera, provocó una profunda tristeza entre quienes acompañaron a la familia de la joven jujeña cuyo caso conmocionó a Sáenz Peña y al país.
Para Cecilia, madre de María Luz, Nay era mucho más que una mascota: era uno de los últimos vínculos materiales que conservaba de su hija. Por eso, la noticia de su fallecimiento despertó numerosos mensajes de afecto y despedida en las redes sociales.
La historia de Nay quedó ligada para siempre al caso de María Luz Herrera. El animal había llegado a Sáenz Peña junto a la joven desde Jujuy y permaneció en el lugar donde ella residía incluso después de su desaparición. Mientras avanzaba la investigación, vecinos y proteccionistas comenzaron a advertir la presencia del gato, que seguía regresando al mismo sitio y aguardando el regreso de su dueña.
Con el correr de los días, integrantes de organizaciones protectoras de animales lograron identificarlo gracias a fotografías en las que María Luz aparecía junto a él. Posteriormente fue resguardado y cuidado hasta que pudo reencontrarse con Cecilia (madre de Maria Luz), quien desde entonces lo adoptó como una parte esencial del recuerdo de su hija.
Su historia conmovió especialmente porque permaneció fiel al lugar donde había vivido con María Luz, aún cuando la joven ya no estaba.
Tras conocerse su muerte, Cecilia le dedicó una emotiva despedida en la que recordó el vínculo inseparable que mantenía con su hija y agradeció el papel que desempeñó durante los momentos más difíciles de la búsqueda. "Gracias por acompañarla hasta su último momento y hacer comprender que algo grave le había pasado. Vos fuiste fiel y te quedaste a esperarla", expresó en un mensaje cargado de emoción.
Para muchos vecinos de Sáenz Peña, Nay se convirtió con el paso de los años en un símbolo silencioso de la historia de María Luz Herrera. Su partida reavivó el recuerdo de uno de los casos que más impactó a la comunidad y dejó una nueva huella de dolor en quienes continúan reclamando memoria y justicia.