La pechuga de pollo, una aliada para la nutrición deportiva, según un estudio
Elegida históricamente por entrenadores, atletas y profesionales de la salud del deporte, la pechuga de pollo continúa posicionándose como un alimento natural ideal por su perfil nutricional y alta densidad de nutrientes a un bajo costo energético.
La pechuga de pollo ofrece un excelente aporte de proteínas de alto valor biológico y un gran poder de saciedad, destacan desde el Centro de Información de Nutrición de la Carne de Pollo (Cincap).
Según la entidad, media pechuga grande sin piel (aproximadamente 150 gramos) aporta casi 36 gramos de proteína y una pieza entera de 300 gramos alcanza los 72 gramos; y el aporte de media pechuga equivale nutricionalmente a entre 1 y 1.5 scoops de proteína de suero de leche o el contenido de entre 2 y 3 barras proteicas comerciales.
Esta carga proteica se obtiene aportando apenas unas 160 kcal (en la porción de 150 gramos), presentando un bajo contenido de sodio y una cantidad casi nula de grasas cuando se consume sin piel.
Esto permite a los deportistas e individuos activos diseñar platos balanceados sumando vegetales, hidratos de carbono y grasas de buena calidad de forma flexible.
Además, destaca el Cincap, las proteínas están compuestas por aminoácidos, de los cuales los Aminoácidos Esenciales (AAE) deben ser incorporados estrictamente a través de la dieta, ya que el organismo no puede sintetizarlos por sí mismo.
Dentro de este grupo, cobran especial relevancia los Aminoácidos de Cadena Ramificada (AAR): valina, leucina e isoleucina, componentes fundamentales en el ámbito deportivo debido a que estimulan directamente la síntesis de proteínas musculares, disminuyen la percepción de la fatiga y aceleran los procesos de recuperación post-esfuerzo.
En este sentido, 38% de los aminoácidos esenciales presentes en la carne de pollo corresponden a aminoácidos ramificados, otorgándole una ventaja biológica determinante.
La pechuga de pollo aporta también vitaminas del complejo B y minerales esenciales de alta biodisponibilidad como hierro, selenio, zinc, magnesio, potasio y fósforo.
Así, por su versatilidad, accesibilidad, y una estructura molecular que se adecúa a las exigencias de la construcción y reparación muscular, la pechuga de pollo se reafirma como una aliada de la nutrición fitness, concluyen desde el Cincap.