Inseguridad en Calle Rioja: Vecinos denunciarían complicidad policial, robos y venta de droga a metros de un club y una iglesia
Los residentes de la cuadra ubicada entre Santiago Díaz y Seguí aseguran vivir con miedo. Apuntan contra un presunto 'aguantadero' y señalan que la Comisaría 3° pactaría con los sospechosos en lugar de actuar. La tranquilidad en la calle Rioja, entre
Los residentes de la cuadra ubicada entre Santiago Díaz y Seguí aseguran vivir con miedo. Apuntan contra un presunto aguantadero y señalan que la Comisaría 3° pactaría con los sospechosos en lugar de actuar.
La tranquilidad en la calle Rioja, entre Santiago Díaz y Seguí, se habría transformado en una quimera. Lo que debería ser un barrio tranquilo y de tránsito familiar se habría convertido, según el crudo relato de sus propios habitantes, en una aparente zona liberada donde el narcomenudeo, los robos y la presunta connivencia policial mantendrían en vilo a la comunidad.
El foco del conflicto estaría perfectamente identificado por los damnificados: una vivienda de la cuadra que funcionaría como punto de encuentro para la presunta compra, venta y consumo de estupefacientes. Según describen quienes conviven a diario con el peligro, los ocupantes de este domicilio manejarían un ritmo de vida nocturno y delictivo: Son los que andan toda la noche en la calle y duermen durante el día. Descansarían pocas horas solo para recuperar energías y seguir con su raid, detalló un vecino que, por estrictas razones de seguridad, prefirió mantener su nombre en el anonimato.
Robos en masa: el blanco serían los eventos y la fe.
La audacia de los sospechosos no parecería tener límites ni respetar horarios. Los momentos de mayor vulnerabilidad para el barrio coincidirían con las actividades comunitarias. Cuando se celebra misa o cuando el Club Independiente organiza algún evento deportivo o social, la cuadra suele llenarse de autos. Sería allí donde los malvivientes aprovecharían para abrir los vehículos y saquear las pertenencias de los asistentes.
Ya sabemos que si hay misa o partido en el club, a alguien le abrirían el auto. Sería algo sistemático, lamentan en la zona.
Graves acusaciones que salpicarían a la Comisaría 3°.
El reclamo de los vecinos no solo va dirigido a quienes delinquirían, sino con mayor indignación a quienes deberían protegerlos. La comunidad asegura haber acudido de manera reiterada a la Comisaría 3°, ubicada sobre la calle San José, pero las respuestas que recibirían rozarían la complicidad.
De acuerdo con los testimonios recogidos por este medio, los patrulleros no realizarían tareas efectivas de prevención ni patrullaje en la zona. Peor aún, las pocas veces que los móviles policiales se harían presentes en el lugar, el accionar despertaría fuertes sospechas:
Charlas amistosas: Los efectivos bajarían, dialogarían amigablemente con el principal investigado (un joven de la zona) y se retirarían sin realizar averiguaciones.
Presunto retiro de elementos: Algunos vecinos aseguran haber sido testigos de cómo móviles de dicha seccional se acercarían a la vivienda sospechosa para, supuestamente, retirar elementos de dudosa procedencia.
Miedo a las represalias y una presunta puerta giratoria.
El silencio de las víctimas no sería apatía, sino terror. Los residentes confiesan que realizar una denuncia formal en la comisaría del barrio representaría una trampa peligrosa, ya que este grupo delictivo sería conocido por amenazar y amedrentar a cualquiera que intente exponerlos.
La sensación de desamparo sería total. Los vecinos manifiestan un desgaste absoluto ante una Justicia que parecería tener una puerta giratoria para el principal señalado de la cuadra: Sería una lucha cansadora y eterna. Este muchacho tendría un frondoso prontuario, varias entradas a la comisaría y denuncias acumuladas, pero no se explica por qué siempre terminaría en la calle a las pocas horas.
Hoy, la gente de la calle Rioja se encontraría atrapada entre el peligro de los vendedores de droga, el oportunismo de los robacoches y la alarmante inacción de la fuerza policial. Exigen la intervención urgente de las autoridades provinciales y judiciales antes de que el barrio deba lamentar una tragedia mayor.
Redacción: Nova Comunicaciones.