Una agroexportadora líder invertirá US$ 400 millones y respaldó el rumbo económico
Louis Dreyfus Company le anticipó al ministro de Economía su plan para levantar una planta de girasol y soja en Bahía Blanca. La empresa destacó el progreso macroeconómico del país y busca potenciar las exportaciones con valor agregado.
El ministro de Economía, Luis Caputo, compartió en la red social X el anunció de una inversión por US$400 millones, por parte de Louis Dreyfus Company (LDC), una de las firmas globales líderes en el comercio de materias primas agrícolas.
A través de una carta formal enviada desde Suiza por las máximas autoridades de la multinacional, transmitieron al Gobierno la decisión de avanzar en la construcción de una planta de procesamiento de oleaginosas de última generación en el puerto bonaerense de Bahía Blanca.
El posteo del ministro, que rápidamente se volvió viral y cosechó el respaldo del sector agroindustrial, expone de manera pública el texto remitido por la firma de origen en Ginebra.
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Caputo subrayó que este tipo de desembolsos representa un voto de confianza contundente hacia las reformas estructurales y el programa de estabilización implementado por la administración nacional en los últimos meses.
Para el Gobierno, la confirmación de LDC no es solo un logro en términos de captación de capitales privados, sino también un argumento sólido para convalidar las señales de previsibilidad que se intentan transmitir al mundo.
Respaldo macroeconómico
La crónica de este anuncio comenzó a gestarse semanas atrás, lejos de las pampas argentinas. Tal como detalla el documento compartido por Caputo, el puntapié inicial de las negociaciones tuvo lugar en la ciudad de Nueva York durante marzo.
En el marco del Foro Empresarial Estados Unidos-Argentina organizado por el banco de inversión JP Morgan, el ministro mantuvo un encuentro privado con los directivos de la agroexportadora.
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En aquella reunión se intercambiaron visiones sobre las perspectivas macroeconómicas del país y se analizó el rol estratégico que la compañía suiza busca consolidar en el desarrollo productivo local.
Nuestra decisión de inversión se basa en estos sólidos fundamentos, pero también en nuestro reconocimiento del importante progreso macroeconómico alcanzado por el gobierno nacional en los últimos meses, expresa textualmente la carta firmada por Louis Dreyfus Company Suisse SA. Este párrafo fue uno de los más destacados en los pasillos de Economía, ya que valida el diagnóstico oficial sobre la desaceleración inflacionaria y el ordenamiento de las variables financieras.
La futura instalación estará destinada a la molienda de semillas de girasol y soja. Según las estimaciones de la propia compañía, el complejo se posicionará como una de las mayores plantas de procesamiento de girasol a escala global, transformando la matriz operativa de la región.
La inyección de capitales, calculada en los mencionados US$ 400 millones, ya es catalogada por especialistas sectoriales como una de las apuestas de inversión más importantes de la última década dentro del complejo agroindustrial de nuestro país.
Eficiencia y tecnología verde
El comunicado oficial de LDC para su lanzamiento inmediato sumó precisiones técnicas contundentes sobre la escala y la sustentabilidad del proyecto. La planta se levantará sobre el predio de las instalaciones existentes que el gigante agroindustrial ya posee en Bahía Blanca, lo que permitirá integrarla de forma directa con su infraestructura actual de almacenamiento, logística y puerto.
Desde la firma indicaron que la planta alcanzará una impresionante capacidad diaria de molienda de hasta 4000 toneladas de semillas, operando con una gran flexibilidad que le permitirá alternar entre los cultivos de girasol y soja según la estacionalidad, optimizando el trabajo durante todo el año. Se prevé que las primeras obras en el terreno comiencen hacia finales de este año.
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Michael Gelchie, CEO global del Grupo LDC, remarcó que se trata del primer desarrollo industrial construido íntegramente desde cero (greenfield) por la compañía en el país en los últimos diez años.
Por su parte, Juan José Blanchard, COO del Grupo y Head de Latinoamérica, detalló que las instalaciones contarán con tecnología de punta para la extracción por solvente, prensas de alta capacidad y sistemas cerrados de transporte continuo para mitigar emisiones.
El dato más innovador de la ingeniería es que será la planta más eficiente del mercado en términos de uso de energía. Toda su infraestructura energética térmica estará basada íntegramente en biomasa renovable, utilizando la propia cáscara de girasol resultante del proceso productivo, con el objetivo firme de reducir las emisiones de carbono derivadas de la operación.
De cara a los próximos pasos, la agenda público-privada ya tiene una nueva cita marcada en el calendario. En el cierre del escrito difundido en X por Luis Caputo, los directivos de la multinacional manifestaron su intención de coordinar un nuevo encuentro presencial con el titular de Economía durante julio, aprovechando una comitiva internacional que visitará la Argentina.
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La reunión tendrá como fin profundizar los detalles técnicos de la ingeniería del proyecto y trazar una hoja de ruta común que garantice la ejecución eficiente de las obras.
El impacto de la mega planta promete ramificarse en múltiples esferas de la economía real. En primer término, el puerto de Bahía Blanca incrementará sustancialmente su capacidad de recepción de granos y despacho de subproductos con mayor valor agregado, como aceites y harinas proteicas. Esto se traducirá en un incremento genuino de las exportaciones y en un mayor flujo de divisas líquidas para el Banco Central.
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En el plano doméstico, la firma proyecta una fuerte tracción en la creación de puestos de trabajo directos e indirectos durante la etapa de construcción y posterior puesta en marcha, además de propiciar una continua modernización de la infraestructura logística y tecnológica.
Y así el sector agroexportador retoma su rol histórico como un motor del crecimiento argentino.