El mate, a la espera de la UNESCO: la cruzada para que nuestra infusión sea Patrimonio de la Humanidad
Mariángeles Metivé, magíster en museología y docente, repasa los 10 años de trabajo del grupo Mateando para lograr el reconocimiento mundial de la bebida.
Para los argentinos, el mate es mucho más que una simple bebida. “Lo que nos representa no es el agua caliente, la yerba y la bombilla, es todo lo que pasa cuando preparamos un mate: esta unión, esta comunión, esta conversación”, explica Mariángeles Metivé, magíster en museología, Artes Visuales y docente, quien estuvo este viernes en Victoria para participar de un conversatorio sobre Patrimonio en el Sala del Cine Teatro Victoria. Sin embargo, traducir esta pasión a los estrictos formularios de la UNESCO para que sea declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ha demostrado ser una tarea titánica.
Desde hace 10 años, Metivé y el grupo de investigación “Mateando”, radicado en la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), vienen trabajando arduamente para lograr esta declaratoria. El impacto de la infusión en la región es innegable: mientras el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) calcula un consumo medio nacional de 6 kilos per cápita anuales, en provincias como Entre Ríos esa cifra se dispara a los 9,5 kilos.
El desafío de explicar un ritual al mundo
Uno de los grandes obstáculos en la redacción de los “dossiers”, que incluyen investigaciones, fotos y videos, fue explicarle el ritual a un jurado internacional que probablemente nunca tomó un mate. Metivé ilustra esta barrera cultural con una anécdota imperdible: “Vino un japonés a Paraná un día, le convidamos un mate y agarró la bombilla como cuchara”. Para quienes no comparten la cultura, el simple hecho de compartir todos de la misma bombilla puede parecer “horrible”.
En este sentido, la docente destaca que nuestros vecinos paraguayos lograron un éxito rotundo hace unos años cuando consiguieron la declaratoria para el tereré. ¿Su estrategia? Viajar a la reunión de la UNESCO en Francia y llevarles tereré a todos los jueces para que experimentaran de primera mano lo que estaban evaluando. Hoy, la visibilidad internacional del mate se apoya en gran medida en los futbolistas de élite, que actúan como embajadores espontáneos al pasearse con el termo bajo el brazo por todo el mundo.
Los papeles en un cajón y la necesidad de decisión política
Según Metivé, el trabajo técnico ya está hecho y los formularios de la UNESCO están completos, pero se necesita “una figura política que se ponga un poco más al frente”. La situación recuerda a lo ocurrido con el chamamé correntino, cuyos papeles estuvieron guardados por una década hasta que hubo una firme decisión política de impulsarlo ante la UNESCO. “Nosotros lo tenemos en el cajón preparado, el político que quiera que nos avise que nosotros se lo damos”, asegura la especialista.
Sin embargo, el freno a la postulación argentina no solo responde a una cuestión de voluntad, sino también a un complejo entramado diplomático y estratégico. La UNESCO no premia “objetos comerciales”, sino los saberes y prácticas sociales, y es sumamente estricta con las tradiciones que exceden las fronteras de un solo país.
Si Argentina se presentara de forma unilateral, la postulación sería rechazada o recibiría observaciones, ya que el mate es una práctica compartida con Uruguay, Paraguay, el sur de Brasil y de Chile. Por esta razón, el proceso requiere una candidatura internacional compartida.
Ya se han dado pasos importantes en esa dirección: en 2018, se logró incluir al “Sistema Cultural de la Yerba Mate” en la lista de bienes culturales del MERCOSUR, un “paraguas” fundamental donde cada país aportó sus propios usos locales (como el tereré o el mate de porongo). A esto se suma que la UNESCO impone cupos estrictos de postulación por país, y Argentina ha priorizado en los últimos años otras expresiones culturales con expedientes ya cerrados, como el Tango (2009), el Filete Porteño (2015), el Chamamé (2020) y el Cuarteto cordobés (2025).
Mientras las comisiones nacionales de la región continúan coordinando esfuerzos para una postulación conjunta inobjetable, investigadores como Mariángeles ya han preparado el terreno. Solo falta que, en el momento indicado, la política se siente a compartir este mate y lo lleve directo a París.