El Gobierno endurece el control de semillas y apunta a US$4000 millones - Informe Digital
El nuevo protocolo de identidad varietal busca frenar infracciones y atraer inversiones en soja y otros cultivos.
El Gobierno puso en marcha un nuevo protocolo para reforzar la protección de la propiedad intelectual en semillas, con foco en la soja, y lo presentó como una herramienta para mejorar la productividad y sumar exportaciones. La medida, publicada hoy en el Boletín Oficial, alcanza a los cultivares que se registren desde ahora y habilita controles, análisis y sanciones ante eventuales infracciones.
La resolución conjunta 3 del Instituto Nacional de Semillas (Inase) y la Secretaría de Agricultura fue destacada en X por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien aseguró que la actualización normativa podría implicar un salto de más de US$4000 millones en las exportaciones. En la industria semillera interpretan ese cálculo como una derivación de una mayor productividad y de un mayor volumen exportable.
Más control sobre la soja
El sector semillero viene reclamando desde hace años un marco más firme para resguardar la propiedad intelectual y sostiene que la falta de actualización frenó inversiones y achicó la brecha tecnológica frente a Brasil. La soja concentra buena parte de esa discusión: al ser una autógama, el productor puede volver a usar parte de su cosecha como semilla, algo contemplado por la ley vigente.
La nueva normativa establece un sistema de muestreo en el primer punto de entrega del grano, como acopios y otros establecimientos registrados en el Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA). Esos operadores podrán firmar acuerdos con entidades del comercio de granos u otras privadas para coordinar y financiar la toma de muestras.
Cómo funcionará el protocolo
Según la resolución, solo las cámaras arbitrales y las entidades privadas con convenio con el Inase podrán adquirir y analizar las muestras, siempre con métodos validados por el organismo. La porción analizada y la muestra de respaldo deberán conservarse durante 60 días corridos desde la emisión del certificado.
Además, los resultados deberán informarse al titular de la variedad, que podrá denunciar presuntas infracciones ante el Inase dentro de los 60 días posteriores al análisis. Con ese esquema, el organismo quedó habilitado para iniciar acciones sumarias y abrir la puerta a sanciones.
La referencia no es menor: años atrás, el sistema Bolsatech ya había sido usado para verificar la identidad de semillas en el marco de la soja Intacta, desarrollada por la exMonsanto, hoy Bayer. La nueva disposición retoma esa lógica de fiscalización, pero la amplía con un protocolo específico para los cultivares que se inscriban a partir de hoy.
La norma aclara que no tendrá efecto retroactivo. Solo regirá para las variedades registradas desde la publicación de la resolución, tanto en el Registro Nacional de Cultivares como en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares.
En una reunión reciente con entidades del agro, el ministro de Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, ya habían anticipado al sector la puesta en marcha de un sistema de fiscalización con participación privada.
Para la cadena semillera, el desafío ahora será comprobar si el nuevo esquema logra ordenar un conflicto que lleva años y si, como promete el Gobierno, termina empujando más inversión y más exportaciones.
El punto de fondo sigue siendo el mismo: cómo compatibilizar el uso propio de semillas con un sistema que incentive la innovación y proteja al obtentor. El Gobierno apuesta a que este protocolo incline esa balanza.