Seis playas del mundo donde la arena cambia de color - Informe Digital
National Geographic reunió destinos en seis países donde minerales y volcanes tiñen la costa de rosa, verde, negro y más.
Las playas de colores son uno de los paisajes naturales más llamativos del planeta. Hay costas donde la arena se vuelve rosa, verde, negra, púrpura, roja o blanca por la acción de minerales, microorganismos marinos y procesos volcánicos, según National Geographic.
El informe reúne seis destinos excepcionales en Indonesia, Hawái, Islandia, California, Grecia y Australia, donde la geología y el mar moldearon escenarios que atraen por igual a viajeros y científicos.
1. Playa rosa en la Isla Komodo: la joya de Indonesia
En el este de la Isla de Komodo, dentro de su parque nacional, se ubica Pantai Merah. Allí, la arena rosa surge de la mezcla entre arena blanca y diminutos organismos marinos llamados foraminíferos, que aportan un pigmento rojizo a los arrecifes de coral.
Según National Geographic, Pantai Merah ofrece una experiencia sensorial única. Solo existen otras siete playas con estas características en todo el planeta, lo que la vuelve un destino exclusivo y aislado, rodeado por el Mar de Flores.
Llegar hasta ese paraje implica navegar hacia un entorno natural envolvente. La singularidad de la arena y la calma del lugar lo convierten en uno de los grandes tesoros cromáticos del mundo.
2. El misterio de la playa verde de Papakolea
Papakolea, en el extremo sur de Hawái, exige una caminata de alrededor de cinco kilómetros por campos de lava solidificada hasta el cono volcánico de Puu Mahana.
El secreto de su arena verde está en los olivinos, pequeños cristales semipreciosos formados por la actividad volcánica a lo largo del tiempo. Esa concentración mineral le da a Papakolea un color sorprendente, integrado al paisaje natural.
Según National Geographic, acceder a esta playa no es sencillo, pero el esfuerzo se recompensa con la vista y la experiencia de bañarse en un enclave singular. Es una opción para quienes buscan paisajes lejos de los circuitos convencionales.
3. Reynisfjara: la playa negra entre volcanes y leyendas
En el sur de Islandia, junto al pueblo de Vik í Mýrdal, se encuentra Reynisfjara, célebre por su arena negra producida por el basalto de erupciones volcánicas.
El litoral está marcado por columnas hexagonales de basalto y formaciones rocosas conocidas como Reynisdrangar, protagonistas de leyendas sobre trolls autóctonos. Las piedras pulidas de color azabache y el contraste con la espuma blanca del mar le dan un dramatismo visual singular.
National Geographic destaca que se trata de una playa fácilmente accesible, con fuerte impacto escénico y gran atractivo para turistas y amantes de la naturaleza.
4. Pfeiffer Beach: el secreto púrpura de California
En la región central de California, la playa de Pfeiffer, en Big Sur, es reconocida por su arena púrpura, visible especialmente entre septiembre y noviembre, la mejor época para apreciarla.
El tono surge del granate de manganeso, un mineral que llega desde los acantilados cercanos y se deposita sobre la arena. Durante los meses lluviosos, el efecto cromático se intensifica y recorre la superficie de manera sinuosa.
National Geographic describe el lugar como un entorno de cuento de hadas, rodeado de acantilados, vegetación y oleaje intenso, ideal para quienes buscan paisajes insólitos en la costa estadounidense.
5. Santorini y su sorprendente playa roja
En las islas Cícladas de Grecia, la Playa Roja de Santorini, o Kokkini Paralia, destaca por su arena rojiza, resultado de formaciones volcánicas ricas en hierro.
El contraste entre los tonos rojos de la arena y el azul intenso del mar Egeo crea una imagen memorable, singular incluso dentro del conocido litoral de Santorini. La presencia de minerales le da al enclave su rasgo distintivo.
National Geographic resalta que es una joya oculta del archipiélago y que merece una visita para quien quiera ver colores poco habituales en un paisaje mediterráneo.
6. Hyams Beach: el paraíso blanco de Australia
En Australia, la playa de Hyams se reconoce por tener la arena más blanca del mundo. Ese fenómeno, certificado por el récord Guinness, se atribuye a la enorme cantidad de granito de magnesio transportado por los corales desde la Bahía Jervis.
A dos horas de Sídney, Hyams Beach está rodeada por tres parques nacionales y ofrece actividades al aire libre como surf, snorkel, senderismo y ciclismo. Es un destino protegido y muy valorado por fotógrafos y naturalistas.
National Geographic indica que la pureza de la arena, junto con las aguas cristalinas y la biodiversidad, sostienen su lugar entre los paisajes blancos más singulares del mundo.