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Cuestion Entrerriana 07/06/2026 12:27 9 min de lectura

El panorama de los medios de prensa tradicionales es desolador y la agonía va a seguir inexorablemente

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El panorama de los medios de prensa tradicionales es desolador y la agonía va a seguir inexorablemente
Foto: Cuestion Entrerriana

En el Día del Periodista, quienes forjamos Cuestión Entrerriana nos sumamos a las salutaciones de rigor y extendemos esa cortesía a todas y todos los que viven la vocación de comunicar cada día, con la mirada puesta en la búsqueda de la verdad. Va también el recuerdo perenne para quienes nos marcaron el camino o lo compartieron durante tantos años de desempeño fiel y leal.

No hay duda de que el periodismo argentino atraviesa una crisis profunda en lo que hace al deber, el compromiso, la obligación, la lealtad y el DERECHO que asiste a cada trabajador, ya sea en relación de dependencia directa o indirecta.

La mayoría de los medios, con su creciente falta de contenido debidamente seleccionado y, más grave todavía, con un progresivo desgaste de credibilidad, completan el cuadro para que crezca la influencia de la llamada prensa ciudadana. Sin embargo, no todo está perdido: los empresarios deberían torcer el rumbo e indagar con honestidad qué es lo que el Pueblo desea consumir.

Precarización, vedettismo y salarios de miseria

Se enuncia de manera constante la palabra precarización, pero sobran ejemplos del rol multifacético que desempeñan tantos colegas, obligados a hacer de todo por el mismo sueldo.

No es un fenómeno de hoy. Hace décadas que se observa. El punto es investigar si se trata de un vedettismo profesional, de una insoslayable búsqueda de mayores ingresos o de ambas tendencias. Lo vivimos desde nuestro propio inicio en la profesión.

Bajos salarios, pagos irregulares y condiciones tecnológicas poco dignas son temas que a diario se discuten en grupos insurrectos, sublevados por una crisis financiera incuestionable que sobrellevan la mayoría de los medios privados.

Algunos se atreven incluso a mencionar la palabra explotación. Y, así como debe lamentarse un silencio patronal abominable, también hay una mudez particular de muchos periodistas, que se enciende o se apaga según los acuerdos que se instrumentan con la Patronal o hasta con la Clase Política, beneficiándose los más avispados y postergando a la mayoría.

Hoy hay más obligación ética que nunca de ejercer el espíritu crítico y, al mismo tiempo, más materias para evaluar, estudiar y tratar con erudición periodística.

Steve Jobs lo sintetizó con precisión: Necesitamos el criterio editorial más que nunca Cualquier democracia depende de una prensa fuerte y sana, recordaba.

Entonces, la pregunta se impone: ¿estamos haciendo el periodismo que reclaman los ciudadanos?

Sin contenidos no hay futuro. ¿Cuántas veces lo hemos sugerido?

Y los contenidos necesitan artesanos: profesionales preparados, experimentados, independientes y libres, es decir, PERIODISTAS con mayúsculas. No meros propagadores de noticias o crónicas sin el más básico grado de opinión y tratamiento.

El rescate del periodismo, como institución de la cultura democrática, debe ser la base de una estrategia social y política que no siempre se corresponde con el determinismo de los modelos de negocio.

La lógica que alimenta la ruptura generacional se asienta en una tendencia global hacia la transparencia y la disolución de los diques de desinformación, censura y propaganda que aún levantan los viejos muros de la historia.

El elemento central olvidado: la credibilidad

Cuando se habla de modelos de negocio periodístico y de cómo aumentar los ingresos, los expertos rara vez se detienen en el elemento central: la credibilidad.

Si todo el andamiaje de los medios está construido sobre la base de que alguien pague por la información, ¿qué sentido tiene pagar por información producida por un medio que ha perdido credibilidad y cuya línea editorial se limita a cortar y pegar gacetillas, emitir opiniones solo favorables al Gobierno, redactar crónicas básicas y publicar entrevistas que ya se vieron por televisión o se escucharon en radio, y que se consumen en las redes con mayor inmediatez?

El panorama de los medios tradicionales es desolador y todo indica que la agonía va a seguir inexorablemente, porque quienes los manejan siguen sin apreciar cuál es la solución.

Paradójicamente, la descomposición de las empresas tradicionales, combinada con la revolución tecnológica que abarata los costos de producción, dibuja un terreno de oportunidades inéditas para los nuevos medios que deseen hacer viejo periodismo: el periodismo independiente de toda la vida. Con mayor o menor acierto, pero más o menos independiente.

Modernización vacía y desprecio por el oficio

Todo el mundo aspira a innovar y a sentirse parte de grandes revoluciones que cambiarán el curso de la historia. Eso contribuye a exagerar la importancia de fenómenos que solo el tiempo pondrá en su lugar.

En el periodismo, muchos gestores quieren dar un salto de modernización para adecuarse al siglo XXI, centrándose en temas tecnológicos que no entienden y ninguneando su principal activo: los periodistas, el contenido y la credibilidad editorial.

Debemos volver a las fuentes: al periodismo que busca activamente la verdad, que practica la verificación antes que la aseveración, la precisión antes que la velocidad; que construye un relato interesante y apasionante de hechos relevantes; que rectifica diligentemente cuando se equivoca; que practica la transparencia y muestra su trabajo.

Un periodismo que evita los agujeros negros del partidismo político o ideológico, se comporta con imparcialidad sin caer en la falsa equidistancia; que cuida la independencia respecto de las fuentes y evita la tentación de las modas y de sus propios intereses o preferencias para no enturbiar el buen juicio.

Empresas rentables y periodistas respetados

Las empresas periodísticas, para ser rentables, deben transformarse en sus procesos intelectuales y en la interacción con la ciudadanía.

Para ello, es vital que los periodistas se conviertan en verdaderos editores honestos de las expresiones ciudadanas.

No podemos dejar al periodismo honrado, libre y profesional como una ilusión o una utopía. Los ciudadanos no dan la espalda al buen periodismo, a ese que analiza, opina y critica con total libertad, sin condicionamientos, caiga quien caiga.

Llegó la hora de que los empresarios comprendan este postulado ineludible. Solo así podremos salir de una coyuntura tan oscura.

Precarización, vaciamiento y producto en caída libre

Se habla de sueldos atrasados, pagos desdoblados, infraestructura obsoleta, precarización laboral y hasta se arriesga a esparcir una versión por ahora inconsistente relativa a un posible vaciamiento de empresas.

Pero de lo que casi no se habla es de la calidad del producto, que hace MUCHOS AÑOS ha perdido jerarquía y hasta la marca indeleble que le dieron quienes, con su estilo, talento y disposición, prestigiaronsus espacios.

No convalidamos el desquicio patronal de NO PAGAR los sueldos a término, desdoblar en cuotas los honorarios y desconocer la fecha JUSTA y LEGAL de cobro.

Rechazamos tajantemente a aquellas empresas que no cumplen con sus convenios y propician la PRECARIZACIÓN laboral, mientras compran galardones para reposicionamientos preelectorales y vedettismos repugnantes, sin cuidar al personal que da su vida por esos medios con verdadera jerarquía y esfuerzos supremos, muy distintos a quienes reciben todo servido para usufructuar un espacio en la cuenta regresiva hacia las PASO.

Reprobamos que no se otorguen las condiciones laborales pertinentes, tanto en el ámbito de trabajo como en el equipamiento.

Y desaprobamos la falta de LEALTAD de periodistas que generan información en un medio y la vuelcan en otros sin el más mínimo cambio y, peor aún, sin citar la fuente.

Dolor, víctimas y fidelidad laboral

Conmueve que haya colegas, sin trabajos extras, sin estabilidad laboral, sin obra social, que puedan estar sufriendo ellos y sus familias. Sí, eso moviliza.

De hecho, he sido y soy víctima de este manejo aborrecible de los medios en Paraná y, seguramente, en gran parte del país.

Es imprescindible generar un giro drástico tanto en lo administrativo como, en especial, en la dirección periodística y en las Secretarías de Redacción. Y también en las condiciones ineluctables desde el plano laboral-legal, para que los hoy polifuncionales periodistas modifiquen sus conductas y ocupaciones en un marco inquebrantable de FIDELIDAD LABORAL.

Ni siquiera hablamos de exclusividad. Hablamos del TIEMPO que se otorga a los quehaceres, a los roles y, en definitiva, a lo que se vuelca en tal o cual medio, comparativamente con lo que se expone en otros espacios de forma paralela.

Un abrazo a los que honran el oficio

Enviamos un abrazo fraterno a todos los colegas amigos que trabajan intentando ser fieles a sus convicciones más profundas, diseñando miradas y opiniones sobre nuestro mundo, elaborando mensajes que ayudan a entender íntegramente nuestra realidad, informando con responsabilidad y verdad, escuchando sensiblemente la voz de la sociedad que los contiene y los ha visto crecer y desarrollarse.

Del mismo modo, los invitamos a mantener enfocada la pluma y la oratoria en los valores perdurables de verdad, paz y justicia, alimentando la opinión de la sociedad sobre sus instituciones, sus actores políticos y sociales y sobre el quehacer comunitario, como una red indestructible que permite interactuar seria y responsablemente a todos, reconstruyendo principios republicanos.

El legado y las generaciones futuras

Un deseo para los más jóvenes: sepan apreciar, reconocer y admitir el legado de quienes los formaron. No se olviden de quienes se jugaron por ustedes. No sean ingratos.

Coincidimos plenamente con Joseph Pulitzer: El poder para moldear el futuro de una República estará en manos del periodismo de las generaciones futuras, sentenció.

Desde este humilde espacio, vaya nuestro imborrable y nostálgico recuerdo por quienes desarrollaron su tarea con criterio y espíritu paradigmático, ejerciendo a cada paso un rol docente encomiable.

Y, por último, la memoria perenne, sumada a la tristeza y la nostalgia, por la pérdida de tantos colegas en los últimos años, en especial por los efectos devastadores del coronavirus. Vayanuestro saludo al Cielo para todos ellos.

Feliz Día a todas y a todos los periodistas que honran día a día esta noble, aunque muy mancillada, profesión y vocación, con humildad, ética, coraje y férreas convicciones acerca de la libre expresión y del criterio independiente, más allá del lógico respeto a las líneas editoriales.

Cuestion Entrerriana Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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