Murió el puma que apareció en la Quebrada de Zonda
El hallazgo se produjo el pasado 20 de mayo, cuando trabajadores del instituto, ubicado en el departamento Rivadavia, detectaron la presencia del felino dentro del predio.
Era un animal adulto, macho, en muy mal estado. Al ingreso pesaba apenas 21 kilos, cuando para un ejemplar de ese tamaño esperaríamos entre 60 y 70 kilos, detalló el profesional.
Además de una marcada pérdida de peso, el puma sufría deshidratación severa, diarrea y síntomas compatibles con una enfermedad prolongada, condiciones que comprometían seriamente sus posibilidades de recuperación. A pesar de los cuidados recibidos, el ejemplar falleció pocos días después.
En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, desde la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de San Juan aprovecharon el caso para promover una reflexión sobre la relación entre la actividad humana y la fauna silvestre.
Especialistas señalaron que la presencia de animales salvajes en zonas cercanas a áreas urbanizadas o espacios ocupados por personas suele estar asociada a múltiples factores, entre ellos la pérdida de hábitat, la escasez de recursos naturales, los cambios ambientales y las dificultades que enfrentan las especies para encontrar alimento y agua en sus ecosistemas habituales.
El caso del puma hallado en la Quebrada de Zonda pone nuevamente sobre la mesa la importancia de preservar los ambientes naturales y fortalecer las políticas de conservación de la biodiversidad, especialmente en una provincia donde la convivencia entre el desarrollo humano y la fauna autóctona representa un desafío cada vez más visible.
La muerte del ejemplar, que llegó en condiciones críticas, deja además un fuerte mensaje sobre la necesidad de comprender las señales que ofrece la naturaleza cuando los animales se ven obligados a abandonar sus territorios para buscar refugio o recursos para sobrevivir.