Cientos de uruguayenses marcharon en un nuevo aniversario del Ni Una Menos
En el marco del 11° aniversario de la histórica primera movilización del movimiento Ni Una Menos, organizaciones feministas, sociales, civiles y vecinas se concentraron en la plaza General Francisco Ramírez para marchar en silencio en señal de duelo- por las calles de la zona céntrica y renovar el grito colectivo contra la violencia de género, tal como aconteció en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y en el resto de la Argentina.
El objetivo principal fue exigir justicia por las víctimas de femicidios y reclamar, de forma urgente, la implementación de políticas públicas eficaces que garanticen la protección real de las mujeres.
Desde la organización enfatizaron la importancia de mantener viva la memoria y de un abordaje que vaya más allá de las cifras frías. El foco de este año estuvo puesto en desnaturalizar las estadísticas para visibilizar las historias humanas que hay detrás de cada caso de violencia.
Cada una de estas caras tenía una vida, una historia, una familia, sueños y proyectos. No son números. Son mujeres que hoy deberían estar acá, expresaron con dolor y firmeza los referentes de la convocatoria.
La marcha en la histórica plaza local se sumó a las otras que se efectuaron en toda la república, sosteniendo un reclamo que, a más de una década de su nacimiento, sigue exigiendo respuestas institucionales y un cambio social profundo.
Luchemos juntas
Bajo el título de Luchemos juntas: A 11 años de un grito colectivo que sigue más vigente que nunca, la profesora Celeste Pérez envió el siguiente comunicado en que señala que Dios contempló su creación y decidió completarla: creó a la mujer para dotar a su obra de sensibilidad, coraje, amor, dolor creativo, entrega, prolongación de la vida y compromiso.
En este día, nacido del martirio de la adolescente santafesina Chiara Páez, ratifiquemos nuestro compromiso y luchemos con todas nuestras fuerzas para que nunca más una hija, madre, tía, nieta, hermana o amiga sufra golpes, humillaciones, muerte, opresión o desvalorización; y, desde cada lugar, luchemos con todas las fuerzas para que el tributo de este día incluya a todas en realización y alegría.
En estos momentos en los que desde el poder se cuestionan fuertemente los derechos adquiridos desde la justicia social, opongamos nuestra fuerza para evitar la caída de esos logros que significan la muralla al patriarcado, la sumisión, el avasallamiento y la disparidad de ganancias.
Realmente, la aniquilación de la justicia social es la anulación de los derechos logrados por la mujer durante años de lucha. En custodia de nuestra capacidad de amar y hacer, luchemos por una humanidad donde seamos humanamente diferentes y socialmente iguales.
Reiteramos nuestro absoluto repudio al desmantelamiento de políticas claves de prevención, lo cual disminuye terriblemente la respuesta del Estado frente a las violencias de género y femicidios, con un lógico traslado de este impacto a las provincias y municipios.
La ausencia de un organismo específico, la nulidad presupuestaria y las aseveraciones negacionistas que pretenden terminar con la figura del femicidio en el Código Penal dejan desprotegidas a las víctimas, y esconden la reestructura de dominio del patriarcado y la pretendida supremacía machista. Por eso marchamos hoy con más fuerza: para garantizar a mujeres, niñas y disidencias una vida libre de violencias.