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AIM Digital 03/06/2026 09:32 3 min de lectura

Por qué en invierno sentimos más sueño y menos energía

Por qué en invierno sentimos más sueño y menos energía
Foto: AIM Digital

Con la llegada de los días fríos y la reducción de las horas de luz natural, muchas personas sienten más cansancio, sueño o falta de motivación para realizar actividades cotidianas. Especialistas explican que estos cambios son frecuentes durante el otoño y el invierno y tienen relación con modificaciones naturales en el funcionamiento del organismo.

Aunque suele asociarse únicamente al clima, también intervienen factores hormonales, emocionales y ambientales.

Menos luz solar y cambios en el organismo

Uno de los principales motivos tiene que ver con la reducción de la exposición al sol.

La luz natural influye directamente sobre procesos biológicos relacionados con:

El sueño

La energía

El estado de ánimo

Los ritmos circadianos

Durante el invierno, el cuerpo puede producir más melatonina la hormona vinculada al sueño generando mayor sensación de cansancio o necesidad de descanso.

El frío favorece hábitos más sedentarios

Las bajas temperaturas también modifican rutinas y comportamientos diarios.

Muchas personas:

Salen menos de casa

Realizan menos actividad física

Permanecen más tiempo sentadas

Cambian horarios

Consumen comidas más calóricas

Todo eso puede influir en la sensación de pesadez o menor energía.

El cuerpo también gasta más energía

Especialistas explican que el organismo necesita utilizar energía para conservar el calor corporal cuando bajan las temperaturas.

Eso puede generar:

Sensación de agotamiento

Más ganas de dormir

Menor predisposición al movimiento

Fatiga muscular

Además, los ambientes cerrados y calefaccionados favorecen la somnolencia.

El impacto emocional del invierno

La reducción de actividades al aire libre y la menor exposición solar también pueden influir en el estado de ánimo.

En algunas personas aparecen:

Desmotivación

Irritabilidad

Tristeza

Sensación de desgano

Especialistas recuerdan que, aunque estos cambios suelen ser leves y temporales, es importante prestar atención cuando afectan significativamente la vida cotidiana.

Cómo combatir la falta de energía en invierno

Aprovechar la luz natural

Abrir ventanas y exponerse algunos minutos al sol ayuda a regular el reloj biológico.

Mantener actividad física

Aunque cueste más moverse, realizar caminatas o ejercicios suaves ayuda a mejorar el ánimo y la energía.

Sostener horarios regulares

Dormir y despertarse a horarios similares favorece un mejor descanso.

Evitar exceso de comidas pesadas

Durante el frío suelen elegirse comidas más abundantes, algo que puede aumentar la sensación de cansancio.

Mantener buena hidratación

Aunque disminuya la sensación de sed, el cuerpo sigue necesitando agua.

Cuándo consultar

Si el cansancio es excesivo, persistente o aparece acompañado de otros síntomas, especialistas recomiendan realizar una consulta médica para descartar problemas de salud como anemia, alteraciones hormonales o trastornos del sueño.

Comprender cómo influye el invierno en el cuerpo también ayuda a adoptar hábitos que permitan atravesar la temporada con mayor bienestar, energía y calidad de vida.

Redacción AIM

AIM Digital Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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