El agro ve una oportunidad en la pelea entre EE.UU. y China - Informe Digital
Empresarios del sector creen que Sudamérica puede exportar tecnología y alimentos si resuelve sus trabas históricas.
Empresarios del agro argentino detectaron una ventana de negocio en la rivalidad entre Estados Unidos y China: creen que Sudamérica puede ganar lugar como exportadora de tecnología y alimentos, pero advierten que la Argentina sigue frenada por problemas estructurales que le impiden aprovechar ese escenario.
La discusión surgió durante un panel del Cambras Business Day, en el museo Malba, donde Mariano Bosch, CEO y cofundador de Adecoagro; Ignacio Bartolomé, CEO de GDM; y Delfín Uranga, fundador y CEO de SiloReal, coincidieron en que la región tiene una chance concreta si logra combinar innovación, escala y reglas estables.
Bartolomé sostuvo que la tensión tecnológica entre las dos potencias puede abrir espacio para Sudamérica. Según publicó La Nación, planteó que hay desarrollos que ya no circulan con libertad entre ambos mercados y que eso deja a la región en posición de intermediaria. Sudamérica empieza a aparecer como una especie de broker entre los dos países, dijo.
También planteó que la Argentina debería apoyarse en la escala de Brasil para desarrollar soluciones y luego venderlas a otros mercados. A su juicio, la región ya empieza a ser vista por fondos y empresas tecnológicas como un espacio capaz de pasar de importador a exportador de tecnología.
En ese repaso, Bartolomé destacó el avance de los Cerrados brasileños y el impulso del etanol de maíz como ejemplos de políticas que no solo fomentaron producción, sino también demanda y logística. Y marcó una deuda local en propiedad intelectual: En Brasil ocho de cada diez agricultores pagan por lo que nosotros desarrollamos. En la Argentina, tres de cada diez pagan por lo que nosotros desarrollamos, señaló.
Además, remarcó que la inteligencia artificial, la edición génica y la baja de costos para secuenciar ADN están acelerando la investigación y vuelven más decisivo contar con reglas que acompañen la innovación.
Bosch puso el foco en la energía y en Vaca Muerta como palanca para bajar costos y mejorar la competitividad regional. Si nosotros hacemos alimentos y energías renovables y encima tenemos Vaca Muerta, que nos va a hacer más baratos nuestros alimentos, tenemos como región una oportunidad gigante, afirmó.
También recordó la experiencia de Adecoagro en Brasil, donde la compañía desarrolló negocios vinculados a la caña de azúcar, el etanol y la generación de energía renovable. Según explicó, ese crecimiento fue posible por reglas estables y una visión de largo plazo. Brasil tiene una visión de largo plazo y no se dedica a combatir al capital, sostuvo.
Para el empresario, la Argentina podría replicar ese esquema si deja de trabarse en disputas sectoriales. No hay ninguna razón para no tenerlo. Todo son mezquindades de cada industria y de cada cosita, dijo.
Su mirada fue más allá del volumen de granos: sostuvo que la verdadera oportunidad está en transformar esa producción en bienes de mayor valor agregado. Tenemos una gran oportunidad para ser exportadores de alimentos, afirmó.
Como ejemplo, mencionó la lechería: dijo que Brasil expandió fuerte su producción en las últimas décadas mientras la Argentina quedó estancada en niveles similares a los de hace 30 años. Para él, el problema no es productivo sino político e institucional: la dificultad para sostener reglas que permitan invertir a largo plazo.
Uranga cerró con una idea similar: combinar innovación argentina con escala brasileña puede abrir una salida exportadora para la región. También habló de una tormenta perfecta impulsada por tres tecnologías que avanzan al mismo tiempo: la generación masiva de datos en el campo, la inteligencia artificial para analizarlos y el blockchain para dar trazabilidad.