Un ex Vassalli hizo arrancar una cosechadora varada en Chaco - Informe Digital
Ricardo Martínez Peck la vio parada en la ruta y la puso en marcha con una purga del sistema de gasoil.
A la salida de Campo del Cielo, en una zona turística de Gancedo, Chaco, Ricardo Martínez Peck se topó con una cosechadora detenida al costado de la ruta y terminó devolviéndole la vida. La máquina, una vieja Vassalli modelo 1200, había quedado inmovilizada por una falla mecánica mientras era trasladada hacia Santiago del Estero.
El episodio ocurrió cuando Martínez Peck viajaba con su esposa, Matilde, y vio a una familia intentando resolver el desperfecto. Según contó, se acercó para ayudar apenas reconoció el motor Deutz y entendió que el problema podía estar en el sistema de inyección.
Veo que no tenían muy en claro cómo funcionaba el sistema de inyección, relató. La solución no requirió repuestos ni herramientas: bastó con guiar a los dueños en el procedimiento correcto para purgar el circuito de combustible.
La cosechadora había pasado años abandonada en un playón de un concesionario y fue comprada recientemente por un productor que la llevaba desde Charata, en Chaco, hasta el paraje Las Nenas, en Santiago del Estero. Martínez Peck, en tanto, volvía de una gira de trabajo por Entre Ríos, Corrientes, el norte de Salta, Bolivia y Paraguay.
El propio Martínez Peck explicó que las lluvias registradas en gran parte del centro-norte santafesino suelen dejar fuera de juego a muchas máquinas modernas por el exceso de humedad. Cuando ocurre esto salen todos los gallineros con ruedas, graficó al referirse a las cosechadoras viejas que todavía pueden trabajar en suelos complicados.
Después de purgar el sistema, la máquina arrancó con la batería que todavía conservaba. Con lo poco que tenía de batería todavía, la máquina arrancó de una. Los chicos estaban fascinados, contó.
Más tarde, la hija del dueño lo reconoció y le escribió por Instagram para agradecerle. Le dijo que no solo habían logrado poner en marcha la cosechadora, sino que además llegaron a destino sin inconvenientes. Gracias por auxiliarnos en el camino con la Vassalli, le expresó.
Martínez Peck estimó que la máquina corresponde a principios o mediados de los años 90, la época en la que él trabajaba en la fábrica de Firmat. Y defendió la vigencia de esos equipos: aseguró que pueden cosechar soja, maíz y trigo, y que su bajo peso les permite seguir operando donde una megacosechadora se hunde.
También sostuvo que, en algunos casos, las máquinas viejas pueden dejar mejor mercadería que las más modernas, aunque exigen operadores con mucho oficio. Según explicó, los modelos actuales simplificaron parte de esas decisiones y trasladaron funciones a sistemas automatizados e inteligencia artificial.
La IA se nutre de datos que tiene que generar el operador. Entonces, si la IA tiene datos erróneos, resuelve sobre premisas erróneas, advirtió. Aun así, aclaró que bien combinada con un buen operador puede ser muy eficaz.
Muchas veces un veterano que sabe qué hacer con una de esas maquinitas te saca mejor mercadería que alguna de las más nuevas, resumió. Y cerró con una definición que condensa su mirada sobre el oficio: cuando las papas queman, las viejas máquinas todavía pueden dar pelea.
Sobre el negocio de los grandes equipos, también cuestionó el peso creciente de las licencias y los servicios asociados. Dijo que en muchas compañías ya no proviene de la venta del fierro la mayor parte de los ingresos, sino de la licencia cautiva, y planteó que la Argentina deberá ser disruptiva frente a ese modelo.