Un clásico de los 70: un auto que marcó una época y vuelve como un deportivo de lujo
Un ingeniero argentino radicado en Italia impulsa el regreso del buggy, el vehículo recreativo que marcó a una generación. Fabricado con fibra de carbono y m
Tras años de trabajo en algunas de las marcas más prestigiosas de la industria automotriz europea, un ingeniero argentino decidió dar el salto hacia un proyecto propio. El resultado es un vehículo inspirado en los buggies que marcaron una época, pero desarrollado con tecnología actual, materiales de alta gama y una filosofía que busca recuperar la experiencia de manejo más pura.
El responsable de la iniciativa es Matías Mussetta, oriundo de Marcos Juárez y radicado en Italia desde hace más de una década. Su trayectoria incluye pasos por Toro Rosso, Lamborghini, Dallara y Ferrari, donde participó en el desarrollo del prototipo con el que la marca italiana se impuso en las 24 Horas de Le Mans de 2024.
Su emprendimiento lleva el nombre de Brado y tiene sede en Parma, dentro de la denominada Motor Valley italiana. Allí comenzará a producirse el Carbon Buggy, un modelo que toma como referencia los vehículos recreativos que fueron populares durante los años 70, especialmente por su diseño abierto y su perfil orientado al ocio y la aventura.
Para el diseño recurrió a otro profesional argentino con amplia experiencia internacional. Juan Manuel Díaz, exresponsable de diseño en Alfa Romeo y Audi, fue el encargado de dar forma a un vehículo que conserva los rasgos distintivos de aquellos modelos históricos, pero con una estética contemporánea.
"Lo contacté a Manu porque quería la firma y el peso de un diseñador senior, porque más allá de ser un auto íntegramente construido en materiales compuestos, los detalles son fundamentales para mí y él me garantiza ese alto estándar de terminaciones y calidad del diseño en sí mismo", explicó Mussetta.
A contramano de gran parte de los nuevos desarrollos de la industria, el Carbon Buggy no será eléctrico. El proyecto apuesta por una mecánica tradicional y por reducir al mínimo la intervención de sistemas electrónicos.
"Quería poner en el mercado un auto completamente analógico. La intención es darle a los amantes de los motores y el manejo un auto para divertirse y disfrutar sin esta contaminación electrónica que tienen los autos modernos, incluso los restomod", sostuvo.
El vehículo tendrá una estructura construida con materiales como fibra de carbono, aluminio y titanio, lo que permitirá mantener un peso cercano a los 450 kilos. La oferta mecánica incluirá dos motores nafteros de cuatro cilindros refrigerados por aire, derivados de una arquitectura Volkswagen.
"Es un 4 cilindros refrigerado por aire con dos carburadores. Habrá un 1.8 litros de 90 CV y un 2.0 de 115 CV de potencia", detalló.
El desarrollo apunta a un segmento exclusivo. Cada unidad podrá configurarse de manera personalizada y contará con terminaciones artesanales realizadas en Italia. Desde los revestimientos de cuero hasta los elementos del habitáculo serán confeccionados a mano.
"El auto de los años 70 era muy rústico y nosotros le vamos a mantener la esencia, pero con un diseño de líneas refinadas, con estilo italiano. Será un restomod premium, completamente hecho con materiales de alta calidad como fibra de carbono, titanio y aluminio", afirmó.
"Atrás de cada elemento hay un estudio, un proyecto y una cura en el detalle. Y a todo eso le sumamos la calidad de la artesanía italiana, porque el interior es todo cuero original hecho a mano, desde el volante y la palanca de cambios hasta la lona náutica del techo está hecho por artesanos italianos", agregó.
La producción de las primeras unidades comenzará a fines de junio. Aunque la presentación oficial todavía no se realizó, los tres primeros ejemplares ya fueron comercializados. El plan prevé una serie limitada destinada a clientes de distintos mercados, ya que el modelo podrá homologarse y exportarse internacionalmente.
El precio de cada Carbon Buggy fue fijado en 105.000 euros.