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Cultura
Infobae 02/06/2026 11:30 6 min de lectura

Caetano Veloso a los 83 años: "Ahora entiendo mejor qué significa estar viejo y ver cómo cambia el mundo"

El músico brasileño habló sobre sus límites físicos en medio de una gira que podría ser la última que realiza por Europa. "La capacidad parece menor, pero sigo sintiendo el deseo de escribir canciones", confiesa

Caetano Veloso a los 83 años: "Ahora entiendo mejor qué significa estar viejo y ver cómo cambia el mundo"
Foto: Infobae

Caetano Veloso, a sus 83 años, habla con la franqueza de quien ya no necesita calcular sus palabras: Brasil parece que no puede salvarse, dice, aunque en el mismo aliento admite que no ha muerto en él la convicción de que su país aún puede decir algo importante al mundo. La entrevista, concedida desde Lisboa al diario El País, encuentra al músico bahiano en una gira europea con una fecha en Madrid prevista para el jueves 4 de junio que él mismo describe, sin dramatismo, como posiblemente su último paso por España.

Pero la geografía del concierto es lo de menos. Lo que domina la conversación es otra cosa: el peso de ocho décadas de historia personal y colectiva, la perplejidad ante un presente del mundo que define como muy loco y la lucidez de un artista que se niega a convertirse en monumento.

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Veloso llegó a Lisboa con varios días de anticipación. Antes llegaba a los sitios y salía a charlar, comer, pasear Esta vez estoy más quieto, queriendo sentirme más descansado, reconoció. La voz es la misma, pero el cuerpo impone sus condiciones. Sobre la posibilidad de que este sea su último paso por España, el músico no cierra ninguna puerta, aunque tampoco hace promesas: Cuando vuelva a Brasil, quizá ya no quiera viajar a sitios lejanos. Aunque nunca se sabe.

Canciones de confrontación con los absurdos del mundo

El repertorio de la gira Caetano nos festivais no es un recorrido nostálgico, asegura. Y describe su selección como canciones fuertes, de confrontación con los absurdos del mundo. De varias épocas de mi vida, sí, pero que ahora suenan distintas porque el mundo parece muy loco. La elección no es casual: el músico admite que la complejidad del momento político y cultural tanto en Brasil como en el plano internacional le influye directamente a la hora de decidir qué canta.

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Esa actitud lo separa de cierta imagen del artista veterano que termina prisionero de su propio legado. Me siento consciente de lo que pasa, dice. Veo la complejidad y la dificultad de las cuestiones internacionales y nacionales.

Tropicalismo en la era digital

Cuando se le preguntó por la vigencia del tropicalismo el movimiento que cofundó a finales de los años sesenta y que proponía absorber las influencias culturales externas en lugar de rechazarlas, Caetano Veloso matizó sin renegar. El mundo ha cambiado muchísimo. Aquellas ideas fueron saludables para Brasil durante muchos años. Pero hoy, con el mundo digital y los cambios tecnológicos, la cuestión es otra.

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Su diagnóstico es preciso: Mucha gente nueva aparece constantemente en las redes y es muy difícil saber quién es realmente especial. La idea misma del astro cultural pertenece más al pasado. La velocidad y la confusión del ecosistema digital han hecho obsoleta, al menos en parte, la figura del referente cultural que él mismo encarnó durante décadas. Los Beatles, que fueron una influencia central para el movimiento tropicalista, reciben en la entrevista una reivindicación matizada. Queríamos reconocer su fuerza creativa sin colocarnos debajo de ellos, explicó Veloso. La intención nunca fue imitarlos, sino dialogar con esa energía desde nuestra propia tradición.

La antropofagia cultural

El músico volvió a Oswald de Andrade, el poeta y ensayista brasileño cuya noción de antropofagia cultural devorar las influencias del mundo dominante para transformarlas en algo propio sigue siendo para él una brújula válida. En América no existe pureza cultural, afirma. Queríamos más energía creativa y por eso no aceptábamos la defensa cerrada de la tradición.

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Esa postura le valió críticas tanto desde la derecha como desde sectores de la izquierda cultural. Veloso reconoce que las segundas lo hicieron sufrir, pero las sitúa dentro del debate legítimo. Lo que no puede relativizar es la respuesta del poder militar: Lo doloroso fue la actitud de los militares: la prisión, el confinamiento, el exilio. Eso cambió incluso mi coraje.

Dictadura y memoria en Brasil

Caetano Veloso y Gilberto Gil fueron detenidos en diciembre de 1968, poco después del golpe que profundizó la dictadura militar brasileña. Dos meses de prisión, meses de confinamiento en Salvador y más de dos años de exilio en Londres conformaron una experiencia que el músico describe como transformadora. Eso cambió incluso mi manera de enfrentar el mundo, reconoció. Por eso le resulta insoportable escuchar hoy a quienes reivindican públicamente el regreso de la dictadura militar. Hay gente que dice públicamente que le gustaría que volviera la dictadura militar. Y lo dicen como si nada, señaló con visible incomodidad.

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Silicon Valley, el nuevo poder

En 2022, Caetano Veloso publicó Meu coco, un álbum que incluye canciones de crítica directa al mundo digital y a Silicon Valley. Una visión amarga, aunque compleja, la definió él mismo. Esa amargura no es nueva: ya estaba, dice, en Alegría, alegría, el tema con el que irrumpió en el Festival de la Canción en 1967. Ya era una canción irónica. Estábamos bajo la dictadura militar. Había placer cotidiano en la canción, sí, pero también una mirada amarga.

Género, raza y demasiada confusión

Sobre las transformaciones en el debate cultural en torno a la identidad, el músico bahiano opinó con una posición que no encaja fácilmente. Recordó que en Verdad tropical su autobiografía de 1997 ya reclamaba que la izquierda prestara más atención a las cuestiones raciales, sexuales y de comportamiento. Pero el presente le parece excesivo en otra dirección: Hoy me parece demasiado lo que hay de racialización, sexualización y énfasis en las cuestiones de género. Eso crea mucha confusión.

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Brasil, un desencanto

A la pregunta sobre el futuro de Brasil respondió: Ahora mismo predomina en mí la preocupación; a veces una especie de desencanto, admite. Las cosas están tan feas Brasil parece que no puede salvarse. Y sin embargo, en el párrafo siguiente, algo se resiste a rendirse: Sigue volviendo a mí la sensación de que todavía puede decir algo importante al mundo, aportar una presencia distinta, otra sensibilidad. Ese sentimiento no ha muerto dentro de mí.

La música popular brasileña, dice Veloso, sigue siendo una de las grandes fuerzas culturales del país. Esa fe más instintiva que racional, según sus propias palabras es lo que queda cuando concluye la entrevista.

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