Ucrania busca un acuerdo de paz antes del invierno - Informe Digital
Kiev cree que el freno ruso y la presión sobre su energía le abren una ventana de seis meses para negociar.
Kyrylo Budanov, jefe de gabinete del presidente Volodimir Zelensky, sostuvo que la aspiración de Kiev de cerrar un acuerdo de paz con Rusia antes del invierno es absolutamente correcta, oportuna y realista. Lo dijo en el Foro de Arquitectura de Seguridad de Kiev y reforzó el mensaje que Zelensky había dejado el domingo en una entrevista televisiva: Ucrania quiere volver a la mesa de negociación mientras considera que su posición estratégica mejoró respecto de meses anteriores.
El presidente tiene el mandato de intentar poner fin a esta guerra lo antes posible, preferiblemente antes del invierno, afirmó Budanov. También confirmó que los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner cuñado del presidente Donald Trump y codirector de la delegación negociadora de Washington prevén viajar a Kiev y Moscú en un futuro próximo, aunque sin fechas precisas.
La definición llega en medio de un impasse que el propio secretario de Estado Marco Rubio reconoció a fines de mayo. La agenda de Washington se desplazó hacia Oriente Medio y dejó en pausa los contactos trilaterales celebrados en Abu Dabi y Ginebra. Pese a ese freno, Budanov descartó que el proceso esté congelado. Ciertos procesos continúan, aunque no son del todo públicos, señaló.
El optimismo ucraniano se apoya en dos factores. El primero es la desaceleración del avance ruso: según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) y el servicio DeepState, las fuerzas de Moscú pasaron de capturar cerca de 15 kilómetros cuadrados diarios entre octubre de 2024 y marzo de 2025 a 5,5 kilómetros en el primer trimestre de 2026. En abril, Rusia incluso registró una pérdida neta de 116 kilómetros cuadrados.
El segundo factor es la campaña de ataques en profundidad sobre la infraestructura energética rusa. Drones de fabricación ucraniana golpearon refinerías en Samara, Yaroslavl y Krasnodar, además de terminales de exportación en el Báltico, en algunos casos a más de 1.500 kilómetros del frente. Zelensky afirmó, con datos atribuidos a inteligencia occidental, que esos ataques redujeron la capacidad de refino rusa en torno al 20%. Una fuente del Servicio de Seguridad ucraniano (SBU) indicó que cerca del 40% de las refinerías opera por debajo de su nivel habitual. Los ingresos por exportación de hidrocarburos siguen siendo una fuente central de financiamiento del esfuerzo bélico del Kremlin.
Un alto mando militar ucraniano señaló la semana pasada que Kiev dispone de una ventana de seis meses para consolidar su posición en el frente y fortalecer su mano negociadora, un horizonte que coincide con el umbral invernal marcado por Zelensky y Budanov. La urgencia tiene una razón concreta: el invierno endurece las condiciones sobre el frente y agrava la vulnerabilidad civil ante los ataques contra la infraestructura energética, una estrategia que Rusia repitió en los tres inviernos anteriores.
La incógnita es si Moscú comparte esa urgencia. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, dijo en mayo que Rusia no ve base para un encuentro directo entre Putin y Zelensky. Los acuerdos alcanzados en las rondas de Estambul se limitaron a cuestiones humanitarias intercambio de prisioneros y repatriación de cuerpos, sin avances sobre el estatus territorial, las garantías de seguridad ni las condiciones de un alto el fuego duradero. Mientras esa brecha siga abierta, el invierno puede llegar antes que la paz.