El escándalo de los 150 radares truchos que facturan millones en las rutas nacionales - Confirmado
Un relevamiento de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) desnudó una realidad escandalosa: 152 radares fijos operaban en la más absoluta clandestinidad, emitiendo multas millonarias sin ningún tipo de autorización nacional. El dato, que surge
Un relevamiento de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) desnudó una realidad escandalosa: 152 radares fijos operaban en la más absoluta clandestinidad, emitiendo multas millonarias sin ningún tipo de autorización nacional.
El dato, que surge tras una auditoría realizada sobre más de 40.000 kilómetros de rutas nacionales a través de 39 bases operativas, expone el cinismo de municipios y provincias que transformaron las fotomultas en una aduana interior y en un negocio socioeconómico implacable.
La ley del embudo: Exigencias para el conductor, impunidad para el Estado
Para transitar por el país, a cualquier automovilista se le exige un arsenal de requisitos: VTV al día, seguro obligatorio, patentes pagas y un respeto irrestricto a las velocidades máximas. Sin embargo, del otro lado de la cámara, el Estado jugaba con cartas marcadas.
Para que un cinemómetro (radar) sea legal en rutas nacionales, debe cumplir con un protocolo estricto:
- Homologación del Ministerio de Comercio.
- Calibración anual otorgada por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) para garantizar que no midan de más.
- Autorización de emplazamiento y señalización visible emitida por la ANSV para evitar que funcionen como trampas ocultas.
Nada de esto importó. Los 152 radares detectados operaban al margen de la ley, convirtiendo rutas nacionales en zonas de libre caza de billeteras.
¿Prevención o caja política?
El argumento oficial para instalar una cámara de fiscalización electrónica siempre es el mismo: reducir la siniestralidad en puntos críticos. Pero cuando el radar no está calibrado ni autorizado, el mensaje que se le envía a la sociedad es nefasto. No se busca que el conductor frene por seguridad; se busca que el conductor pase de largo para que pague.
Este sistema de radares truchos se alimenta del desconocimiento y del temor de los automovilistas, quienes muchas veces prefieren abonar el pago voluntario de multas ilegales antes que someterse a la tortura burocrática de apelar ante juzgados de faltas locales que actúan como cómplices y recaudadores de su propio municipio.
El ciudadano, en total indefensión
El informe de la ANSV es una bomba de tiempo jurídica. ¿Qué va a pasar con los millones de pesos recaudados ilegalmente a través de estos aparatos clandestinos? ¿Quién le devuelve el dinero a los miles de argentinos estafados por un sistema que supuestamente debía protegerlos?
La detección de estas irregularidades no es un simple error administrativo; es una estafa institucionalizada. Mientras las rutas nacionales muestran un deterioro crónico, la única infraestructura que parecía funcionar a la perfección y con tecnología de punta era la destinada a facturar. Las fotomultas perdieron la última pizca de autoridad moral que les quedaba: ya no son herramientas de prevención, son peajes encubiertos.
Guía rápida para el conductor: Cómo saber si tu multa es un engaño
Si te llega una fotomulta a tu domicilio por una supuesta infracción en una ruta nacional, la ley exige que el acta de constatación contenga los siguientes datos obligatorios. Si falta uno solo, la multa es nula:
- Datos del radar: Debe figurar la marca, el modelo y el número de serie del cinemómetro.
- El número de disposición de la ANSV que autorizó el uso de ese aparato específico en ese kilómetro exacto.
- La fecha de la última calibración del INTI (la cual tiene un vencimiento de 12 meses).
- La foto del vehículo, donde se debe distinguir claramente la patente y el entorno señalizado.