Las lluvias estivales pueden generar una creciente del Paraná: qué anticipan los especialistas
El especialista Hugo Rohrmann analizó los posibles efectos del fenómeno climático en la provincia y advirtió sobre una alta probabilidad de precipitaciones
Mientras el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) advirtió sobre una creciente probabilidad de desarrollo del fenómeno climático El Niño durante los próximos meses, en Chaco especialistas ya comienzan a analizar cuáles podrían ser sus efectos sobre las lluvias, las temperaturas, los ríos y las ciudades de la región.
De acuerdo con los últimos pronósticos, existe una probabilidad cada vez mayor de que el fenómeno se consolide durante la primavera y el verano, una situación que históricamente estuvo asociada a mayores precipitaciones en el noreste argentino y en la cuenca del Plata. En una entrevista exclusiva con Diario Chaco, el especialista Hugo Rohrmann explicó que el fenómeno está vinculado al calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico y que, cuando se presenta, suele favorecer un incremento de las lluvias.
"El fenómeno del Niño es el calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico, la superficie evaporante más grande del planeta. A mayor evaporación, mayor humedad, mayor precipitación para alguien. A lo largo de la historia registrada de ese fenómeno (75 años), cada vez que aparece, en general hay mayores precipitaciones, mayores inundaciones en el lugar que se manifiesta", señaló.
Respecto de la situación específica del Chaco, indicó que existe una fuerte relación entre la presencia de El Niño y el aumento de las precipitaciones durante la temporada cálida. "Todos los modelos (+ de 30) señalan como pronóstico que el fenómeno del Niño se va a dar, y en primavera verano", afirmó.
En ese sentido, sostuvo que la correlación entre El Niño y mayores lluvias en la región alcanza entre el 80 y el 90 por ciento, aunque aclaró que todavía es imposible determinar con precisión qué zonas recibirán la mayor cantidad de precipitaciones. "En síntesis, si se cumple el pronóstico, hay alta probabilidad que haya mayores lluvias de lo normal, alta probabilidad de una creciente del río Paraná", remarcó.
Los meses clave
Según explicó Rohrmann, los efectos más notorios no se sentirían durante el invierno sino a partir de octubre, cuando comienza la temporada de lluvias en la región. "Si el pronóstico de los distintos modelos se cumple, a partir del comienzo de la temporada de lluvia, que en la región es octubre. Entre octubre y abril se da el 80/90 % de la precipitación anual en Chaco y en el NEA", explicó.
Sobre el trimestre junio-julio-agosto, el especialista consideró que no se esperan cambios significativos para gran parte de la provincia. "Las previsiones meteorológicas del SMN para junio, julio, agosto, indican: lluvias con mayores que las normales en Misiones, Corrientes y este de Formosa y Chaco. El resto del Chaco hay igual probabilidades que las lluvias estén por debajo, arriba o normales", detalló.
¿El Niño también traerá más calor?
Uno de los puntos que aparece en los informes recientes del Servicio Meteorológico Nacional es la previsión de temperaturas normales o superiores a las habituales para gran parte del noreste argentino durante el invierno. Sin embargo, Rohrmann aclaró que ese escenario no está necesariamente relacionado con El Niño.
"Un tema es la temperatura del agua en el Pacífico. Todos se refieren al calentamiento del agua en la zona del Ecuador de ese océano. Otro tema es la previsión o perspectiva de la temperatura ambiente en la zona del NEA", explicó.
El especialista señaló que el último informe trimestral del SMN para junio, julio y agosto prevé temperaturas normales o superiores a las normales para la región, pero remarcó que eso no significa que ya se estén observando efectos directos del fenómeno climático. "El último parte del SMN sobre temperaturas para el NEA de junio a agosto indica temperaturas normales o superiores a las normales, pero no tienen que ver con el episodio de Niño, que todavía no empezó o recién empieza", sostuvo.
Además, explicó que existe un desfase entre el calentamiento del océano Pacífico y sus consecuencias sobre el clima regional. "La transferencia de ese calor del agua a mayor evaporación, mayor humedad, mayor precipitación, no es automática; le lleva al sistema climático 2 o 3 meses acoplarse a ese fenómeno del océano", detalló. Por ello, los posibles impactos más notorios de El Niño sobre las lluvias y los ríos de la región recién podrían comenzar a observarse durante la primavera.
Riesgo de inundaciones
Uno de los aspectos que más preocupa es el impacto que podrían tener las lluvias intensas sobre las ciudades y las zonas ribereñas. Consultado sobre la posibilidad de inundaciones urbanas en localidades del Área Metropolitana del Gran Resistencia, Rohrmann fue contundente. "Sí, siempre, no solo por evento Niño", respondió.
Además, sostuvo que el principal problema está relacionado con la falta de planificación y mantenimiento de los sistemas de drenaje urbano. "Todos los días las ciudades se impermeabilizan, todos los días hay un techo nuevo, pavimento, pisos nuevos; los desagües siguen siendo los mismos de hace varios años, por lo tanto, la misma lluvia genera más escurrimiento, más inundaciones urbanas", advirtió.
En cuanto a las zonas de la provincia con mayores probabilidades de recibir lluvias abundantes, señaló que históricamente el este, el centro y el sur del Chaco suelen ser las áreas más expuestas. El especialista también consideró que los municipios deberían trabajar en medidas preventivas de manera permanente y no solamente cuando se anuncia un fenómeno extraordinario.
Entre otras acciones, mencionó la necesidad de limpiar desagües, revisar estaciones de bombeo, identificar las zonas más vulnerables y evitar la urbanización en áreas con riesgo hídrico.
La preocupación por el Paraná
Otro de los efectos que suele acompañar a los eventos de El Niño es el aumento de los caudales de los grandes ríos de la región. Para Rohrmann, la posibilidad de una creciente importante del Paraná es elevada si el fenómeno termina consolidándose durante la primavera y el verano.
"Estamos en la zona más húmeda del país, siempre estamos a merced de lluvias intensas y copiosas, y de inundaciones de ríos interiores, del Paraguay y del Paraná. En épocas del fenómeno del Niño primavera verano, mucho más. ¿Qué esperamos para darle importancia, para no inundarnos? ¿El anuncio de un Niño?", concluyó.