"SACA UNA PISTOLA Y ME ATA": el audio del cautiverio que pudo evitar el horror de Barrelier-Exclusivo - Confirmado
Claudio Barrelier ya había secuestrado a una mujer. La Justicia le dio 20 días de libertad y el poder político lo premió con un sueldo municipal. El relato en primera persona de la joven que logró huir de sus garras y hoy pide justicia por Agostina
Claudio Barrelier ya había secuestrado a una mujer. La Justicia le dio 20 días de libertad y el poder político lo premió con un sueldo municipal. El relato en primera persona de la joven que logró huir de sus garras y hoy pide justicia por Agostina.
- Por AF para Confirmado
El silencio se rompió y lo que se escucha es el sonido del terror. Mientras la defensa de Claudio Barrelier (33) intentó durante años instalar la idea de que sus antecedentes eran problemas personales o causas armadas, un audio exclusivo de su víctima anterior revela la frialdad de un captor que hoy se encuentra tras las rejas de Bouwer.
El testimonio es una crónica policial viva. La joven relata cómo, bajo la amenaza de un arma de fuego, Barrelier comenzó un ritual de sometimiento y privación de la libertad que hoy, a la luz del femicidio de Agostina Vega, cobra una relevancia escalofriante.
Sacó la pistola y me hizo sentar
El relato del audio describe un escenario de pesadilla. No hubo improvisación; hubo método. Saca una pistola me hace sentarme en el sillón y me pregunta a quién le había pasado mi ubicación y quién sabía de esto, cuenta la víctima con la voz entrecortada. El control total sobre el entorno y la incomunicación fueron sus primeras armas.
Pero el horror escaló rápidamente. El captor, que en aquel entonces ya demostraba rasgos de un peligroso manipulador, la obligó a desvestirse bajo una justificación delirante sobre supuestos pagos de dinero, mientras ella, desesperada, le rogaba por su vida: Yo, desesperada, llorando, le dije que podría ser su hija.
La preparación del captor: Él seguía con la pistola y tenía una cinta en la mano saca un cuchillo para abrir la cinta y me dice: acostate. Cuando me acuesto, me ata los pies, me ata las manos y me tapa la boca con cinta también.
Una fuga milagrosa y un sistema cómplice
La joven hoy está viva por puro instinto de supervivencia. Al notar que Barrelier se distraía buscando las llaves de su moto, aprovechó que no le había ajustado bien los pies y escapó. Salí corriendo salí desnuda, en bombacha. Salí gritando que me quiso violar, relata sobre el momento en que un grupo de jóvenes la auxilió en la calle.
Tras esta denuncia, la Justicia cordobesa tuvo la oportunidad de frenarlo. Había un arma, había cintas, había una víctima atada que logró huir. Sin embargo, la condena fue un insulto: solo 20 días de prisión.
El premio municipal
Lo que ocurrió tras esos 20 días es el mayor escándalo de esta trama. Lejos de ser vigilado, Barrelier fue cobijado por el poder político local. Gracias a sus vínculos en las seccionales del peronismo y su militancia, logró un certificado de buena conducta para ingresar a la Municipalidad de Córdoba, donde se desempeñó en el área de Tránsito con un sueldo pagado por todos los ciudadanos.
Yo creo que si yo hablo ahora es porque quiero que se haga justicia por esa nena. Que no tuvo la misma suerte que tuve yo en salir, cierra la joven en el audio, marcando el doloroso contraste entre su escape y el trágico final de Agostina.
Hoy, ese audio no es solo una prueba judicial; es la condena pública para un sistema que, teniendo todas las pruebas del secuestro en sus manos, prefirió abrirle las puertas del Estado a un asesino.