Tormenta en el Horizonte: Gualeguaychú de Cara al 2027
El clima político en el departamento Gualeguaychú se enrarece a medida que el reloj electoral avanza hacia 2027. Lo que parecía un escenario definido, hoy es un tablero de ajedrez donde cada pieza se mueve con sigilo y cálculo.
El epicentro de este sismo político es Mauricio Davico. Un presunto dictamen judicial, celosamente guardado por la oposición y el peronismo como una carta de triunfo, impediría su reelección. Aunque el peronismo espera el momento oportuno para asestar el golpe, en la política local los secretos duran poco. Davico, consciente de la espada de Damocles que pende sobre su futuro electoral, ha comenzado a preparar el terreno. Su estrategia: orquestar una transición de mando hacia un nuevo esquema político, una figura renovada y de amplio consenso, capaz de aglutinar tanto a las filas propias como a sectores opositores desencantados.
Mientras tanto, el peronismo se mantiene agazapado. Su táctica actual consiste en esparcir rumores para enturbiar el ambiente: desde una posible interna de Davico contra el propio gobernador Frigerio, hasta especulaciones sobre una claudicación que entregaría el municipio al peronismo. Sin embargo, la inacción tiene una razón de peso: el miedo a la propia interna. Nadie se anima a dar el primer paso por temor a desencadenar una batalla campal por los espacios de poder, tanto a nivel local como provincial.
En medio de este fuego cruzado de rumores, los funcionarios de Rogelio Frigerio han intensificado su presencia en el departamento. Su misión es clara: apagar incendios y mostrar gestión. Se los ve activos destrabando conflictos históricos con Vialidad, interviniendo en el Consejo Departamental de Educación y atendiendo la crítica situación de los caminos y escuelas rurales.
El mensaje que baja desde la provincia es contundente y apunta directamente a aquellos funcionarios y empleados públicos que, por desidia o mala fe, obstaculizan la gestión: se viene una investigación exhaustiva. «Funcionario que no trabaja ni cumple, será el foco de las próximas medidas», advierten. La directiva es clara y no deja lugar a dudas: «El gobierno está para trabajar y solucionar problemas, para abordar las necesidades de todos los sectores. No vinimos a hacer amigos, vinimos a trabajar y a dar respuestas, para eso nos eligieron».
La orden, que hace eco del eslogan de Frigerio («Es ahora»), no admite demoras. «No hay tiempo para los que esperan», repiten los funcionarios de segunda línea. Un dirigente que recorre incansablemente el departamento lo resume así: «Cada uno sabe lo que tiene que hacer. Nos debemos a los vecinos, no estamos gobernando para las candidaturas ni para los cargos electivos de 2027».
Esta movida provincial busca ser un llamado de atención. El mensaje es que quienes no estuvieron a la altura de las circunstancias en el pasado, deben acompañar ahora sin pretensiones. Se busca desterrar la idea del Estado como un botín: «El gobierno no es una fuente de empleo encubierto ni una caja política».
Gualeguaychú se encamina hacia 2027 en medio de una transición forzada, internas latentes y una fuerte presión por mostrar resultados de gestión. El tablero está dispuesto y las próximas jugadas definirán el futuro político del departamento.