DE PUNTERO APADRINADO A PRESUNTO FEMICIDA: el prontuario de Claudio Barrelier y los lazos políticos que salpican a Córdoba - Confirmado
Entró al Estado sin controles, estuvo preso por secuestrar a una mujer y siguió trabajando en el municipio. Las fotos con concejales y funcionarios provinciales exponen la protección del peronismo local en un caso que estremece al país. El brutal cri
Entró al Estado sin controles, estuvo preso por secuestrar a una mujer y siguió trabajando en el municipio. Las fotos con concejales y funcionarios provinciales exponen la protección del peronismo local en un caso que estremece al país.
- Por AF para Confirmado
El brutal crimen de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que pasó una semana desaparecida antes de ser encontrada sin vida en un descampado de barrio Ampliación Ferreyra, destapó una olla a presión en la política de Córdoba. El único detenido e imputado es Claudio Gabriel Barrelier, un hombre que reúne el combo más temido de la periferia del poder: barra brava, puntero político con protección oficial y un violento historial de impunidad.
Su detención por parte del fiscal Raúl Garzón no solo desarmó una cadena de mentiras aberrantes, sino que provocó un fuerte temblor en el PJ cordobés. El entramado expone cómo el Estado contrata, financia y cobija a personajes con antecedentes gravísimos a cambio de militancia territorial.
La red de contención política y los nombres en la mira
Barrelier no era un desconocido en los pasillos oficiales. Su perfil en las redes sociales funcionaba como una declaración de impunidad, repleto de imágenes que hoy queman en los despachos del peronismo cordobés. El concejal oficialista Ricardo Moreno, jefe de las 62 Organizaciones Peronistas, quedó en el centro de la tormenta al ser señalado como el responsable de haber apadrinado e ingresado a Barrelier a la estructura de la Municipalidad de Córdoba. El malestar interno crece ante versiones de que operadores vinculados a su entorno intentaron protegerlo en las primeras horas de la causa penal.
En sus redes, el imputado ostentaba fotografías junto a la secretaria de la Mujer de la provincia, Claudia Martínez, y la exfuncionaria provincial Valeria Buteler, exponiendo su libre circulación en los actos de campaña y las estructuras de militancia del oficialismo. Tras la repercusión del hallazgo del cuerpo, el municipio apuró la baja del acusado, pero el escándalo sistémico ya estaba consumado. La oposición, liderada por referentes como Rodrigo de Loredo, ya anunció que exigirá un jury de enjuiciamiento al fiscal y la expulsión inmediata del concejal Moreno del cuerpo deliberativo.
El Estado ciego y el sueldo con antecedentes de secuestro
La investigación sobre el perfil de Barrelier desnudó los nulos mecanismos de control en las contrataciones estatales. Ingresó a la Municipalidad en enero de 2021 durante la gestión de Martín Llaryora bajo la categoría de becario en un programa de asistencia vecinal. Poco después, pasó al área de Tránsito, donde desempeñaba tareas operativas.
Lo verdaderamente alarmante ocurrió el 6 de mayo de 2025. Barrelier fue detenido tras una denuncia de su expareja por un hecho espeluznante de privación ilegítima de la libertad calificada. En aquella oportunidad, la víctima logró escapar de su casa semidesnuda y con las muñecas encintadas. El puntero pasó 20 días preso en la cárcel de Bouwer, pero la Justicia cordobesa le otorgó la libertad bajo fianza con la única restricción de presentarse una vez al mes en la fiscalía.
Durante esos 20 días de encierro por secuestro, Barrelier faltó a su puesto en el Estado. Ningún superior jerárquico reportó la irregularidad, no se le abrió sumario y, al salir, volvió a sus funciones en la Municipalidad de Córdoba como si nada hubiera pasado. Siguió cobrando fondos públicos hasta el día de su reciente detención.
De la barra al cinismo ante las cámaras
Además de su rol de puntero, Barrelier formaba parte activa de la barrabrava de Instituto de Córdoba. Sus fotos en la tribuna popular del Monumental de Alta Córdoba, mirando desafiante a la cámara y vestido con la indumentaria del club, grafican el perfil de un violento que se sabía respaldado por sus conexiones.
Ese mismo cinismo fue el que utilizó para intentar desviar la investigación por la muerte de Agostina. Cuando la Policía le exhibió los registros de las cámaras de seguridad donde se lo ve ingresando a su domicilio junto a la menor luego de que él mismo le pagara el remís para trasladarla, Barrelier cambió su versión tres veces. Primero aseguró que no había visto a la adolescente esa noche. Al aparecer los videos, afirmó que la chica de las imágenes era su propia hija, lo cual fue desmentido de inmediato por la madre biológica de la niña. Luego sostuvo que solo la había recibido en la vereda y que la joven se había subido voluntariamente a un auto rojo con un desconocido.
El viernes por la noche, cercado por las pruebas técnicas del Ministerio de Seguridad y las contradicciones detectadas por el fiscal, finalmente admitió que la persona del video era Agostina. Horas después, los rastrillajes policiales confirmaron el peor final en un descampado de la zona sur.
Las pericias clave
El fiscal Raúl Garzón espera los resultados definitivos de la autopsia para determinar la mecánica exacta de la muerte y agravar formalmente la imputación de Barrelier a homicidio calificado por femicidio. La investigación judicial entra en una fase determinante, donde los peritajes telefónicos y el análisis de las cámaras no solo buscarán cerrar el círculo sobre el acusado, sino determinar si existió una red de encubrimiento político y territorial para intentar protegerlo durante la semana en que la sociedad buscó desesperadamente a Agostina.