Así es DOMO, el robot barato que fue desarrollado en secreto y promete pura docilidad
Se venderá por 3000 dólares, una cifra inferior a otras propuestas del sector. El objetivo es hacer que la robótica sea más accesible, dicen los creadores de este ingenio.
En el prometedor mundillo de la robótica ha cobrado validez el célebre refrán el que quiere celeste, que le cueste. En este caso, el premio son los autómatas humanoides. Este año, especialmente, somos testigos de la aparición de modelos con grandísimas capacidades y, por eso, con precios altísimos.
Por mencionar algunos paradigmas del sector, se espera que Optimus de Tesla se venda por hasta 30.000 dólares cuando debute hacia finales de 2027. Hay que desembolsar una cantidad similar por una unidad de Figure 03, una máquina que sin pausa acomoda paquetes en una fábrica y protagoniza una transmisión que es furor en YouTube.
Un desarrollo listo para salir del horno, llamado DOMO, asoma con pretensiones de disrupción. Se venderá por una décima parte de las cifras mencionadas: el modelo base se ofrecerá por 2.999 dólares. Rotaku, la compañía que lo desarrolla y comercializará, subraya que con ese precio será el humanoide ideal para democratizar el acceso a estos avances. ¿Logrará realmente encabezar esa revuelta?
DOMO, el robot que promete eficiencia a bajo costo
No sorprende que la cuna de este autómata se encuentre en Silicon Valley, la meca tecnológica en el mapa estadounidense. En el sitio web oficial de la empresa ya hay un botón para reservar a DOMO, pagando poco menos de 3.000 dólares por la unidad más básica.
En diálogo con El Confidencial, el fundador de Rotaku, el japonés Zhuoran Lu contó que recibieron una inyección de capital y que se preparan para la fabricación del humanoide. ¿Qué otra consulta hacerle, sino la relativa al precio de esta máquina? Su respuesta apunta a la democratización de la robótica.
El precio de salida refleja nuestro enfoque de ingeniería orientado a la optimización de costes. Nuestro objetivo es hacer que el hardware humanoide sea más accesible para desarrolladores, educadores, investigadores y equipos de robótica más pequeños, remarcó.
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La mística en torno a este producto trae consigo algunas aseveraciones, incluyendo la que asegura que DOMO fue creado en secreto durante más de un año, en el más puro ostracismo. A un lado del misterio, la presentación en sociedad implica echar luz a las funciones que ofrecerá en el mundo real. A priori, son interesantes.
Desde Rotaku dicen que fue diseñado para aprender movimientos de cuerpo completo gracias a una técnica basada en inteligencia artificial que permite entrenar a la máquina para que realice tareas complejas. Los casos de uso van desde caminar, recoger objetos y manipular herramientas, siempre con capacidad autónomas y sin cables externos.
Con una arquitectura de cuerpo modular (...) los desarrolladores pueden intercambiar manos, pinzas y accesorios personalizados, además de añadir cámaras de profundidad, LiDAR y otros módulos de percepción para diferentes necesidades de investigación y aplicación, explican los creadores de esta criatura mecánica.
Por su parte, el usuario podrá conectarse a DOMO vía WiFi y acceder a un protocolo de comunicación cifrada para controlarlo en forma remota, con gestos e incluso mediante comandos de voz. Otro detalle: tendrá una batería que con 30 minutos de carga ofrecerá hasta dos horas de uso continuo.
Barato o no, la prueba será el mundo real
El creador de Rotaku aseguró que ya realizaron diversas pruebas que dieron cuenta de la fiabilidad de DOMO y de su seguridad en la interacción con los usuarios. El último punto no es trivial: vivir con entes de cuerpos tan rígidos trae consigo desafíos.
Hay algunos detalles extra para tener en cuenta: la versión más accesible, llamada DOMO Developer, pesará 20 kilogramos y medirá 90 centímetros. Una edición más pesada y alta 30 kilos y 130 centímetros estará orientada a investigadores y será más cara: 9.899 dólares.
En cualquier caso, más allá de los encantos que giran en torno a su precio de venta, el verdadero desafío de estos robots no estará en otro lugar que en el mundo real. Incluso con la décima parte del precio que piden algunos de sus competidores, si las máquinas fallan la crítica será impiadosa.
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No sería la primera vez que vemos a grandes promesas de la robótica tropezar. Recientemente, una media maratón de humanoides que corrió en Pekín volvió a dejarlos en evidencia: muchas máquinas tuvieron fallas insólitas. Eso sí: la ganadora batió récords, incluso los conseguidos humanos. Así, la revolución de los robots parece ser solo una cuestión de tiempo y DOMO levanta la mano, para ser parte.