Impuesto al laburo: la calculadora oculta detrás del nuevo estacionamiento medido
El anuncio del regreso del estacionamiento medido para el próximo 8 de junio vino con bombos, platillos, cordones verdes y promesas de modernización. Sin embargo, cuando se rasca la superficie del discurso oficial del ordenamiento vial, aparece la
Según los cálculos realizados sobre el nuevo esquema tarifario, estacionar para trabajar podría costar hasta $130 mil por mes. Es decir: antes de que abra un comercio, arranque una oficina o se atienda el primer cliente del día, el Estado ya tendrá asegurado otro millonario ingreso fijo desde el bolsillo de miles de trabajadores.
Haciendo números finos, tomando como base un promedio de 22 días laborables y utilizando exclusivamente la aplicación oficial para evitar el castigo de la tarifa única en kioscos la conversión del estacionamiento en un gasto fijo mensual arroja cifras alarmantes, independientemente del rubro de cada trabajador.
El empleado de comercio: el castigo de las 8 horas y el doble turno
Para quienes atienden locales dentro de la denominada Zona A el núcleo más caro del sistema el nuevo esquema no representa una modernización sino una quita directa sobre sus ingresos.
Un empleado de comercio que cumple jornadas de 8 horas diarias deberá pagar alrededor de $5.962 por día para dejar el vehículo estacionado dentro del radio céntrico. Al cabo del mes, el costo asciende a $131.177, solamente para llegar al puesto laboral.
Empleado público: más del 10% del sueldo
En el caso de los administrativos y estatales que cumplen funciones durante 6 horas diarias dentro del radio céntrico, la ecuación tampoco cierra. Estacionar en el sector más caro implicará un desembolso diario de $3.577, lo que representa unos $78.706 mensuales.
La cifra cobra otra dimensión cuando se compara con los salarios reales del sector público. Actualmente, el salario básico de un empleado estatal ronda los $ 700 mil, lo que significa que el nuevo estacionamiento podría absorber más del 10% del ingreso mensual solamente para permitirles asistir a su puesto laboral.
Eso sí, la medida alcanza a los que menos tienen, para el Ejecutivo.siempre fue gratis
Una recaudación que empieza desde temprano
Pero el impacto no alcanzará únicamente a empleados públicos y trabajadores de comercio. Personal bancario, estudios jurídicos, cooperativas, bares, financieras y distintos rubros que diariamente concentran actividad dentro del microcentro también quedarán alcanzados por el nuevo esquema tarifario.
«En mayor o menor medida, miles de trabajadores comenzarán cada jornada laboral con un gasto obligatorio simplemente para poder dejar el vehículo más o menos a mano. Antes incluso de iniciar su trabajo, abrir un comercio, atender a un cliente o ingresar a una oficina, el sistema ya habrá comenzado a recaudar del bolsillo de quienes sostienen buena parte de la actividad económica y comercial de Concordia
La alternativa de la periferia también golpea el bolsillo
Para aquellos que opten por caminar algunas cuadras y dejar el vehículo en la denominada Zona B el área periférica delimitada por Saavedra, Estrada, Andrade y 25 de Mayo podrán reducir parcialmente el impacto. Pero los números siguen siendo difíciles de sostener: empleado de comercio $80.150 mensuales, públicos $60.112 .
Es decir, incluso alejándose varias cuadras del centro, el costo continúa representando una presión importante sobre salarios que vienen perdiendo contra la inflación desde hace años.
Preocupación por menos circulación en un centro ya golpeado
Otro punto en cuestión es la mirada de los comerciantes, que advierten que la medida llega en un contexto complicado para un centro con ventas en baja, competencia de los locales barriales, la venta por redes sociales y una carga de impuestos y costos fijos que ya viene golpeando fuerte. En ese escenario, señalan que el nuevo estacionamiento medido puede terminar de complicar la situación, ya que mucha gente directamente va a optar por no venir al centro o evitar pagar para estacionar, lo que terminará golpeando de lleno en la actividad comercial.
En definitiva, el regreso del estacionamiento medido no sólo reabre la discusión sobre el ordenamiento del tránsito en el centro de Concordia, sino que instala un nuevo frente de tensión en una economía ya ajustada. Entre trabajadores que deben sumar un gasto fijo para poder cumplir su jornada y comerciantes que advierten una posible caída en la circulación, el sistema aparece como una medida que, lejos de ser neutra, impacta directamente en la dinámica cotidiana de la ciudad.